lunes, enero 26, 2026
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Los santos de los últimos días desafíos presentes y futuros

El énfasis en la preparación personal, siempre ha existido, sin embargo su integración con la segunda venida nunca ha sido tan explícita como ahora.

¿Existe un pueblo, además de los santos de los últimos días, que pueda identificarse con El pueblo del convenio? ¿Los judíos?
Lo cotidiano de este concepto entre nosotros, pasa por alto lo singular que es la existencia de los santos de los últimos días.
Ciertamente somos creyentes en Cristo como otras confesiones, esa fe nos une al mundo cristiano. Sin embargo, al aceptar esta última dispensación y sus llaves, nos dirigimos al mundo cualquiera que sea su fe, porque se nos reveló el hueco de donde todos fuimos cortados como almas inmortales. Isa. 51:1
La plenitud del evangelio de Cristo responde a la universal búsqueda del alma y la vida eterna. El mensaje de la restauración tiene los mimbres necesarios para conectar con cualquier creencia, nación, raza y cultura.

Por qué un convenio.

La palabra convenio es intimidante porque apareja compromisos, pero es útil. Cada actividad laboral tiene un convenio entre las partes. El convenio da estabilidad en las condiciones de trabajo y su remuneración, indica que la cooperación está enfocada en una misión.

Desafíos presentes y futuros sud

Trasladar la palabra convenio al discipulado lo eleva de la simple creencia. No conozco ninguna iglesia que se gobierne por un convenio de forma tan intensa como en la iglesia de Jesucristo. Casi tenemos una relación contractual con la divinidad, por eso se nos conoce como los obreros de última hora en su viña.

Es como escuchar al Señor diciendo: «no estáis aquí solo para charlar sobre religión. Tenéis un trabajo que hacer, poco tiempo y pocas manos. Necesitáis el convenio de esta dispensación«
En realidad nuestra Iglesia es una misión que rueda con urgencia creciente hacia un despegue que ahora comenzamos a ver.

Santos de los Últimos Días.

Siempre hemos sido santos de los últimos días pero para distinguirnos de los santos de la antigüedad. De joven me fue útil esa verdad a medias. Un frente menos que atender ante las constantes preguntas sobre las planchas de oro, matrimonio plural y otros asuntos.
Actualmente la Iglesia es aceptada en todo el mundo como una confesión razonable, moderada y sensata. A nivel institucional somos reconocidos mundialmente como aportadores de ayuda. Generamos oportunidades para los desfavorecidos y fortalecemos el tejido social.

Desafíos presentes y futuros sud


Al principio a los santos les costó mucho ser aceptados como americanos blancos y leales al gobierno federal, ser considerados como buenos patriotas y gente de bien. Superar los prejuicios y supersticiones del vulgo no es fácil y nos ha costado más de un siglo. Ser miembro de la Iglesia mormona o mormón era el apodo impuesto por nuestros enemigos. Ese desprecio asumido lo volteamos a nuestro favor. Mormones era un término neutro, manejable, sin puntos débiles, relacionado con un libro y con cierto halo de exotismo en el nombre.

El presente de los santos de los últimos días

Después de 195 años no tenemos que batallar con los estigmas pasados. Existen reductos opositores a la doctrina fuera de la iglesia, pero son demasiado estrechos para que conformen una oposición general a la membresia. No suponen desafíos emocionales ni de interés para la mayoría. Experimentamos los mismos retos que otras confesiones respecto a la identidad de género, descenso de la natalidad, el divorcio, las nuevas tecnologías etc.

santos de los últimos días

Sin embargo las palabras de Moroni sobre Malaquías a José Smith siguen vigentes. El Pte. Nelson declaró en Montreal el sábado 18 de agosto de 2018 que el nombre de la Iglesia es La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y solicitó no usar el apodo mormones o Iglesia mormona y dijo: «Sabemos que va a ser un desafío deshacer la tradición de más de cien años»

Esto, estimado lector, fue una señal de por dónde iban a ir las cosas. Teníamos que declarar la verdad de nuestro propósito. No, no somos de los últimos días para diferenciarnos de los santos de la antigüedad. Somos razonables, sensatos, buenas familias, ciudadanos ejemplares y también tenemos una obra extraña

No podemos ocultarnos por más tiempo.

