martes, mayo 21, 2024
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La ley de castidad y su maravilla

La ley de castidad es el orden del sacerdocio aplicado al ADN de nuestros cuerpos.

Antes de entrar en la ley de castidad, quiero anotar una reflexión conectada con este tema.
El domingo 5 de Mayo, miraba por la ventana de la clase a una palmera que está en el jardín de la capilla en Almería.

Sí, me salí de clase por un momento en mi imaginación. Me di cuenta que era imposible tratar de describir o entender la complejidad de aquella palmera. La multitud de ramas, hojas, dátiles, rugosidad de su tronco y otros numerosos detalles, componían una realidad imposible de comprender en su conjunto. Por eso mi mente etiquetaba esa realidad como «palmera» y le asignaba una descripción resumida y manejable. Debe ser así, de lo contrario, cualquier escena de nuestro entorno nos atraparía para siempre en su contemplación, agotaría nuestra atención.

La restauración del evangelio es igual.

…no obstante las tribulaciones que os sobrevengan, la iglesia se sostenga independiente de todas las otras criaturas bajo el mundo celestial…

DyC 78:14
Ley de castidad

Sí, la restauración es una criatura viva con raíces en el cielo y describirla es imposible, por eso pasamos a veces por sus doctrinas, como la ley de castidad, con descripciones resumidas, como la que yo tengo de la palmera.

La ley de castidad

Hace unos días recibí una invitación a hablar sobre la ley de castidad en un barrio de nuestra estaca. El tema para una reunión sacramental me incomodó un poco. Lo considero más apropiado para clases o charlas fogoneras. Sin embargo a medida que meditaba en la asignación me di cuenta que esa ley es uno de los cinco convenios que hacemos en el templo.

  • Ley de la obediencia
  • Ley de sacrificio
  • Ley del Evangelio
  • Ley de castidad
  • Ley de consagración

Siendo que los otros convenios que la acompañan son generalistas, pues abarcan aspectos amplios de nuestra vida, ese cuarto convenio es muy concreto.
Me pregunté por qué es necesario especificarlo y no darlo por incluido en los demás ya que de por si, se sobreentiende, que su obediencia esta asumida en los otros.
Debe haber un motivo importante y eso es lo que vamos a tratar de desentrañar hoy. Vamos a detenernos un tiempo en mirar una rama de la restauración y abandonar los resúmenes mentales.

Familias extrañas

Y es aquí donde el lector ha de padecer el método de Teáncum, es decir la paciencia hasta llegar a dónde queremos.

Cuando estudiaba electrónica aprendimos de memoria en clase de química la tabla periódica de los elementos. Nos enseñaron que hay 9 familias o grupos principales. En aquel tiempo no di importancia a la palabra familia, pero lo es.
En esa tabla están todos los elementos simples que componen nuestro mundo, son 118. Ellos componen todo lo que vemos, desde nuestros zapatos hasta nuestra comida, pasando por el gato de la vecina.
Se organizan en familias. Por ejemplo en la familia de los carbonoides, el carbono tiene 6 neutrones y 6 protones en el núcleo. Girando a su alrededor seis electrones en dos capas.

La ley de castidad
  • Primera capa K: 2 electrones
  • Segunda capa L: 4 electrones admite 8 pero 4 ya están presentes
  • Tercera capa M: 0 electrones pero admite 8

Esta configuración le permite crear largas cadenas y estructuras complejas para la vida. La suya y la mía se basan en el carbono, sin él no existiríamos y peor aun, no habría carbón para las barbacoas.
Podemos así repasar los 118 elementos y ver que cada uno tiene nombre y apellidos. En este caso número y masa atómica, electronegatividad etc.
A su vez esos 118 elementos simples están compuestos por tres familias de partículas elementales como se muestra en la siguiente tabla.

