Los lugares altos

Los lugares altos
Los lugares altos

Cuando Israel pasó el Jordán para tomar posesión de la tierra de Canaán, recibió un mandato de Jehová en referencia a los pueblos que habitaban aquellas tierras. Pero Israel acudia a los lugares altos.

“50 Y habló Jehová a Moisés en los campos de Moab, junto al Jordán, frente a Jericó, diciendo:
51 Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis pasado el Jordán a la tierra de Canaán,
52 echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país, y destruiréis todas sus esculturas y todas sus imágenes de fundición, y destruiréis todos sus lugares altos;” 
(Números 33:50-52)

Las naciones idólatras

Esas naciones tenían la idea muy común entonces, que el sitio de adoración debería estar en un lugar elevado porque los dioses estaban en el cielo. Por lo tanto había que acercarse lo más posible a ellos para adorarlos. La necesidad de derribar esos lugares altos era vital porque en ellos el pueblo asumía la moral de sus dioses.
Los lugares altos
Diosa Asera

Asera representa a una mujer desnuda, diosa del amor sexual. Astarte diosa representada sentada desnuda sobre un caballo y con escudo y lanza. Diosa sanguinaria que goza con hundirse en la sangre de sus enemigos. Baal, quien garantiza la lluvia y representado por un novillo joven. La prostitución ritual era practicada en los lugares altos, como una practica religiosa. Se ofrecían niños como el sacrificio más aceptable ante Baal.

Los cananeos crearon sus dioses como una representación de su propia moral. Contemporizar con ellos hubiera sido el final de Israel desde el principio. Jehová buscaba un pueblo a su imagen
 
” Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra.
No por ser vosotros más numerosos que todos los pueblos os ha querido Jehová y os ha escogido, pues vosotros erais los menos numerosos de todos los pueblos,
sino porque Jehová os amó y quiso guardar el juramento que juró a vuestros padres; os ha sacado Jehová con mano poderosa y os ha rescatado de la casa de servidumbre, de manos de Faraón, rey de Egipto.” (
Deuteronomio 7:6-8)

Roboam

A causa de las imposiciones de Roboam, rey en Jerusalén sobre Israel aumentando los impuestos y el yugo sobre ellos, fue abandonado por las tribus que componían esta nación. Jeroboam, hijo huido de Salomón a Egipto, volvió a Canaán a petición de Israel. Al regresar fue proclamado rey de Israel. Sin embargo el templo estaba en Jerusalén donde estaba su adversario. Entonces Jeroboam pensó de esta forma
Los lugares altos
El templo de Salomón

” Si este pueblo sube a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén, el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam, rey de Judá, y me matarán a mí y se volverán a Roboam, rey de Judá. 28 Y después de tomar consejo, hizo el rey dos becerros de oro y dijo al pueblo: Bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel, que te hicieron subir de la tierra de Egipto.” (1 Reyes 12:27-28)

          Es un ejemplo de manipulación de la historia, un engaño y un insulto en toda regla. Pero no solo instituyó un culto central en Bet-el y otro en Dan, sino que “Puso también en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que él había hecho.” (1 Reyes 12:32)

         La adoración a Jehová esta centralizada en el templo y su presencia está en el centro de la comunidad. Es observable en el atrio, donde se ofrecen los holocaustos. Todo está regido por la ley. Una ley que no representa al pueblo de Israel ni representa a grupos o mayorías, sino es de Jehová. Es el pueblo el que debe convertirse a Jehová, al contrario de los cultos de los cananeos, ideados a imagen de sus tendencias. La imagen del templo que encarna el pacto de Dios con su pueblo, sugiere estabilidad, claridad, unidad no dispersión.

