9 propuestas y una P.D. para los santos LGTB y sus familias

Los santos LGTB

Antes de abordar el contenido de este artículo, resalto que mi enfoque en este asunto, se centra en la situación de los santos de los últimos días LGTB que deciden permanecer en la iglesia y afrontar ese enorme desafío. No pretendo extrapolar mis ideas a otra situación ni en este artículo ni en el anterior.

El 24 de agosto publiqué acerca de la necesidad de entender la realidad de los hermanos y hermanas homosexuales en la iglesia. El título era La 13ª tribu de Israel y los santos de los últimos días LGTB. Pasé más de una semana contestando a cuestiones de lo más variado. Les comentaré algunas.

  • Tuve que aclarar continuamente que el término «13ª tribu» es una metáfora. Todos sabemos que son 12.
  • Muchos se quejaban de lo expuesto, aunque algunas ideas eran declaraciones de autoridades generales.
  • Es un error identificar a los hermanos LGTB como una comunidad dentro de la iglesia. No lo son.
  • Hay una tendencia a identificarlos con colectivos exteriores y sus demandas. No lo están.
  • Es un tema emocional, muchas personas se sienten amenazados al tratarlo. Surgen actitudes defensivas u ofensivas nada razonables.
  • Recibí apoyo poco explícito (emoticonos) y menos oposición pero muy activa y…muy explícita.
  • Hay una falta de empatía y desconocimiento hacia este asunto.

En términos generales creo que la posición de bastantes miembros no se basa en la doctrina sino en la cultura. En estos momentos quien va a la vanguardia del encaje en la iglesia de nuestros hermanos LGTB, son nuestras autoridades generales. Me remito al devocional para jóvenes en BYU del Pte. Nelson. En la membresía hay que destacar a grupos como North Star, en gran sintonia con la iglesia. También reconocer a Afirmación de un espectro ideológico más amplio y por lo tanto menos definido que North Star,

Una percepción en el tiempo

Los santos LGTB
¿Quién estaría cómodo en esa mesa?

En conversaciones sobre la anterior publicación, he observado que muchos santos se manifestaban comprensivos con este asunto para pasar inmediatamente a ser preventivos. La resultante debería ser cero, pero queda un regusto de tolerancia pretendida y no auténtica. Es como decir «esta noche invitaré a cenar a los García, pero no voy a consentir que…» Dígame estimado lector ¿Quién estaría cómodo en esa mesa? ¿Quien se sentiría bienvenido cuando hay cargado un discurso B en la recamara?
La hospitalidad debería tener una sola dirección y las prevenciones conviene que sean presentadas, no por nosotros, sino por el día y su afán.

En este momento debemos abandonar la espera en Temple Square para que el Pte. de la iglesia salga a un balcón y solucione todas nuestras dudas, ofensas y polémicas. Perdón, estoy usando otra metáfora. No, no existe tal balcón en Temple Square para adoctrinar a miles de fieles. Pero algunos de nosotros sí estamos en una plaza esperando una declaración de máximos que, o bien destierre a nuestros hermanos LGTB o que al fin los case con su pareja. Estas posturas antagónicas emborronan la realidad.

Usted, estimado lector, quizás no constate estas opiniones en su barrio o rama. Los santos somos muy correctos en las formas, somos educados, cívicos y tenemos experiencia. Gracias a eso podemos contener nuestras diferencias sin fracturarnos en contiendas. Sin embargo, en las redes ocurre el curioso fenómeno donde el hombre natural se hace con el teclado. Su manifestación es sorprendente.

Los santos de los últimos días LGTB 

Planteo a continuación una reflexión y propuestas en tres áreas donde afecta esta incorporación «visual» de nuestros hermanos LGTB a la comunidad de los santos. Donde siempre han estado, pero ahora lo están visiblemente.
Tengo varias sensaciones y alguna de ellas es casi una idea formada.

El desafío para la iglesia.