Nuestra esencia a la luz

El Señor a través del Pte. Nelson está imprimiendo en la Iglesia un carácter distintivo con claridad creciente. El Salvador, frente al judaísmo en Jerusalén, dejó patente que no venia a seguir las tradiciones ni para caer simpático a los escribas, venía a cumplir la voluntad del Padre. Tenemos una situación parecida.

El énfasis en la preparación personal, siempre ha existido en la Iglesia, sin embargo su integración con la segunda venida nunca ha sido tan explícita como ahora. De hecho, la segunda venida nunca ha sido el perfil de una presidencia de la iglesia; ahora lo es.

santos de los últimos días

Me bauticé, junto a mi familia, en Julio de 1976. La Iglesia se fundó en 1830, hasta la fecha son 195 años de historia. Mi experiencia como miembro supone 49 años, eso representa un 25% de su historia. Aunque no soy historiador si soy testigo de ese 25% de historia.
Resumiendo, cuando me bauticé el énfasis era la familia que comenzó con la presidencia de David O Mckay, sin dejar esto pasó a la obra misional con el Pte. Spencer Kimball. Sumando objetivos nos encontramos con la obra creciente del templo a partir de Gordon B Hinckley. Hasta hace unos años, antes del Pte. Monson, la retención, los Adultos Solteros y el servicio se sumaron a la ruta.

Fuese cual fuese

No es que se abandonara una cosa para hacer otra, pero no había necesidad de insistir en el uso del nombre oficial de la Iglesia, porque la marcha era correcta fuese cual fuese ese nombre. Todo se podía enmarcar en el apodo «mormón» que por más de un siglo nos había identificado.
Pero la intención del Señor en 2018 y la llamada de atención del Pte. Nelson vinieron a decir que ya no podemos seguir como antes porque algo va a cambiar. Y quiero que me entiendan bien lo que digo con eso.

La vuelta al uso del nombre de la iglesia, incluso en internet, es una señal de algo mayor, de un punto de no retorno que nunca se ha producido en nuestra historia. No es una estrategia o maniobra sino el paso del Rubicón.
El énfasis del Pte. Nelson en cuanto a nuestra preparación para la segunda venida, nos enfrenta a la autenticidad del nombre de su Iglesia sin artefactos semánticos para suavizar el vigoroso nombre que le dio el Salvador en 1838.

Y es lo correcto, lo llevamos en los genes desde hace casi 200 años.

El pueblo del convenio

Somos el pueblo del convenio porque estamos haciendo un trabajo especializado en una franja de actividad, la preparación de su venida que incluye el recogimiento de Israel. La Iglesia de Jesucristo no es una religión al uso, nunca encajaremos del todo en el cristianismo actual, al menos no por mucho tiempo.

Ahora vivimos un momento dulce donde se admiten nuestras ayudas y donaciones, nuestro servicio, nuestra amistad sincera con otras religiones. Los gobiernos nos felicitan. Aun seguimos en la estela de la Iglesia mormona, pero el mundo no sabe que somos La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Porque ni ellos ni nosotros nos hemos parado a leer hasta el final. No hasta Agosto de 2018.

Desafio presentes y futuros sud

Nuestro tiempo como Iglesia es limitado, no estamos diseñados para sobrevivir a los siglos como el catolicismo. En otras confesiones no hay horizonte, se mueven en la historia por flotación. Nosotros tenemos nuestro propio horizonte. Nuestros objetivos tienen un cómo, un cuándo y un hasta. No existen grupos religiosos con una constitución que los limiten en el tiempo.
Eso a veces me causa temor porque es un perfil muy comprometido con la realidad y el tiempo. Ese tipo de compromisos lo experimentaron los nefitas en el año 91 del gobierno de los jueces.

Si te distingues por tener un perfil claro que se opone a la ruta histórica de tu sociedad quedas diferenciado y señalado.

Los desafíos futuros para los santos

No somos conocidos por si estamos a favor de la evolución o no, o si creemos en el big bang o el universo estático de Hoyle. Curiosamente el mundo tiene una profundidad intelectual menor que hace 40 años. La sociedad de la información ha diluido la capacidad crítica y de atención de las personas en un mar de datos. No estamos vertebrados para erguirnos en estas aguas tumultuosas donde el mundo «engaña a los moradores de la tierra con las señales que se le ha concedido hacer en presencia de la bestia» Apoc 13:14

El mundo se polariza rápido en cuestiones simples, sobre todo en aquellos con «comezón de oír» 2 Tim 4:3 La situación de Atenas, en el areópago ahora es global

santos de los últimos días

La segunda venida es algo mediático como lo fue en el año 91 para la sociedad nefita provocando alborotos aun sin redes sociales. Favorece posturas simples y tajantes de sí o no. Algo arraigado en nuestro tiempo.

