La constitución del libre albedrío

El libre albedrio
la constitución del libre albedrio

 

La constitución del libre albedrío, hoy, cuando el nivel de libertad nunca ha sido tan grande, lo encontramos sitiado y bajo mínimos. Y eso parece un contrasentido.

Podríamos decir que la libertad es el campo de juego y el albedrío nuestra estrategia en ese campo. Aplicando el ejemplo a nuestro presente, vemos que cada vez el campo de nuestra acción en libertad es mayor, sin embargo nuestra habilidad para conducirnos con éxito en éste disminuye. Esa habilidad de decidir está siendo socavada por una pregunta del adversario cargada de intención: ¿Qué más te da?

Cuando se habla de este asunto así como de otros muchos, damos por sabidas las palabras que intervienen, un error muy frecuente. Las palabras hacen al pensamiento y no al revés. Primero aprendimos a hablar y luego a pensar. Por eso, estimado lector, invoco su paciencia para conocer la constitución de algunas palabras.

La palabra albedrío

Procede del latín arbitrium (capacidad de juicio, discernir sobre las cosas y opinión de cada una. Libertad de opinar y actuar)

La constitución del libre albedrío

Para ejercer el libre albedrío hay que discernir palabra que viene del latín discernere (dis- divergencia, separación y cerneré, distinguir) se entiende diferenciar una cosa de otra especialmente aplicado a lo bueno y a lo malo. En especial es de importancia la partícula dis ya que nos habla de una separación entre dos cosas distintas.

Mormón nos suplica que separemos la luz de la oscuridad en nuestra vida, discerniéndola con la luz de Cristo.
En un plano cotidiano, es lo que hacemos al comprar un melón, intentamos acertar discerniendo su color, dureza y sonido al golpearlo, porque buscamos el bueno y desechamos el malo (hay muchas teorías para acertar, si tiene una infalible, contacte por favor).

La palabra libertad

La constitución del libre albedríoProcede del latín libertas (cualidad de libre), libre del latín liber, alguien que actúa conforme a su placer y voluntad. Como ven, un significado exento de un albedrío meditado, sin un compromiso que no sea el del propio hecho de ser libre.

Hoy se invoca la libertad como la autora de la felicidad. Sin embargo ésta no es más que un campo de posibilidades sin cultivo. La libertad en sí misma es silvestre, incivilizada, incomestible e ilegible. No dice nada si no llevamos nada dentro. La libertad sin un plan de buenas decisiones o un albedrío cultivado es como un desierto oscuro y lúgubre, donde nos golpeamos las espinillas con todas las piedras.

Sin embargo, sin libertad, no hay un ejercicio público del libre albedrio, no hay escenario. El libre albedrio es una opción inteligente y educada que se realiza en el campo de la libertad.
El Señor no dispuso como condición necesaria que disfrutásemos de un alto nivel de libertad para ejercer nuestro libre albedrio. Éste tiene un escaso consumo de recursos, es sostenible en cualquier entorno. Digamos que la libertad la proporciona la historia y el libre albedrio es un don con el que ya venimos.

La constitución del libre albedrío

El libre albedrío fue causus belli en la preexistencia, “Satanás se rebeló contra mí, y pretendió destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado” (Moisés 4:3)
Veamos ese motivo de guerra en qué consiste, cuál es su constitución.

DyC 93:30-31 “Toda verdad es independiente para obrar por sí misma en aquella esfera en que Dios la ha colocado, así como toda inteligencia; de otra manera, no hay existencia.
He aquí, esto constituye el albedrío del hombre y la condenación del hombre; porque claramente les es manifestado lo que existió desde el principio, y no reciben la luz.”



La constitución del libre albedríoEstos dos versículos, auténticas joyas, han de ser tratados con delicadeza, componen un tapiz muy rico. Por lo tanto hemos de ver la configuración del hilado en sus detalles. Si pasamos el tacto de nuestra atención con descuido, perderemos la suavidad y volumen de sus enseñanzas.