La ley de castidad


Es claro para todos que no existe el desorden; cada elemento y partícula se relaciona naturalmente con otros, siguiendo leyes perfectamente definidas. Cada familia posee su perfil distintivo y cada elemento su propia naturaleza. Sin embargo, todos están sujetos a leyes que dan forma coherente a nuestro mundo. La realidad que percibimos es el resultado de una extraordinaria comunidad de pequeñas inteligencias que interactúan incesantemente dentro de los confines de su familia y dominio.

Una visión reduccionista diría que el orden es una percepción nuestra, que no hay intención en que exista. Sin embargo hay un orden en el Universo que lucha en una batalla constante con la entropía, yo estoy en aquel lado.

La ley de castidad en la herencia

Como seres humanos, somos parte del Universo. Se nos ha otorgado la ley de la castidad para edificar la familia humana y sus sociedades. Sin un mínimo de observancia de esta ley, las sociedades pueden degenerar y prevalecer el caos.
Esta ley consiste, resumiendo, en que solo tenemos relaciones sexuales únicamente con nuestro esposo y esposa legalmente casados.

Jacob observó el deterioro de la obediencia a esta ley entre los nefitas y alarmado observó

Habéis quebrantado los corazones de vuestras tiernas esposas y perdido la confianza de vuestros hijos por causa de los malos ejemplos que les habéis dado; y los sollozos de sus corazones ascienden a Dios contra vosotros. Y a causa de lo estricto de la palabra de Dios que desciende contra vosotros, han perecido muchos corazones, traspasados de profundas heridas.

Jacob 2:35

El inicio de ese deterioro familiar entre los nefitas encadena otros de gran calado.
La ley de castidad, regula la transmisión de la herencia biológica y el uso y expresión de los afectos. De igual forma, inspirada en ella, las leyes civiles, regulan la transmisión del patrimonio familiar. De no existir esta ley, el deceso de los padres crearía el caos en la transmisión de la herencia.
Sin embargo como santos de los últimos días, tenemos más recorrido que el aparente.

La ley de castidad

El convenio de la ley de castidad trata de algo más que regular las relaciones sexuales, es la manera correcta de ejercer un poder. Todo poder ha de sujetarse a límites y condiciones, eso es lo civilizado. La sujeción a los límites que Dios nos ha dado para su ejercicio, no reduce nuestra libertad sino que la emplea. No causa que se actúe sobre nosotros sino que somos quienes actuamos en el uso correcto de este poder. Pero el descubrimiento de esta ley, como otras, requiere reflexión y estudio.

El uso de nuestro cuerpo nos dice mucho del cómo nos relacionamos con el poder y la materia. Nuestro desempeño en la ley de castidad, no solo se manifiesta en nuestra conducta sexual, sino en el lenguaje y el pensamiento. Porque está ley se trata en realidad del autodominio, es una ley no de contención sino de conducción y carácter.

Se considera popularmente como una prohibición, incluso entre nosotros. Esta es una mirada reduccionista, incluso los santos debemos ver más allá de las etiquetas.
El Señor no usa uno de los cinco convenios del templo solo para un aspecto conductual de nuestra vida. Aprendemos en el templo que esa ley forma parte de la estructura de los cielos y es nuestra la oportunidad de usarla en la construcción de nuestro destino.

El pudor en la verdad

Nada en el Universo es evidente, ninguna de sus leyes se ha descubierto a simple vista. Todo guarda verdades escondidas, todo se aprende por esfuerzo. Desde montar en bicicleta hasta la ley de conservación de la energía, desde la relatividad hasta la ley de castidad. Todo conocimiento exige esfuerzo, disciplina y control de nuestra parte. La ley de castidad es una ley profunda, tiene maravillas en su interior. El adversario, sabiendo esto, dispone grandes esfuerzos en devaluarla y reducirla a simplemente una antigua tradición.