La fractura de ruta

Este mundo ha asumido que su hoja de ruta, marcada por la ciencia, que es patrimonio de todos, le garantiza un futuro sin interrupciones. Con la inclusión de la IA, que aplico en algunas de mis actividades, hemos creado un becerro de oro al que adoramos con nulo sentido crítico.

La fe ciega en el progreso va creando una mística científica que aplaca las inquietudes espirituales. Ahora no se adoran figuras de piedra sino a sus átomos, emparentamos nuestra existencia no con Dios sino con la energía. Si, aquel tema de física que tocaba en los exámenes y que ahora se salmodia como divino.

Pues bien, la segunda venida del Salvador rompe toda esa visión, tal como las profecías sobre la venida de Cristo lo hacía con aquellos nefitas. La segunda venida es una fractura de la historia y del vector que la impulsa.

Aquellos que se adhieran a la profecía y a los profetas entrarán en colisión con la cultura dominante. Recibirán el escarnio desde el edificio, pero no hay que temer estando bajo su brazo.

Preparación

Elder Bernard mencionó en un devocional cómo la importancia de la familia se empezó a abanderar en la Iglesia bajo el liderazgo del Pte. David O Mckay en Abril de 1951. Los indicios culturales que afectaron a la familia se iniciaron en los 60 pero fue a partir de los 70 los mayores cambios. Elder Bernard observó que en 1950 no existía una percepción clara de esta situación, sin embargo la revelación se adelantó. En este video desde el minuto 4:44 hasta el 7:52, Elder Bednar analiza esta característica de la revelación.

La preparación para la segunda venida, creo que seguirá el mismo patrón. Estamos viviendo su preparación, pero aun no su advenimiento. Sin embargo es un privilegio notar como sus aguas llegan a nuestros pies, no es una crecida ocasional. Nuestro profeta y los apóstoles señalan una dirección y no un paseo sobre una doctrina.

Un nuevo perfil

Como santos de los últimos días, se está añadiendo a nuestro perfil una capa que estaba latente aunque no activa.
El Pte. Nelson ha recibido la instrucción del Señor, de prepararnos para los últimos días. Sí, en verdad hemos llegado al final del nombre dado, a nuestro segundo apellido. Nuestro presidente habla claramente sobre este asunto y lo conecta a la construcción acelerada de templos. Habla con franqueza de su relación con el Señor, mencionando detalles nunca antes oídos de ningún presidente desde José Smith.

La segunda venida del Salvador se está convirtiendo en nuestro estandarte, desplazando sin anular, otras áreas de la restauración que fueron vanguardia. Hay un hervidero de publicaciones, no oficiales, que dan muestra de su conductividad con la membresia. Muchas de estas publicaciones narran declaraciones y experiencias maravillosas aunque a menudo carecen de las fuentes de contenido. La prudencia y la exigencia de fuentes autorizadas debería ser un requisito ineludible. Sin embargo no puede evitarse las inercias de este ajuste de rumbo en el barco de Sión.

Desafíos futuros para los santos.

Esta fase de la Restauración, la solicitud pública de preparación para la segunda venida de Jesucristo, supone pasar nuestro Rubicón, tal como César. No es el anuncio de un programa, la continuación o el énfasis en un aspecto del evangelio. Es un posicionamiento y una llamada de alistamiento a la causa final de nuestra existencia como iglesia.
Esto significa que en el futuro, nos van a conocer principalmente por ese rasgo y no por nuestro acento en la familia, en la autosuficiencia o nuestra ayuda a los necesitados. Este proceso tomará su tiempo y poco a poco irá cambiando la forma en que nos perciben los demás.

santos de los últimos días

Al contrario que la ministración, cuya implementación requiere un esfuerzo permanente de liderazgo. Adoptar la segunda venida como enfoque de nuestra preparación, se va a extender de forma natural entre los santos y van a ser los miembros quienes adopten con entusiasmo esta dirección. ¿Por qué lo creo? pondré un ejemplo.