Lo que constituye

No sé si al lector le habrá pasado igual que a mí. Yo siempre leí el versículo 31 como “[en] esto se constituye” en lugar de leer: “esto constituye”. La preposición “en” que no existe en el texto, la añado en la lectura de forma involuntaria. ¿Por qué? Pues, porque creo que los derechos se constituyen “EN” las leyes o la costumbre. Y por lo tanto entiendo el libre albedrío como un derecho dado al hombre, como el de expresión o residencia, y que se constituye EN o SOBRE la [independencia de obrar].

Con el tiempo, empecé a usar gafas, a leer más despacio (sí, envejecer) a observar no solo los estampados sino su tramado.
Si dijera “en esto se constituye”, indicaría que sobre esto se crea el albedrío y de esa forma el albedrío es otra cosa. Pero el Señor dice claramente que esto constituye el albedrío del hombre. Es decir nos muestra claramente qué es el objeto y no sobre qué se apoya el objeto.
En Inglés leemos “here is the agency of man” no usa la palabra equivalente a constituye “establishes”. Simplemente dice: esto es el albedrío.

Constituir

El verbo constituir viene del latín constituere, esta palabra está formada con el prefijo con (convergencia o reunión) y el verbo statuere (establecer), quiere decir que si hay algo que constituye, podemos asegurar que en ese lugar se reúnen elementos para establecer algo mayor.
Luego podemos tomar como algo cierto que hay dos elementos que establecen el libre albedrio del hombre y un lugar.

  • La independencia para obrar
  • El hacerlo por sí mismo

y el lugar

  • Una esfera donde hacerlo.

La constitución del libre albedrío

Pero hay algo extraño ¿Por qué el Señor usa en el versículo 30 el término esfera? O simplemente ¿por qué dice algo referente al lugar? Ese versículo podría ser comprensible sin mencionar el sitio donde ha sido colocada la inteligencia.

Para tratar este asunto vamos a realizar una variación. Alterar las palabras y encontrar su contraste, es una buena opción para calcular el alcance del resto que las acompaña (les aconsejo que no lo hagan con sus amigos).
Propongo cambiar el versículo 30 de esta forma “Toda verdad es independiente para obrar por sí misma en aquel plano en que Dios la ha colocado, así como toda inteligencia…” Solo he cambiado la palabra esfera por la palabra plano.

Algunas preguntas

La constitución del libre albedrío

  • Primera pregunta
    ¿Qué imaginamos al leer el versículo alterado anterior? Yo veo una escena que abarco sin levantar la mirada. Ante mí grandes rectángulos separados y apilados uno encima de otro y sobre ellos verdades e inteligencias. Organizadas en sustratos, así como las capas en la tierra.
  • Segunda pregunta
    ¿Qué imaginamos al leer el versículo 30, el original? En mi mente, no abarco la escena de una sola mirada, porque se reparte en todo lo que puedo observar a mí alrededor. Las esferas están por todos sitios sin aparente orden. Noto una sensación de infinitud y dificultad en abarcarlo todo. Digamos que es una escena abierta y de grandes proporciones.
  • Tercera pregunta (paciencia, van a ser cinco)
    ¿Dónde hay más libertad en un plano o en una esfera?
    (espero coincidir con el lector en una esfera, de lo contrario puede mandarme un email)
  • Cuarta pregunta.
    ¿Por qué las inteligencias (nosotros) y la verdad están en esferas?

La constitución del libre albedrío

Para trabajar esta última, aclaro que esfera no se refiere a la de un planeta, está hablando de algo distinto. La respuesta está muy cerca. Solo hay que seguir leyendo. Deben estar en esferas porque “de otra manera, no hay existencia”.
Sin embargo, escudriñar las escrituras, es sobre todo un ejercicio de averiguar lo que no sabemos. Por eso surge la duda que nos llevará a la naturaleza completa del albedrío.