Jeroboam

Los lugares altos
El rey Jeroboam
Jeeroboam hizo un gran daño al pueblo de Israel, porque dio consistencia legal a las prácticas en los lugares altos.
A diferencia en Judá, que también había lugares altos, estos no son asumidos por el rey sino que son consentidos pero de forma ilegal. Amasias es ejemplo de un rey justo pero que no llega hasta el final.
“Y él hizo lo recto ante los ojos de Jehová, aunque no como David, su padre; hizo conforme a todas las cosas que había hecho su padre Joás. Con todo eso los lugares altos no fueron quitados, y el pueblo aún sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos.” (2 Reyes 14:3-4)
El problema real de estos lugares es que el pueblo no se convertía por completo a Jehová, “Sin embargo, los lugares altos no fueron quitados, pues el pueblo aún no había dispuesto su corazón para con el Dios de sus padres.”  (2 Crónicas 20:33)
      Esa especie de supuración que bajaba de los lugares altos hacia abajo, no permitía una completa sanación del pueblo de Israel y Judá. Era una infección que pasaba casi desapercibida, pues no era visible a simple vista. Residía en esos lugares ocultos y frondosos. Latente en la sociedad de ese tiempo amenazaba de forma constante con volver a extenderse en el cuerpo social y contaminar de nuevo la ley que les hizo libres.
Los lugares altos
Diosa Astarte

A través de mi experiencia, he aprendido a no sentirme demasiado bueno. Me explico. Uno tiene la sensación al leer sobre el antiguo Israel, de estar dotado de mayor sentido común que ellos. Cuando me traslado en la imaginación a esa época, me veo particularmente activo en la demolición de los lugares altos. Sin embargo cada vez soy más cauto en cuanto a mi auténtica naturaleza. No piensen que esta es la de una inclinación natural hacia Asera o Astarte o de simpatía por Baal.
Bien sea que al perder vista y oído, uno se siente más humano, es cierto que vamos agudizando el sentido de nuestra nulidad. Ahora bajo las escaleras con algo más de cuidado y ando por los juicios de las cosas con más cautela que cuando bajaba de cuatro en cuatro.

          Nuestros lugares altos, incluso los de los santos, pueden ser aún más difíciles de ver que los de Baal pero igual de tolerados que aquellos.

Los lugares altos hoy

En el mundo hay ídolos vivos. Algunos reciben una adoración que en nada desmerece la que recibían los dioses cananeos. Y las coartadas históricas para justificar la maldad, dejarían a Jeroboam como un mero principiante.
Hay mucha similitud entre ofrecer un niño a Baal y ofrecerlo a las enseñanzas falsas de esta época. Sin embargo todo pasa muy desapercibido, porque todo ello acontece en los lugares altos. Donde no se ve claramente qué ocurre.
Por ejemplo algunos cambiaron el enfoque de enseñanza en nuestro país y pasó de centrarse en el esfuerzo y la disciplina a ser solo la motivación. Es decir el niño para estudiar tiene que estar motivado. Luego si no conseguimos motivarle no estudiará. Hacemos que su comportamiento solo obedezca al placer de hacer algo solo porque le es placentero o satisfactorio. Es el mismo esquema que los lugares altos de Canaán. Creamos un ídolo a semejanza de nuestra moral.
Estudiar las escrituras, es algo placentero para mí. Pero levantarse para ir a seminario a las seis de la mañana no obedece a ningún gusto personal. No hay lugares altos ahí.
Los lugares altos
Jehová y su ley o a Baal

Otro lugar de culto común es la enseñanza, de que nuestro libre albedrío es una ilusión. Eso rompe el principio de responsabilidad. Esta creencia ha producido una corriente en la sicologia que ha descartado el concepto de culpabilidad.  Nos hace meros receptores de la acción sin embargo, como enseñó Lehi, “…él ha creado todas las cosas, tanto los cielos como la tierra y todo cuanto en ellos hay; tanto las cosas que actúan como aquellas sobre las cuales se actúa.” (2 Nefi 2:14)

            No aburriré al lector con cientos de ejemplos sobre nuestra moderna idolatría, ya los anteriores pueden suscitar controversias entre nosotros. Sin embargo uno debería en modo privado y personal, sin afán de proponerse como profeta de desastres, sino para el bien propio, como digo cada cual debería escudriñar su propia vida y ver si acudimos de manera festiva, confiada o casual a esos lugares altos. Y participamos de las corrientes de los Baales modernos.
Podemos comprobar en las escrituras, que aun cuando en Canaán no conocían a  Jehová, ni lo seguían, no por eso dejaban de tener un mundo. Ellos tenían familias, sembraban, segaban, construían. El ser humano puede sobrevivir casi en cualquier configuración del mundo. Desde un gulag soviético hasta una sociedad libre.
La pregunta es si vamos a elegir a Jehová y su ley o a Baal, en uno de sus lugares altos y en cualquiera de sus formas.

Be the first to comment

Deja un comentario