La ley de castidad

Una persona que se autodisciplina siguiendo esta ley, tiene mayores probabilidades de dirigir su vida, de renunciar a lo superficial en favor de lo genuino, de contenerse frente a impulsos de cualquier tipo, de forjar un carácter que no se deslumbra ante la falsedad, que no sucumbe ante la ira o deseos impropios. Dominando las pasiones dentro de los límites establecidos y así, en conjunto con la modestia, se transforma en algo precioso con el tiempo.
El obedecer esta ley, trae aparejada ventajas que no vemos a simple vista, porque obedecer esta ley no trata solo de asuntos sexuales, es una actitud general en la vida cuyo retrato mayor es el cuarto convenio.

Para despertar el fuego de las estrellas, para dominar el poder de las cosas que [no fueron creadas ni hechas, ni tampoco lo pueden ser] DyC 93:29 para que se nos confíe un principado o ejercer una potestad DyC 121:29, antes hemos de controlar nuestros apetitos, deben circunscribirse a ese limite que el Señor ha mandado.
Nuestros apetitos son la versión rudimentaria de potencias celestes. Esta ley es un ejercicio necesario para templar el poder futuro siendo prudente en el talento entregado hoy.

Cuál es su utilidad final

El orden de los cielos se construye en el orden familiar. Por eso Dios es un Padre y no un emperador, el Salvador vino como su Hijo y no como un general. Sin la ley de castidad, no habría padres ni madres ni hijos ni en la tierra ni en los cielos.

Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

Malq.4:6

Para volver el corazón de los hijos a los padres y de los padres a los hijos, para que al final de los tiempos podamos entregar un registro digno de la familia humana, deben existir padres e hijos y familias que presentar. Si se rompe la ley de castidad, se rompe la familia porque esa ley regula la transmisión de la herencia de nuestros cuerpos de forma organizada. También permite la permanencia de un lugar seguro y estable. Lo que sugiere un plan de salvación y prosperidad para cada integrante de la familia. Posibilita crear un registro de la familia humana, guardar una memoria de su tránsito en el tiempo.

la ley de castidad

Una estructura de supervivencia

Así como en la Tierra, en los cielos, la familia es una estructura para la supervivencia de la divinidad y su conocimiento. Dios, sin su familia, no sería Dios, porque la divinidad es un logro de equipo no de personas solitarias. Por eso mismo nuestro Padre guarda la senda familiar de donde procede, porque a través de ella anduvo hacia la divinidad.
La familia, en el plan de salvación, no solo es el sentimiento romántico, si queremos llamarlo así, sino la pura necesidad de tejer desde esta tierra lo que será la estructura de nuestro ascenso y permanencia.

La ley de castidad, enmarca nuestro poder creador en esta tierra, por lo tanto le da forma. Esa idea del amor libre es la propia disolución del amor al carecer de una marco para su contemplación y disfrute. Necesitamos perfilar y reproducir el mundo en nuestro interior. Si no lo hacemos estamos en el baldío campo de la libertad sin albedrio.
Si rompemos la ley de castidad caemos en una libertad inarticulada, nada entiende el alma de esas obras muertas y perece lentamente sin ejercer el albedrío.

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Sin esa ley el desorden gana terreno, la herencia se destruye, prima un individuo en desconcierto y desarraigado.
La tierra seria herida con una maldición. Porque habría sido en vano la viña adquirida a tan alto precio, todo serian frutos silvestres. La humanidad estaría en el pasivo del los cielos, no aportaría crecimiento con líneas familiares después del velo.

La humanidad no correspondería a un orden celestial ya que no habrían sido regulados por la ley de castidad, que es el orden del sacerdocio aplicado al ADN de nuestros cuerpos. La semilla se santifica en ese giro genético que imita al giro eterno del Padre.
Solo un poco de sal, justificaría todo el plan y el esfuerzo empleado.

La geometría de la ley de castidad

La estructura familiar promovida por la ley de castidad es viva y resiliente a los vientos y a la lluvia. Es capaz de autosanarse, resiste la pobreza, los desastres y las enfermedades. La familia nos ha traído hasta aquí atravesando multitud de dificultades. Mejores familias es la solución a los problemas del mundo.
Si recordamos lo que hablábamos del carbono, podemos entender esto mejor

la ley de castidad 1

Sin embargo el orden que existe en esta tierra, no tiene trascendencia más allá.

