El joven Jesús de Nazaret y su formación

El joven Jesús de Nazaret y su formación como maestro de la construcción maderera.

Por Frank J. Cazorla-Granados,

PhD UMA, Doctor en Historia, Universidad de Málaga.

 

A pesar de que sólo nos han llegado exiguos datos sobre la juventud[1] de Jesucristo, es posible reconstruir ese período de su formación como maestro basándonos en referencias bíblicas y apócrifas[2].

En su circuncisión lo llamaron[3] Yehoshváh, abreviado Yësûs o Ysä[4] en semita, los tres significan “Dios nos salva”; era hijo de Mëryam, esposa de Yëhosïf, nieto materno de Yakín Elí y Hannan, era bisnieto por 2 líneas de Matthán ben Panthïra, descendiente del rey David; Yësûs, como la mayoría de las familias semitas se crió entre adelfoi o hermanos y/o hermanastros, entre ellos: Yahacob Justus, Yoseph Barsabbas, Simeón, Yahudah, Assia, Lidia, Salomé y Susannah, tal y como aparece literalmente en las Escrituras[5] aunque a veces se creyó que pudieron ser sólo sygguenón o parientes[6] e incluso  anepsiós o primos[7], como era el caso de su primo Juan el Bautista, hijo de Zacarías, de quienes Jesús recibió el sacerdocio del Orden de Aarón[8] y ulteriormente Jesús sería ordenado sacerdote según el Orden de Melquisedec[9].

El joven Jesús de Nazaret
Jesús crecía y se fortalecía

Lucas lo describió[10] así: “Y Jesús crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría, lo hacía en estatura (edad) y en gracia para con Dios[11] y para con los hombres; vivió en lugares desiertos hasta el día en que apareció en público a Israel”.

Así se explica cómo el joven Jesús, no sólo crecía físicamente y cuidaba su cuerpo[12], sino que se formaba gradualmente, en una construcción interior educativa y espiritual fundamentada en las obras y la reflexión, propia del que trata de aprender, ya fuera como aprendiz en el gremio de Teknón[13] o constructores[14] madereros y especialmente en la Yeshiváh o escuela de aprendices a rabinos donde su maestro Yahacob, hermano de su padrastro, según el testamento apócrifo de Tomás, trataba de enseñar que, a pesar de las adversidades, con oraciones se podría despertar el amor oculto en el corazón.

De la misma forma, el escritor norteamericano Ralph Waldo Emerson dijo “Deja al joven en plena naturaleza y tras un tiempo verás cómo ha sido transformado en adulto”.

En el templo

Lucas prosigue ese capítulo[15] con un relato del joven Jesús cuando tenía 12 años y estuvo 3 días con los doctos rabinos del Templo, probablemente disertando sobre el Talmud o enseñanzas y normas consuetudinarias que se desprendían de la interpretación de la Tânäkh, es decir sobre la Tôráh (=leyes), viím (=profetas) y Khetuvim (=Escritos).

Y termina el mencionado versículo [16]: “vivió en lugares desiertos hasta el día en que apareció en público a Israel” tiene relación con la persecución del rey Herodes que hizo a todo neonato descendiente del rey David[17] de ahí que su familia se tuvo que exiliar primero a Egipto y luego a pastorear a regiones desérticas del sur de Galilea hasta que llegó su edad del magisterio de este Gran Maestro.

El joven Jesús de Nazaret

El joven Jesús de Nazaret
aprendiz de rabino y luego räbbï

El joven Jesús, como buen aprendiz de rabino y luego räbbï, podríamos creer que debió vestir en su cabeza la Kyppáh, cubriendo la coronilla o Kéter sephirótico, simbolizando, a modo de cúpula, la conexión o nexo de entrada y salida espiritual del humano con lo celestial, a modo del floema y el xilema de las plantas o del Ka-Aj de los egipcios o del 7º chakra[18] oriental, aunque según el Halajá o código de leyes judías nos sugiere que dicha tradición aún no estaba consolidada en época de Jesús pero sí la de protegerse la cabeza[19] y la de la imposición de manos[20].

El joven Jesús de Nazaret
la Kyppáh

Esa copa o cuppa que servía para albergar/proteger la cabeza o corona (Kéter) del alma; curiosamente su etimología está relacionada con vocablos como: Coppola, cúpula, cuba, cubo, Copa, Käbáh[21], cuppere (cubrir) e incluso con la Ktêbbáh o caverna[22], hueco que también alberga, empleándose en la Biblia como el Arca de Noé, el Arca de la alianza, la ballena de Jonás[23], el cesto de Moisés[24] y barca de pescadores[25]. Esto nos recuerda que parte de su aprendizaje le sirvió como fuente de recursos para el método pedagógico que fundamentaba sus enseñanzas en metáforas sobre lo que conocía, el pastoreo, la pesca y también la construcción de barcas y cerchas de madera para ser empleadas en estructuras de edificaciones, ya sean habitáculos espirituales como el Templo, el cuerpo u otra metáfora como la barca.