  •  Quinta y última (lo prometido) ¿Por qué no hay existencia si el albedrío no se ejerce en esferas?
    A eso vamos

Existencia

El final del versículo 30 “De otra manera, no hay existencia” en Ingles se expresa en esta forma “otherwise there is no existence.” La raíz de la palabra es la misma, existencia. que viene del latín existentia. Está formada por un prefijo ex (hacia fuera), sistere (tomar posición), ente (agente) ia (cualidad). Osea, la cualidad de los seres (agentes) que toman posición (presencia) hacia fuera. Es decir las inteligencias salen al mundo para manifestarse.
En diferentes análisis de esta palabra destaca en todos ellos la idea de movimiento y extensión de existencia. La etimología de esta palabra, me sugiere un espacio de tres dimensiones, esférico más que uno plano.

La constitución del libre albedrío

 

Podemos pensar con acierto que la verdad y las inteligencias necesitan estar en esferas para proyectarse en todas direcciones, para manifestar sus cualidades. De lo contrario, no pueden hacerlo en planos. No podrían existir.
La apostasía está vinculada a la concepción de un mundo plano. El libre albedrío estaba cercado por la superstición y el yugo de hierro (1 Nefi 13:5), por lo tanto la geometría en la que el alma se manifestaba estaba comprimida.

El tensor de la esfera,

Describir la naturaleza y geometría de esa esfera responde a por qué es imposible existir sin ellas. Antes, sería bueno fijar nuestras clavijas en esta pared escarpada donde escalamos hacia la cima.
Hay tres ideas que establecen el libre albedrío del hombre.

  • La independencia para obrar, el hacerlo por sí mismo y una esfera donde hacerlo.
  • Sin el encuentro de estas condiciones no se constituye el albedrío del hombre.
  • Sin libre albedrío no hay existencia.

Tengamos claros estos conceptos, porque es un misterio desvelado en esta dispensación.

La constitución del libre albedrío

Quiero transcribir unas palabras de Immanuel Kant (1724-1804) en su Crítica a la razón práctica (intenté leerlo de joven y desistí, prometo volver a intentarlo)

“Dos cosas llenan mi ánimo de creciente admiración y respeto a medida que pienso y profundizo en ellas: el cielo estrellado sobre mí y la ley moral dentro de mí.”


Este filósofo que dio comienzo a una nueva época en el pensamiento, enseñaba que la vida humana se desenvuelve en tres interrogantes ¿Qué puedo conocer? ¿Qué debo hacer? y ¿Qué me cabe esperar? Entre estas coordenadas ocurren los avatares de nuestra existencia. Aunque yo diría en esa esfera, pues esas tres dimensiones conforman una esfera y no un plano.

Las coordenadas de la existencia

El profeta Lehi, 570 años antes de Cristo, habla a Jacob, su primer hijo nacido en el desierto. Lehi le muestra esa esfera a la que aludió Kant siglos después.

“Por tanto, los fines de la ley que el Santo ha dado, para la imposición del castigo que se ha fijado, el cual castigo que se ha fijado se halla en oposición a la felicidad que se ha fijado, para cumplir los fines de la expiación” (2 Nefi 2:10)
Aquí encontramos dos coordenadas de la existencia. Lo que podemos hacer según la ley y lo que podemos esperar por su cumplimiento o por la desobediencia. Sigue aclarando Lehi…”era menester una oposición; sí, el fruto prohibido en oposición al árbol de la vida, siendo dulce el uno y amargo el otro.” (15).
Esto es un plano de dos dimensiones o lo que podría ser el Universo de las bacterias, determinado por estímulo y gratificación o castigo. Sin embargo hay algo más.

Hagamos un paréntesis.