Los linajes, fuera de las llaves de Elías, se desarrollan en dos dimensiones. Nuestra relación con nuestros familiares fallecidos llega hasta donde el tiempo lo permite, porque no podemos hacer nada más que recordar y atesorar el pasado.
Sin embargo las llaves de Elías o el poder de sellar recibidas el 3 de Abril de 1836 en el templo de Kirtland, hacen que nuestro campo de acción no se circunscriba a nuestra línea directa sino que se expande en todas direcciones siguiendo la línea familiar.
Tal como Abraham, buscamos la construcción de naciones:

…busqué las bendiciones de los padres, y el derecho al cual yo debía ser ordenado, a fin de administrarlas; habiendo sido yo mismo seguidor de la rectitud, deseando también ser el poseedor de gran conocimiento, y ser un seguidor más fiel de la rectitud, y lograr un conocimiento mayor, y ser padre de muchas naciones, un príncipe de paz,

Abraham 1:2

Nuestra acción en el tiempo no termina en el recuerdo, sino que nos permite proponer invitaciones presentes y futuras con esos fallecidos, propone ordenanzas disponibles para el futuro. Estamos construyendo un reino conectado por relaciones familiares y convenios, una estructura resiliente, como la de un árbol, para soportar rebeliones, incluso de 1/3 y los desafíos de la eternidad.

 

Podemos extender el orden superior de la familia más allá del velo. Esto no sería posible si la ley de castidad no regulase el poder creador que se nos ha dado, de ahí la oposición feroz a esta ley.
Mal que bien, esa ley ha organizado el mundo por familias y ha provisto la posibilidad de que…

Ofrezcamos, pues, como iglesia y como pueblo, y como Santos de los Últimos Días, una ofrenda al Señor en rectitud; y presentemos en su santo templo, cuando quede terminado, un libro que contenga el registro de nuestros muertos, el cual sea digno de toda aceptación.

DyC 128:24

La representación de esto, podemos verla arriba de estas líneas.
Propongo otra representación basada en el gráfico de abanico de Familysearch pero tratado con IA. Solicité a esta IA que representara su extensión en el espacio y tiempo. El resultado fue este.

la ley de castidad 6

La simple admisión de una ley como es la de la castidad, aplicada a la humanidad bajo las llaves de Elías, consigue cambiar totalmente nuestra percepción de algo que teníamos catalogado como una restricción en nuestra conducta. Genera formas y arte vivo. Las consecuencias de esta ley en un papel o un ordenador sugieren al observar su derrame espacial, que es conductora de grandes cosas bajo su apariencia antigua.

Desde el centro, que es el presente, se eleva un paisaje montañoso, que es más elevado cuando más información contiene, el pasado se precipita al presente infundiendo una promesa de constante fuerza tectónica. Podrían invertirse las dimensiones y el resultado sería simétrico.

Hemos intentado tomar una hoja del olivo cultivado de Israel, observarla un instante.

10 COMENTARIOS

  1. Tengo que leer sus artículos varias veces para entender y aún así no siempre lo consigo en su plenitud. Eso sería suficiente para no leer más pero me atraen de un modo que no puedo entender, llevándome a la profundidad más absoluta. Pero sobre todo me mantienen en un continuo asombro. El Evangelio es un asombro diario para mi. Sus artículos siempre me despiertan una sonrisa que denota mi ligera comprensión. Y a seguir.
    Muchas gracias.

  2. Muchas gracias hno David por compartir este articulo muy sabio, maravillosa exposición de la ley de castidad, no lo había visto así, ahora lo entiendo mucho mejor. Un saludo desde Cáceres

  3. Bravo amigo, tu comprensión y visión traspasa lo temporal y nos ayuda tanto.
    Muchas gracias paisano
    Un abrazo
    Bonifacio López

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