Los santos LGTB
busquen sinceramente una confirmación

El desafío de esta realidad está bien gestionado por el Pte. Nelson. Nuestro profeta está yendo tan ajustado a lo posible como lo permite la ley del Señor. Pedirle más sería injusto y temo que mereceríamos la desaprobación de quien está a la cabeza.
En el apartado de su discurso en BYU «Verdad número 4«, él nos recomienda «Mis queridos hermanos y hermanas, les suplico que busquen sinceramente una confirmación del Espíritu de que lo que les he dicho es verdad y es del Señor» Se refiere al cambio de política de 2015 a la del 2019 respecto al bautismo de niños con padres LGTB.

La mayoría de nosotros nos fijamos en el resultado, en el cambio de la norma como un avance. Pero la pregunta es, un avance hacia dónde. Todos respondemos: «hacia lo que yo pienso». Pero hay un detalle, el cambio de la norma del 2015 a la del 2019, eso es lo menor de este asunto, lo mayor es el proceso por el que se llega a ella.
Muchos entendimos la norma de 2015 que impedía el bautismo automático de los niños con padres LGTB, como una restricción hacia los niños. El Pte. Nelson nos aclara «no queríamos poner a los niños pequeños en la posición de tener que elegir entre las creencias y el comportamiento que aprendieron en el hogar y lo que se les enseñó en la Iglesia. Queríamos facilitar la armonía en el hogar y evitar que los niños y los padres se enfrenten entre sí» (Pte. Nelson)

Pensemos con grano fino (1)

a fine grain treatment of the question

Aquella política, tratada con el grano grueso de las emociones y sin reflexión, asoma como una marginación o un castigo hacia esas personas. Pero si leen el discurso completo, verán que revela un tratamiento de grano fino de la cuestión. Se consideran aspectos que no salen cuando aplicamos las emociones ofendidas, o del pensamiento de aquellos superiores a los criterios de un grupo de ancianos.

Aunque es importante, no basta sentir dolor para entender. Sentirnos capaces de criticar o hablar con ligereza de los comunicados del consejo de los doce, implicaría que pensamos con el grado de detalle y reflexión que ellos practican. Sin embargo, creo que aprenderíamos más si observamos el método de obtener conocimiento y revelación que ellos usan. En esos detalles, como susurros desapercibidos, está la revelación.
Nosotros no solo deberíamos ser demandantes de soluciones sino, dentro de nuestro amplio campo, segadores de ellas.

Afirmemos la eficacia de la piedad (2)

Los santos LGTB
una cuestión de fraternidad

En la comprensión de este asunto, los santos de los últimos días quizás sobrestimamos el poder de la justicia y subestimamos el campo de aplicación de la misericordia. Por eso convertimos una cuestión de fraternidad como es esta, en otra de legalidad, como es lo que se plantea desde los colectivos externos. Así que cuando tratamos esta situación de nuestros hermanos, me pregunto desde dónde lo hacemos ¿dentro o fuera del evangelio?

En la primera visión el Padre Celestial le dice a José Smith

«…enseñan como doctrinas los mandamientos de los hombres, teniendo apariencia de piedad, mas negando el poder de ella”.

Si como membresía, solo hablamos en clave de derechos, leyes y normas ¿dónde está la piedad y su eficacia? La política de la Iglesia para el cuidado de los miembros LGTB, puede resumirse en una cuartilla. Sin embargo, convivir no es legislar, es mucho más extenso y complicado que eso y no es posible decretar cada uno de sus aspectos.
Negar el poder de la piedad, o la misericordia es limitar nuestro pensamiento a la estrecha senda de la ley por la cual todos estaríamos perdidos. Esa senda nos sitúa en Temple Square esperando indefinidamente a que las leyes caigan desde un balcón para compensar nuestra falta de confianza en la piedad.