La constitución del libre albedríoSiendo estudiante, desde los quince años, el dibujo lineal formaba parte de mis asignaturas de electrónica. Una de las prácticas era la representación de objetos en un plano. Para eso era necesario crear un espacio tridimensional en uno de dos dimensiones, como era la hoja de papel. La perspectiva caballera lo conseguía con tres ejes.

Eran los ejes X e Y los que representaban el plano inferior. Sin embargo para representar objetos para alguien que vive en un mundo de tres dimensiones (nosotros teníamos otra dimensión más, el rock sinfónico), como decía, esa perspectiva usaba otro eje, era el eje Z, y se alzaba verticalmente donde coincidían los anteriores.

En esa especie de esquina virtual constituida en el papel, me esforzaba junto a mis compañeros de clase por dibujar cuerpos geométricos y elementos mecánicos. Un profesor exigente como era Don José Luis, nos hacía sufrir bastante. Él era estricto y  no llegué a destacar en esta área. Aunque me esforzaba no conseguía pasar  de un seis. A veces esto me exasperaba. Lo cierto es que yo dibujaba con un tiralíneas medieval y mis compañeros con colecciones de rotring, lo mejor de entonces (no es una excusa algún lector sabrá a qué me refiero)

El eje Z

Como decía antes hay algo más. El versículo 10 de 2 Nefi, no podría comprenderse si la persona que conoce lo que puede hacer y lo que puede esperar, o como Lehí dice, el castigo fijado en oposición a la felicidad, como digo si esa persona no tuviese la capacidad de decidir por sí mismo qué debe hacer, el eje Z. Por eso después que Lehi plantea a Jacob este plano de la existencia que se relata en el versículo 10, le enseña lo que faltaba:
“Por lo tanto, el Señor Dios le concedió al hombre que obrara por sí mismo. De modo que el hombre no podía actuar por sí a menos que lo atrajera lo uno o lo otro.”(2 Nefi 2:16).

Sin esa reunion de elementos favorables no podríamos disfrutar de ese don, porque no podríamos concebir desde un mundo plano algo que pertenece a las esferas.
El eje Z, el albedrío, creaba el espacio necesario para las tareas propuestas por Don José Luis.

La constitución del libre albedrío

Cuando leemos “Pues, por motivo de que Satanás se rebeló contra mí, y pretendió destruir el albedrío del hombre que yo, Dios el Señor, le había dado…” (Moisés 4:3) tendemos a pensar que esa destrucción del albedrío es algo así como decretar la anulación de un derecho. Un simple acto administrativo que se decide en un concilio. Durante mucho tiempo creí que habría un Universo alternativo si Lucifer hubiese ganado en su propuesta. Pensaba que la vida sería como una sociedad obligada a hacer lo correcto. Vigilada y conducida. Observada por el gran ojo de un estado que conduce sin desvió hacia el bien.

El concilio

Pero aquel concilio no fue un referéndum ni una consulta. No habían planes opcionales, fue la presentación del plan de salvación. Y no había opciones porque aquel plan pertenecía a las ciencias exactas y Lucifer argumentaba desde la eterna demagogia.

Su intento fue descomponer el tejido de la realidad, una ecuación cuidadosamente realizada, con una constante, el albedrío, presente en todos los términos y que afectaba a todos los participantes de la creación. El quería cambiar el estampado ¡sin tocar la tela!

La constitución del libre albedríoSin albedrío. sería imposible llevar a cabo cualquier cosa, incluida la propuesta de Lucifer. Porque una inteligencia sin albedrío está desposeída de memoria (a mí me pasa a veces) su mundo es determinado y entonces “todas las cosas necesariamente serían un solo conjunto; por tanto, si fuese un solo cuerpo, habría de permanecer como muerto, no teniendo ni vida ni muerte, ni corrupción ni incorrupción, ni felicidad ni miseria, ni sensibilidad ni insensibilidad.”(2 Nefi 2:11)
No haría falta la luz que brilla para alumbrar. Todo debería estar en el ADN, este regularía su comportamiento, y en la economía celestial esto no es viable. Tendríamos al ser humano plano, moviéndose como un autómata de lo que puede hacer a lo que puede esperar.