Con la esperanza de que estos datos sobre la etapa juvenil de Jesús puedan aportar más luz sobre su paradigmática biografía y así siga sirviendo de referente magistral para creyentes de diferentes creencias (cristianos, judíos, musulmanes…) que desean construirse o reconstruirse a modo de barcas o tabernáculos (Sukot) permitiendo humildemente la permeabilidad espiritual a través de la auto-reflexión, la rectificación o arrepentimiento, etc. Y termino, como se nos recomienda en Efesios 5:20, en su nombre, Amén.

 

[1] cfr. Prover. 20: 11; Lamen. 3: 27; Ecles. 11: 9; 12: 1-3; 1 Tim. 4: 12; 1 Jn. 2: 14; 1 Ped. 5: 5-6.

[2] GONZÁLEZ BLANCO, Edmundo (trad.), Los Evangelios Apócrifos. El Evangelio de Tomás, Madrid, 1934.

[3] cfr. Lucas 2: 21; Mt. 1: 21.

[4] Así también se menciona 27 veces en el Corán.

[5] cfr. Lc. 8: 19-20; Mc. 3: 31-32; 6: 3; Mt. 12:46-48; 13: 55; Jn. 2: 12; 7: 3; Act. 1: 14; 1 Cor. 9: 5; Gál. 1: 19.

[6] cfr. Lc. 21: 16.

[7] cfr. Act. 23: 16; Col. 4: 10.

[8] FIELDING SMITH, Joseph, Doctrina de Salvación, tomo III, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, Salt Lake City, 1995, p. 82; cfr. Lc. 1: 5-80; D&C. 84:26-27.

[9] cfr. Heb. 7: 21.

[10] cfr. Lc. 2: 40-52 y Lc. 1: 80.

[11] En consonancia y a semejanza de Dios, cfr. Gén. 1:26-27; 5:1; Jn. 12: 45; 14: 9; Sant. 3:9; 2 Cor. 4:4; Col. 1:15; Fil. 2: 6; Heb. 1:3; Mos. 7: 27; Al. 18: 34; D &C. 20:18; 130:22.

[12] cfr.1 Cor. 3: 16-17; 6: 19-20.

[13] en griego: cfr.  Mc. 6: 3; Mt. 13: 55.

[14] cfr. Heb. 11: 10. 

[15] cfr. Lc. 2: 41-52

[16] cfr. Lc. 2: 52

[17] cfr. Mt. 1: 1-17; Lc. 3: 23-32.

[18] cfr. EASON, Cassandra, Nuevos Misterios del Antiguo Egipto, Ed. Robinbook, Barcelona, 2003, p. 192.

[19] cfr. 2 Sam. 15: 30. Curiosamente su etimología se relaciona con vocablos como: cuppere (cubrir), cuppa, copa, coppola, cúpula, cuba, cubo, Käbáh (=yacimiento maya que significa mano o hueco que alberga o cubre) e incluso con capita-cabeza, cabello, capa, caverna o Ktêbbáh, derivada de cavus o hueco cóncavo; usado metafóricamente en la Biblia como tabernáculos (Sukôt) o habitáculos espirituales de los que desean construirse o reconstruirse con humildad, auto-reflexión, rectificación o arrepentimiento, como la ballena de Jonás (Jon.1:3), el cesto de Moisés (Éx.2:3), las arcas de Noé y de la alianza o las barcas:  Mt.4:21-23;8:10,23;9:1;13:2;14:13,22,32;15:39; Mc.1:19-20;3:9;4:1;4:36-37;5:2-21; 6:32-51;8:10-13; Lc.5:3,11;8:22,37; Jn.6:17-24;21:3; Act.27:16-41.

 

[20] cfr. Mt. 19: 15; Mc. 6: 5; 7: 32; 10: 16; 16: 18; Lc. 4: 40; 6: 6; 13: 13; Act. 8: 14-17; 13: 3; 28: 8; 1 Tim. 4: 14; 5: 22; 2 Tim. 1: 6; Heb. 6: 2; Deut. 34: 9; 3 Ne. 18: 36-37; D&C.25:8; 33: 15; 49:14.

[21] Yacimiento maya que significa mano que alberga o cubre.

[22] Deriva de cavus = hueco, cóncavo.

[23] cfr. Jon. 1: 3.

[24] cfr. Éx. 2: 3.

[25] cfr. Mt. 4: 21-23; Mt. 8: 10, 23; 9: 1; 13: 2; 14: 13, 22, 32; 15: 39; Mc. 1: 19-20; 3: 9; 4: 1; 4: 36-37; 5: 2, 18-21; 6: 32, 45-47, 51; 8: 10-13; Lc. 5: 3, 11; 8: 22, 37; Jn. 6: 17, 21-24; 21: 3; Act. 27: 16, 30-32, 41; Is. 18: 2; 2 Sam. 19: 18; Job 9: 26.

3 Comments

  1. Sí, muy alto el nivel. 😉
    Gracias a ambos. Me encantará leer las próximas publicaciones también de las futuras colaboraciones.

    ¡Un abrazo muy grande!

  2. ¡Felicitaciones, muy buen artículo!
    ¡Muchas gracias!

    Siempre aprendemos de los que saben. 😉

    Las escasas referencias a la niñez y juventud de Jesús siempre nos dejan con ganas de saber más y aunque tampoco podemos aseverar lo narrado en los apócrifos, el retrato del Salvador se muestra más completo si apreciamos las concordancias con las Escrituras.

    ¡Un saludo!

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