Valientes con los de la circuncisión (3)

El apóstol Pablo después de su visión en Damasco, fue a Egipto tres años, allí maduró en el evangelio «pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo» (Gal 1:12). Más tarde regresa a Jerusalén. En la misma iglesia de Cristo encuentra Pablo dos formas de razonar  «…vieron que se me había encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión» (Gal. 2:7). Encuentra a un Pedro temeroso «Porque antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, pues tenía miedo a los que eran de la circuncisión.» (12)

El mismo Pedro que recibió la revelación de que la ley antigua había pasado y eran liberados por la misericordia de Cristo, todavía luchaba por abandonar las antiguas formas de pensar. Esto no es hablar en contra de Pedro sino reconocer la dificultad de nacer «completamente» de nuevo.

Nacer de nuevo en esto también (4)

nacer de nuevo en este asunto

Responder y aclarar el artículo anterior a éste, hablar con hermanos de varios países y culturas me ha proporcionado una ocasión valiosa para entender algo nuestra situación como iglesia. Hablando como un miembro más, creo encontrar la misma coyuntura que la relatada en Gálatas.
Hay una forma refleja, en actuar ante la realidad de nuestros hermanos, los santos de los últimos días LGTB . Es una manera no de pensar sino de reaccionar. De la misma forma que la ley mosaica formo en el alma de los judíos respuestas casi automáticas a las nuevas enseñanzas de Cristo. Esos odres viejos no servían para el vino nuevo. No se trataba de reformar el pensamiento sino de nacer de nuevo.

Tenemos el desafío y la necesidad de nacer de nuevo en este asunto. No podemos como santos de los últimos días abordar el encaje de nuestros hermanos LGTB desde la «ley mosaica» donde están algunos. Ni desde la tradición cruel de la que todos partimos. Tradición integrada en nuestra cultura como iglesia, porque es parte de nuestra infancia, juventud y entorno.

Limitamos nuestro conocimiento, si tomamos como única referencia los comunicados de la primera presidencia. Los emitidos en 2015, 2019 o los que vengan. Porque hemos sido liberados por Cristo y la ley es un ayo

«De manera que la ley fue nuestro ayo para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo ayo,» (Gal. 3:24-25)

Aplicar el conocimiento de la piedad (5)

No estoy diciendo de no seguir la ley de la iglesia. Si no que como personas particulares, no nos corresponde aplicar justicia ni demandarla. Las demandas ya fueron satisfechas por el Salvador. Se trata, más bien de aplicar el conocimiento que da la misericordia, ese método de pensamiento  usado por el Pte. Nelson. No hemos de dirigirnos tanto por el resultado como por el método empleado. Eso significa para nosotros «servir, estudiar, orar y el adorar a Dios» (Neal A. Maxwell)
El resultado de esto cambiaría la realidad en forma desconocida, igual que lo hacen los ecosistemas.

Esta es una oportunidad para todos nosotros de emular al salvador, desechando lanzar las antiguas piedras y tomando el grano fino usado para la revelación del Señor.

El desafío para las familias

No busquemos las ropas costosas (6)

Los santos LGTB
perder intimidad y por lo tanto protección

Observo una resistencia a aceptar la realidad de nuestros hermanos y hermanas LGTB. Hay un debate antiguo de si nacemos o nos hacemos para tal o cual disposición del alma. La genética, el medio, influencias… No voy a entrar en ello, parto de la realidad y no me refiero a aceptar un juicio sobre la realidad. Me refiero a aceptar el hecho mismo de que tienes delante de ti a un hijo, una hija, un hermano un amigo que manifiestan su condición homosexual y sufren por ello.
¡Y no hay tiempo para encontrar el por qué!

En la iglesia tenemos un patrón de éxito elevado. Familia feliz, hijos exitosos y si es posible deportistas. Activos, van a una misión, vuelven, estudian, buenos empleos o negocios, se casan traen nietos a los abuelos y forman familias felices.
Mucho de esto, expuesto en facebook, actividades familiares, declaraciones de amor entre cónyuges, alabanzas a hijos que consiguen retos. A veces una permanente exhibición de felicidad y éxito. Entrar en esta nueva dinámica de exposición pública de la familia, trae el riesgo de perder intimidad y por lo tanto protección. La revisión de los like va construyendo una comunidad virtual de intercambios de alabanzas. Y trae algo más, crea la falsa expectativa de una vida idílica, la falsa sensación de que, si no se publica, no existe. Mantener esto es costoso emocionalmente.