El mayor acto de la creación estuvo en la constitución del libre albedrío. Sin el concurso del libre albedrío la creación no sería posible ni su economía sostenible.

Un día de acampada

Cuando mi hijo David estaba en hombres jóvenes (significa que te haces mayor…tu) salíamos con frecuencia la tarde del viernes él yo y los jóvenes del barrio a pernoctar en Sierra Alhamilla o en la sierra de Los Filabres. Las salchichas con huevos, que en casa no despertaban interés, allí entusiasmaban. Parecían ser de una calidad y sabor superior a todo.

Uno de los momentos de mayor emoción era la preparación de lugar para dormir. Había que escoger un sitio adecuado, limpiarlo y hacer un colchón de retama donde poner la tienda. Siempre era emocionante tirar del mástil y ver cómo la tienda se levantaba del suelo y se convertía en un lugar donde protegernos del viento y del frío. Nos hacía sentir una sensación especial. Crear un lugar donde estar en medio del campo. A veces llovía y entonces era aún mejor.
La constitución del libre albedrío

 

En una ocasión estuvimos casi toda la noche construyendo un muro de piedras para protegernos de un viento fuerte que amenazaba con tirar la tienda. A medida que terminábamos una pared, el viento cambiaba de dirección y teníamos que continuar buscando y encajando piedras. El viento parecía jugar con nosotros. Hay pocas sensaciones mejores que contar a un grupo de muchachos una historia de misterio en un entorno como ese.
El problema es que contar una buena historia, te obliga a superarte en la siguiente, si no lo consigues, ellos lo detectan y te lo dicen claramente. No es fácil.

El despliegue del eje

Pero hay un momento especial en todo esto. Cuando la tienda está en el suelo sin forma. Al tirar de la cuerda atada a su mástil, tensamos el tejido y este va revelando su forma. Vemos cómo un cuadrado de dos dimensiones se convierte en uno de tres ante nuestros ojos y al ocurrir esto, cambia todo dentro de nosotros.
Cambia nuestro interior despertando una sensación de poder, de cambiar nuestras posibilidades, de dominio, de vencer la hostilidad de un entorno ajeno a nuestras necesidades.
Desde el interior de la tienda mi hijo llamaba a casa y relataba y su madre qué hábiles éramos y que buena estaba la cena; por supuesto solo contaba lo que salía bien.

La tensión del albedrío

El libre albedrío es el tensor de la existencia. Es la fuerza que da volumen a la esfera donde vivimos. No la esfera terrestre, sino a lo que llena de ánimo, admiración y respeto a Kant cuando se da cuenta del espacio grande y asombroso que hay en su propia alma. Ánimo, admiración y respeto por nosotros mismos cuando terminamos el muro de piedras o cuando escuchábamos al viento frío y estruendoso dentro de nuestro saco de dormir después de crear un espacio donde morar.

La constitución del libre albedrío
Sin el libre albedrío no hay tensión en esa gran tienda de campaña que es el Universo para cobijar a ninguna esfera, no solo la nuestra. Sino la de cualquier criatura.
Sin el libre albedrío no podríamos existir, porque no podría alzarse ninguna esfera donde poder ser colocados. Es el libre albedrío el que expande el mundo donde podemos morar. Ese poderoso don que recibimos por herencia del Padre Celestial, del que no podemos ser despojados ni por guerra ni por violencia, es la gran expansión en la que Kant se admiraba.

