Creo que todos nos impresionamos cuando vimos la película «Los inmortales», protagonizada por Christopher Lambert. Recuerdo la sensación que tuve al ver a ese escoces, de vuelta al árbol de la vida, aparecer siglos mas tarde con el mismo aspecto. Mientras veía la película acepté que era posible, atravesar los siglos como el mar o la tierra, ¿por qué no surcar el tiempo?
Sin embargo la cuestión era ser inmortal, no consistía en viajar en el tiempo. No sé cual de las dos representa más dificultad, al fin y al cabo no se habla del árbol del tiempo en el jardín, sino el del conocimiento y el el árbol de la vida.
El árbol de la vida
Escribo este artículo sobre el árbol de la vida, por el fenomenal reto que viene a lomos de una posibilidad de la que leo con frecuencia. Se trata de la inmortalidad. No entraré en el debate de si esa posibilidad es realista y en todo caso, cuando sería posible. Sólo reconozco que ha pasado del cine a debatirse en círculos científicos, cierto que a un nivel inicial y especulativo, pero no obstante hay avances que producen un tipo de imaginación seria y respetable.
Encuentro dos grandes grupos. Los que trabajan en un plano biológico y los que ademas hacen de la biorobotica un receptor del individuo, reconociendo que lo humano es extrapolable a un ingenio cibernético. Hay una ingente cantidad de campos científicos que se desarrollan en este área y se puede inferir que darán frutos haciendo la vida humana más longeva y con más calidad.
No comparto el optimismo de José Luis Cordeiro ingeniero y mecánico del MIT, quien pronostica que en veinte o treinta años alcanzaremos la inmortalidad o la visión futurista (menos seria en mi opinión) del millonario Dmitry Itskov quien financia un proyecto para transferir la mente a un nuevo cuerpo informático. Hay gente muy seria y preparada trabajando en estos campos.
¿Y si fuera posible?

«Theuth, paradigma de inventores, el descubridor de un arte no es el juez más apropiado del daño o provecho que aportará a quienes hagan uso de él. Así sucede en este caso; tú, que eres el padre de la escritura, has dejado patente tu afecto hacia tu creación atribuyéndole prácticamente lo contrario de su verdadera función.
recuerdos a su memoria mediante signos exteriores en lugar de mediante sus propios recursos internos.
Y como estarán llenos de la apariencia de la sabiduría, en lugar de la sabiduría verdadera, se convertirán en una carga para la sociedad.»
Un mundo no humano
- ¿Qué impacto tendrá en la psique del hombre? Toda nuestra forma de pensar y decidir esta condicionada por la muerte aunque no seamos conscientes de ello. Si quitamos ese marco de referencia cuál será su efecto. Nadie lo sabe, porque la ciencia se interesa en la posibilidad no en sus consecuencias, simplemente porque no se pueden calcular.
- Al no tener un tiempo límite, ya que no moriremos ¿Cómo serán de intensos nuestros deseos? ¿lo suficiente para el esfuerzo y el sacrificio?
- ¿Cómo afectará a la propia ciencia? los genios de todas las áreas de conocimiento no serán relevados, eso dará un enfoque demasiado personalista y estrecho. El relevo generacional trae nuevas visiones, pero la endogamia limitará la imaginación.
- ¿Cómo serían los afectos hacia los demás? Nuestros afectos y sentimientos ahora, están contenidos en una vida, en un periodo de tiempo, si no lo hay ¿se diluirán los sentimientos en un océano de temporal? ¿cambiará nuestra vida emocional? ¿afectará a la familia, cuando nuestros hijos sean hermanos, luego amigos y al final extraños? ¿Pensamos que si introducimos esa oruga inmortal en nuestro interior, nuestro ecosistema emocional seguirá siendo sostenible?
- Al pensar en esa montaña temporal indefinida sobre nosotros ¿lo consideraremos una oportunidad o una carga? ¿somos tan ilusos para pensar que todas estas preguntas las contestara la ciencia?
- ¿Cómo gestionará la memoria un pasado interminable y que concluiremos? Quizás parecen preguntas ridículas. Pero amigo mio, elimine la muerte y surgirán muchas más.
¿Un mundo sostenible?