Establecer contacto con la realidad (7)

El autor en ese tiempo

Refiriéndome  a los padres en la iglesia. En todo grupo, incluida la iglesia, se forma invisiblemente una jerarquía social de éxito, donde cada uno ocupa su lugar. Esto no es malo ni bueno, simplemente es parte de nuestra naturaleza. Les pondré un ejemplo.
Cuando era joven, en mi familia éramos cuatro mis padres, mi hermana y yo. Todos activos y fuertes. En nuestra rama, en Sevilla, había varias familias con hijos inactivos y (en mi opinión) con cierto desorden interior .

Yo tenía una sensación pero no palabras para describirla. Ahora en mi madurez puedo entender mejor esa impresión de mi juventud. Yo pensaba que ellos no eran miembros del club de los miembros perfectos, pero no lo decía ni siquiera lo pronunciaba en mi mente. Los respetaba, pero cuando los miraba…no los consideraba de la misma condición, sentía una especie de condescendencia hacia ellos. Pensaba que debían estar fallando en algo, cuando tenían esos pobres resultados. Me avergüenza decir esto, pero para poner otro ejemplo ofrezco el mío.

Cuando mi madre se inactivó, cuando mi hermana dejó la iglesia, cuando mis padres se divorciaron. Entonces me di cuenta que la vida es compleja. Dejé de pertenecer a ese club que no existe, pero lo presentimos.

Aceptemos la realidad que Dios nos da (8)

Los santos LGTB
Mientras, observan que, a su alrededor, la vida sigue

Cuando una familia en la iglesia conoce que uno de sus hijos o hijas o nieto es homosexual, es un mazazo descomunal, letal. Es un aldabonazo a todo su prestigio a toda su influencia, a sus sueños. Normalmente es su salida de la carrera social en la iglesia, su entrada a boxes. Su inhabilitación como ejemplo, como modelo. Y esto no es así por el evangelio, esto es así porque vivimos aun en los antiguos rudimentos, anteriores a la restauración. Portamos aun en nuestra conducta trazas de la «incircuncisos de corazón» de las viejas leyes a las que Pedro temía enfrentar.

Cuando esos padres se enfrentan a eso, lo hacen a su pasado, a la infancia de sus hijos, a sus esfuerzos, al empleo de su tiempo a sus culpas, a sus errores. Observan el gozo y éxito de otros en el monitor de su computadora y notan como todos les pasan por la izquierda. Y quedan fuera de toda esperanza. Para algunos la frustración es tan grande que dejan la iglesia o rompen su matrimonio. Mientras, observan que, a su alrededor, la vida sigue.

Despojados de las vestiduras vistosas del pasado, quedan mudos en la vida y en las redes, el espejo deformado. Entonces tienen dos caminos, refugiarse en la autocompasión y la amargura o seguir la vía del conocimiento en el auténtico evangelio del Salvador. Ahí lo encontraran con «grandes tesoros de conocimiento, si tesoros escondidos» (DyC 89:19)
Eso es lo que ocurre.

Por lo tanto, esa cultura del rechazo educado, silencioso, como yo hice en mi juventud, tiene una larga cadena de transmisión. Al ser nosotros una comunidad muy cohesionada, este asunto no es una cuestión de manifestar opiniones sino de seguir el modelo de revelación que el Pt. Nelson nos propone. Es decir, pasar de una espiritualidad espumosa a una basada en servir, estudiar, orar y adorar a Dios. Algo que no tiene likes ni fotos ni post.

Apoyemos a los nuestros en su desafío (9)

Los santos LGTB
han de ganársela comiendo terreno al mar

Los santos de los últimos días LGTB tienen ante sí un reto formidable. Edificar una vida de fe y significativa enfrentando la soledad. Casi duelen los dedos al escribirlo, háganlo en un papel o díganlo, duelen los labios.
Para eso parten de una iglesia que enfatiza el matrimonio y la familia. Socialmente, no hay un espacio definido para ellos. Declarar que pueden ir a la misión, ir al templo o tener llamamientos es un cambio en la norma. Pero como dije antes, la norma no hace completa una vida. Su espacio social, su normalización han de ganársela comiendo terreno al mar. Han de colonizar nuevos espacios entre nosotros. porque somos reacios a lo desconocido. Ellos serán los nuevos pioneros los que lleven la luz de Cristo a la nación de los desechados, a los sin techo de la restauración.

