martes, septiembre 28, 2021
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Las aguas de Meriba

Como en las aguas de Meriba, a veces entender el proceder de Dios, no es fácil. Tenemos un esquema en nuestra mente de lo justo y lo injusto que esta dentro del marco de nuestra época. Y eso es normal, somos también hijos de ésta. Pero Dios no está sujeto a las demandas de esos marcos históricos ni solicita una votación popular antes de actuar.

Desde esta perspectiva nunca llegué a entender bien, qué paso en Meriba. Hasta que comprendí que debía despojarme por un momento del sentido de superioridad histórica que proporciona nuestra época. Esta postura nos alienta a echar la vista atrás siempre desde una posición privilegiada.

La rebelión de Israel.

Después de la liberación de Israel del yugo de Egipto nos encontramos a un pueblo rebelde. En el desierto de Zin, acamparon en Cades. Al no haber agua dice la escritura que «se juntaron contra Moisés y Aaron» Números 20:2
Es de notar que existía ya un liderazgo organizado, inspirado por el consejo que le dio su suegro Jetro sacerdote de Madian. A consecuencia de este consejo «… escogió Moisés hombres de virtud de todo Israel, y los puso por cabezas sobre el pueblo, jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez.Y juzgaban al pueblo en todo tiempo; los asuntos difíciles los traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño.» Éxodo 18:25-26

Las aguas de Meriba
Ojalá hubieramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos

El asunto del agua, siendo grave, no obstante es seguro que ya estaría circulando por esa linea de autoridad, que no solo trataba asuntos judiciales.
Pero el pueblo saltó a aquellos que tenían la tarea y llamamiento para transmitir esos problemas y sus soluciones. Fue directamente a Moisés y Aaron y no con templanza y moderación.
«¡Ojalá hubiéramos muerto cuando perecieron nuestros hermanos delante de Jehová!…¿Y por qué hiciste venir la congregación de Jehová a este desierto, para que muramos aquí nosotros y nuestras bestias?» Números 20:4

 

      Es asombroso encontrar esta falta de confianza después de todos los milagros y el cuidado que Jehová proporciono a su pueblo. Pero ¡Cuidado! esta es la familiar postura superior que nos da la perspectiva de la historia. Olvidamos muy rápido la angustia del perder la llave de la casa, cuando la encontramos en el bolsillo de atrás.

Las aguas de Meriba
El populismo en Israel

El pueblo se rebeló contra el orden del gobierno de Israel. Fue una actitud populista (esto es, que actúa, buscando el agrado del pueblo, bajo la apariencia de defender sus intereses.) y aquellos que la encabezaban buscaban la destrucción de ese orden, no el agua para las bestias.

El mandamiento recibido

En Salmos 95:8-9 podemos leerlo claramente «no endurezcáis vuestro corazón como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto, cuando me tentaron vuestros padres;me pusieron a prueba, aunque habían visto mi obra.»
Es por esta razón que Moisés y Aaron acudieron a Jehova, al tabernáculo. Allí Jehová les dijo exactamente qué debían hacer.
  • «Toma la vara y reúne a la congregación, tú y tu hermano Aarón, 
  • y hablad a la peña a la vista de ellos; y esta dará su agua, 
  • y sacarás para ellos agua de la peña, 
  • y darás de beber a la congregación y a sus bestias.» Números 20:8
Pero Moisés estaba cansado de soportar y enojado.
Lo leemos también en Salmos  106:32-33 «También le causaron enojo en las aguas de Meriba, y le fue mal a Moisés por causa de ellos, porque hicieron que se amargase su espíritu, y habló precipitadamente con sus labios.»

Lo realizado

Por lo tanto después de recibir esas instrucciones hace lo siguiente.
  • «…  Moisés tomó la vara de delante de Jehová, como él le mandó.Y Moisés y Aarón reunieron a la congregación delante de la peña, —hasta ahí bien
  • y él les dijo: Oíd ahora, rebeldes: ¿Os hemos de sacar agua de esta peña?–muestra su enojo–
  • Entonces alzó Moisés su mano y golpeó la peña con su vara dos veces. –emplea su fuerza–
  • Y brotó mucha agua, y bebieron la congregación y sus bestias.»
        El primer punto bien. Pero luego en vez de hablar a la peña a la vista de ellos. Les hablo a ellos delante de la peña. Y lo hizo no para hacer brotar el agua, sino para brotar su enfado, rebeldes les llamó. Luego en vez de hablar a la peña, la golpeo con la vara no una sino dos veces.
Al golpear a la peña con la vara, emplea su fuerza y de esa forma muestra su brazo y no el de Jehová. Así se lo reprocha el Señor cuando le dice «Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme ante los ojos de los hijos de Israel, por tanto, no llevaréis a esta congregación a la tierra que les he dado.» Números 20:12.
En lo sucedido no quedó engrandecido Jehová, sino que destacó Moisés y Aaron. Las instrucciones fueron sencillas, pero como dice Salmos «se [amargó] su espíritu, y habló precipitadamente con sus labios». 

El castigo

Las aguas de Meriba
mas no entrarás allá

       A causa de esta infidelidad contra Jehová, en medio de Israel, «Verás, por tanto, delante de ti la tierra, mas no entrarás allá, a la tierra que doy a los hijos de Israel.» Deuteronomio 32:50
El castigo puede parecer fuera de medida, sin embargo cuando recibieron el mandato «la gloria de Jehová apareció ante ellos» (ver.6). aun así Moisés insiste, pues cuarenta años tras esa meta en Canaan y ahora al alcance de su mano, no la obtendrá. Le dice así al Señor:«Pase yo, te ruego, para que vea aquella tierra buena que está al otro lado del Jordán, aquel buen monte y el Líbano.» Deuteronomio 3:25. La respuesta es contundente en el versículo siguiente «…Basta ya, no me hables más de este asunto» Le permitió ascender a la cumbre de Pisga y al menos poder mirar aquella tierra prometida que nunca habría de pisar.

Las aguas de Meriba hoy

Moisés fue llamado en un monte, Sinaí y relevado de su llamamiento en otro, Pisga y según las escrituras fue sepultado por mano de Dios. Su insistencia en pasar, hace sonreír cuando sabemos de su gran misión, de su visita a un monte alto, Mateo 17:1, junto a Elías. Y de su posterior visita en los últimos días al monte de Sion, el templo de Kirtland. También con Elías. No me hables más de este asunto… es la respuesta que da Jehová, quien tiene una visión más extensa que la de Moisés desde Pisga.

A veces en los consejos de la iglesia estamos impacientes por usar nuestra vara. Atropelladamente pasamos por alto las sencillas instrucciones del Señor, pensamos que es mejor golpear la peña que usar las palabras del evangelio.
De alguna forma pensamos, aun sin decirlo, que nuestra vara hará saltar el agua antes que sus palabras.
A menudo la sencillez del evangelio y de sus instrucciones nos hace » [ser] infieles contra [él]en medio de los hijos de Israel en las aguas de Meriba» 

Demasiadas veces olvidamos, no nuestra vara que es nuestro liderazgo, sino lo que se nos dice hacer con el. Cambiamos los términos del mensaje y acabamos dando el nuestro y no para santificarlo a él.
Sería bueno recordar el salmo que nos dice

«En la angustia clamaste, y yo te libré;
te respondí en lo secreto del trueno;
te probé junto a las aguas de Meriba.»
 (Salmos 81:7)

 

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