Las esferas de los animales

Hay una sección especialmente interesante en cuanto a este asunto. Podemos leer en DyC 77 una sección recibida al traducir José Smith el Apocalipsis de San Juan:
“3 P. – ¿Están limitados los cuatro seres vivientes a animales particulares, o representan clases u órdenes?
R. – Están limitados a cuatro animales particulares, mostrados a Juan para representar la gloria de las clases de seres en su orden o esfera de creación decretados, en cuanto al gozo de su felicidad eterna.” (DyC 77:3)
Ahora entendemos mejor al leer, que la esfera corresponde a todo lo posible, lo deseable y lo esperado en cada orden de inteligencia. Clases de seres en su esfera de creación. Nada puede acceder a un grado de gloria, que incluye su gozo y felicidad eterna sin un grado de albedrío.

Nuestros días

Los derechos y libertades que disponemos ahora, son coyunturales, son logros a través del aprendizaje en la historia. El derecho al voto de la mujer no existía hasta que se consiguió y así podemos mencionar multitud de logros fruto de las posibilidades que brinda una época.

Estas libertades no son dones, no nacen con nuestra naturaleza son inspiradas por ella pero no es un dominio natural y las adquirimos por lucha o compulsión.
Por lo tanto podemos perderlas de igual forma.

La constitución del libre albedríoHe visto a personas presas en la libertad. Desbordadas por la visión de “un campo grande y espacioso” (1 Nefi 8:9). Sin poder distinguir “un árbol cuyo fruto [fuera] deseable para hacer a uno feliz.”(10) Porque se les enseñó a no discernir pues “…no era ningún crimen el que un hombre hiciese cosa cualquiera.” A ese campo de la libertad hemos llegado después de andar muchas horas por desiertos oscuros. Pero es necesario ejercitar el libre albedrío para discernir el árbol y entender que hay cosas que el hombre no debe hacer.

La corrupción del eje Z

Al vivir en un mundo telestial caído, hay un afán permanente en convencer a sus habitantes que la vida consiste en ¿qué puedo hacer? y ¿qué debo esperar por lo que hago? Pero el asunto del “qué debo” se nos enseña a considerarlo como arbitrario. Normalmente en ese eje Z se transforma el “Qué debo” en un provisional “Qué me conviene”. Se pervierte el significado del albedrío del hombre al confundirlo con la libertad.
La constitución del libre albedrío
Vivimos en un tiempo donde todos los senderos de ese campo de libertades, parecen deseables y de igual valor, nos engañan diciendo que todas las ideas son respetables, que todos los gestos y palabras desde el edificio son nobles. Por tanto, ignorando la realidad, renunciamos a discernir, nuestro albedrío se debilita y al carecer de elementos para la elección entre el bien del mal,  el circulo de su acción se estrecha . Renunciamos a la súplica de Moroni “os suplico, hermanos, que busquéis diligentemente en la luz de Cristo, para que podáis discernir el bien del mal;”( Moroni 7:19) y nos perdemos en un eje de libertad sin el discernimiento del que Moroni nos pide ejercitar.

Imaginemos el primer día de la creación.

En el primer día, la Tierra tiene que decidir entre aceptar la luz de Cristo que brilla ahí fuera o seguir con la que tiene, que solo le permite tener forma esférica… y poco más.
Entonces responde con un ¿qué más da?

La constitución del libre albedrío

La Tierra sigue teniendo libertad, tiene un espacio sin límites. Pero no ejerce el libre albedrío para buscar un mundo nuevo desde ese lugar oscuro. No lo cree posible, solo porque haya ahí fuera… una luz que brilla. Es difícil decir “yo creo” en ese entorno hostil y agreste.

Para nosotros también lo es, es difícil usar nuestro albedrío, clavar el mástil de nuestra fe y levantar una tienda, en un mundo que azota como un vendaval las posiciones de aquellos que buscan la roca para edificar.

¿Qué más te da?

Nos dijo un día el adversario

3 Comments

  1. Creo que hoy precisamente , la libertad se considera en un plano , y no en una esfera , el plano nos da parámetros que todo es temporal y con principio y fin , la libertad sólo se mide en estas medidas y por ende hace que la clase de libertad que existe hoy es sin sustancia porque no la necesita ..

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