Hace pocos días hablaba en cuanto a esto con un amigo de mi juventud en Sevilla. Le pregunté por su jubilación y me dijo que lo mismo no llegaba antes de su venida. Entre bromas le dije que fuese prudente con lo que circula por las redes. Me contestó «No, solo tengo que escuchar a los apóstoles y al profeta» Me quedé pensativo, es una percepción general y extendida. No es un tema de eruditos sino de todos nosotros.

Personas sensatas

Cuando la preparación para su segunda venida sea el rasgo más destacado de los santos de los últimos días, volveremos a tomar su cruz como lo hicimos al principio.
Liderar como iglesia la preparación de su advenimiento, sacará este asunto de la oscuridad donde reposaba en «la iglesia mormona» y lo pondrá en el candelero. ¿Por qué?
Porque mirémonos, somos considerados gente sensata. Nuestros líderes son personas reputadas, de prestigio, solventes. Nuestra membresia cuenta con el mayor porcentaje de universitarios y personas consideradas útiles a la sociedad por sus valores y comportamiento.

santos de los últimos días


El mundo se preguntará ¿Cómo es posible que los santos de los últimos días abandonen su sensatez y tengan esta idea milenarista? ¿Van a hacer un bunker para esperar el fin del mundo?
Es nuestra propia solvencia como pueblo la que creará un contraste que no pasará inadvertido.

Necesitaremos la fortaleza de testimonio y la cercanía al Espíritu que nos está solicitando el Pte. Nelson, su insistencia en esto no es la habitual, es de alcance.
Será difícil gestionar ese mensaje con la imagen de la Iglesia actual porque entraremos públicamente en una trayectoria de divergencia con la normalidad o con lo razonable. Por eso sería prudente seguir el ritmo de la revelación y no su incremento por un ansia irreflexiva en propagarla.

En el pasado la sangre de los mártires selló su testimonio, en el futuro el dedo del escarnio señalará a todos aquellos que escojan a Jesús y sus profetas. Hemos de templar gaitas para ese momento porque no habrá una transición suave en los tiempos que vienen. El adversario va a usar toda su logística, semejante a la que tuvo en los cielos, para rodear y asediar a los santos. Y uno de los mayores retos será, posiblemente, perder el status de personas sensatas del que disfrutamos ahora.

El deterioro de las democracias

Los gobiernos de las naciones son un reflejo de sus ciudadanos. Leemos en Salmos

desafíos santos de los últimos días

El Habeas Corpus salvó al profeta de al menos seis denuncias falsas. El sistema legal de Estados Unidos, protegía aunque fuera parcialmente, la libertad religiosa. El deterioro que vemos en las democracias siempre opera en contra de los planes de Dios. Esta dispensación necesita la propiedad de los templos y libertad de culto.
La custodia de las libertades y las garantías de las leyes es un buen elemento de medida para ver si es posible la aplicación de su convenio en la labor de esta viña o si ya no da más de sí.
Lo que veo actualmente me preocupa, hay una involución de las democracias, aunque todavía podemos cambiarlo, no estamos derrotados.

El gran alboroto

Alguien cree que este versículo solo se aplica al pueblo nefita

Experimentar cómo te separas de la corriente general, sin una piedra donde poner pie. Cuando aquello, que veías con temor en otros se presenta en tu puerta, nos sitúa en la misma posición que los nefitas creyentes.
Las palabras del Pte. Nelson sobre el ímpetu espiritual van a ser muy necesarias.
No creo que el tiempo previo a la segunda venida corramos riesgo de violencia física como los santos en Misuri. Volveremos a una contienda de la clase batalla.de.los.cielos, se cerrará el círculo.

La guerra será en nuestra propia alma porque habremos de escoger de forma nítida dónde queremos estar. No habrá temas o doctrinas pendientes o dejadas de lado para un tiempo futuro, como fue ésta para mí. Tendremos que posicionarnos claramente en el paisaje, a un lado u otro, o comemos del fruto o miramos al edificio de enfrente.

La segunda venida del Salvador es un acontecimiento que filtrará las voluntades y cernirá a las personas.
Digo esto con expectación, rogando que no me falte la fe.

2 COMENTARIOS

  1. Maravilloso artículo,muchas gracias.
    Una cosa que me gustaría agregar,según las escrituras y las palabras del Señor en Mateo 24, así como en DyC 45 indican que la persecución, será fiscal también.
    Por eso Sion y sus estacas será el único lugar que no estará en guerra y conmoción. Y dónde los hombres te darán paz.
    Un abrazo y muchas gracias.

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