- ¿Qué haremos con la reproducción de nuestra raza? ya se ha respondido, colonizaremos otros planetas, pero entonces ¿llevaremos a esos planetas las preguntas de arriba y algunas más?
- ¿Cómo será una economía basada en una población sin relevo generacional?
- ¿Se mineralizará el pensamiento humano al cristalizar sobre los mismos y la misma forma de pensar por los siglos?
- ¿Seguiremos formando parte de un mundo de cuya naturaleza y mortalidad hemos salido?
- ¿Tendremos el vigor de antaño para superar retos o desafíos inesperados?
- ¿Será la inmortalidad un derecho para todos, sin distinción? ¿será optativa? ¿generará una nueva aristocracia al igual que el antiguo derecho romano de ciudadanía?
- ¿Seguirán los grandes relatos religiosos proporcionando guía y dirección a miles de millones? si no es así ¿lo hará la ciencia? ¿con que relato del mundo?
¿Será posible?
«Y yo, Dios el Señor, dije a mi Unigénito: He aquí, el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros,conociendo el bien y el mal; y ahora, no sea que extienda su mano y tome también del árbol de la vida, y coma y viva para siempre,» (Moisés 4:28)
«De modo que expulsé al hombre, y coloqué al oriente del Jardín de Edén querubines y una espada encendida, la cual daba vueltas por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.»

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- La primera dificultad es que fuimos expulsados. Perdimos el camino hacia el jardín y a ese árbol. Pero creo que lo hemos encontrado, estamos en el camino de ese conocimiento. En el Libro de Mormón encontramos una cita muy significativa en cuanto a los tres nefitas quienes no probaron la muerte.
«he aquí, después que escribí, he preguntado al Señor, y él me ha manifestado que es necesario que se efectúe un cambio en sus cuerpos, o de lo contrario, será menester que prueben la muerte; por tanto, para que no tuviesen que probar la muerte, se verificó un cambio en sus cuerpos, a fin de que no padeciesen dolor ni pesar, sino por los pecados del mundo.» (3Nefi 28:37-38)
Totalmente en sintonia con esos cambios que buscan nuestros Theuth en el ADN del hombre, sabemos que son necesarios cambios en los cuerpos. Y me pregunto ¿podríamos soportar eternamente el dolor y el pesar?
- La segunda dificultad es la espada encendida que da vueltas por todos lados para proteger el árbol de la vida o ese conocimiento. Este es el punto donde creo que nos hallamos. La extraordinaria dificultad que supone sortear esa espada encendida. Un optimista José Luis Cordeiro lo tasa en una lucha de 30 años más en los campos de investigación que abarcan este desafío. Es el optimismo del soldado de vanguardia enardecido por la voz de su comandante. Yo personalmente no tengo dudas de la capacidad del hombre para sortearla. Somos hijos de quien somos, no debería sorprendernos ser capaces, pero yo diría que tardaríamos mucho más.
- Pero el camino y la espada son elementos pasivos, son barreras fijas, complicadas, pero sujetas a ser sobrepasadas por una voluntad constante y bien dirigida. Por eso el Padre Celestial, sabiendo que «el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros» añadió un elemento independiente e inteligente «coloqué al oriente del Jardín de Edén querubines» Esta última medida de seguridad supone un empeño claro en que el hombre no llegue a ese punto de extender su brazo. Los querubines representan la capacidad de intervención directa de los cielos.
Yo entiendo que hay un interés general en la sociedad de los cielos para que el hombre no sea inmortal por el camino de la búsqueda del árbol de la vida usando el conocimiento recibido del primer árbol, sino por el de la redención del alma proporcionado por el Salvador. Porque creo que en este último camino no tendríamos ninguna de las preguntas que he realizado antes.
De vuelta al árbol de la vida