Eso es una hazaña que solo pueden hacerla gente extraordinaria. Personas dotadas de talentos únicos, fe inquebrantable, un tesón férreo. Y sobre todo amor para dejarnos la capa que señalamos, poner la mejilla a nuestra incomprensión y andar muchas millas a nuestra vista.

Si les falla la familia, tienen a la iglesia. Si les fallamos solo les queda Cristo, el no lo hará.

En este momento algunos de nuestros hermanos están haciendo esfuerzos notables por

  • Asumir su identidad como un don y una responsabilidad
  • Afirmar la fe con su propia identidad
  • integrarse de una manera más plena y amorosa a la comunidad de la Iglesia.
  • Vivir la vida según el Evangelio mientras manejan su condición sexual.
  • Edificar la manera de ser un santo de los últimos días LGTB
  • Construir un relato que les respalde emocionalmente y les proporcione protección.

El nivel espiritual necesario para realizar esto es muy superior al resto. Pero parten de una situación de paisajes áridos y entornos hostiles. Espero que como santos de los últimos días, todos nosotros estemos al nivel de la Iglesia de Jesucristo.


*PD
Hace años (como todo después de los 55) trabajaba en Telebase SL una empresa que fundamos entre cinco socios para servicios relacionados con Internet. Me dedicaba a la contabilidad pero empece a estudiar diseño y programación. A menudo preguntaba dudas. Un día el programador, amigo mío, me dijo un poco cansado de atenderme «Mira esto no se enseña, esto se aprende». Me enfadé y lo consideré poco amable.

Después me puse a estudiar con afán y empeño (no me quedaba otra) entonces me di cuenta que aquello era un mundo distinto. El gasto de tiempo para explicar cualquier cosa a alguien era prohibitivo. Entonces entendí.

Estimados amigos de teancum, hay cosas que no se pueden explicar que solo se pueden aprender.

4 Comments

  1. Hay una reflexión que me viene a la mente y considero importante que se deriva de su mensaje…Para Dios no hay hijo mejor que otro. Él no establece ese tipo de comparaciones. Él nos ama de una manera perfecta que no entendemos, nos bendice de maneras que ni imaginamos y nos alienta a tener una vida próspera y llena de gozo por encima de cuáles sean nuestras circunstancias.

    Los estándares sociales y de éxito que los miembros de la Iglesia tenemos arraigados hasta el tuétano corresponden más bien a nuestros anhelos ante un modelo de familia que se repite y a veces no nos es posible alcanzar en esta vida.

    Ahora hablaré desde mi herida, que ya no sangra y apenas duele pero dónde siempre me queda el recuerdo de una visible cicatriz. Los hijos son una bendición innegable pero mi esposa y yo no hemos podido tenerlos. Veo amigos solteros que por diferentes motivos no pueden completar ese modelo de familia. Y como usted dice, mi amigo, también somos conscientes de todos aquellos que «edifican una vida de fe y significativa enfrentando la soledad»… Comprendo a menudo la compasión de las personas y no desdeño su lástima, pero lo que realmente desearíamos cada uno de los que no alcanzamos ese modelo de familia anhelado, es que el resto sepan que no estamos mutilados en nuestra capacidad de amar y ser amados. ¿Acaso no podemos ser felices? ¿Se nos ha negado la capacidad de sentir gozo o recibir bendiciones eternas?

    Siendo sinceros con nosotros mismos a todos nos falta algo o mucho de muchas cosas… Pero sólo somos incompletos si nos falta la caridad. Que no nos falte jamás.

    Gracias, hermano Moraza. Un abrazo muy grande.

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