Alegoría del olivo (Parte II)

Alegoría del olivo
Alegoría del olivo

 

Las palabras de Zenós

Jacob 5:29-77

Una vez conocidos los trabajos del Señor de la viña en ambas partes de ésta, veremos ahora la apostasía y restauración en la casa de Israel. En ambos terrenos caen las ramas injertadas, pero no de la misma forma. Son lugares distintos.
Hemos visto que la casa de Israel está siempre presente en cualquier periodo de la historia. Sus raíces son buenas, cualquier rama que sea injertada, dará buen fruto.
El Libro de Mormón, viene de aquella parte baja, anunciando la gran obra postrera de los últimos días. El Señor de la viña reúne a sus obreros por última vez.

Labores postreras en la viña del Señor.

La gran apostasía en el árbol original

Jacob 5:29-51

        Después de mucho tiempo, desde su ultima actuación en el árbol original, el Señor de la viña y su siervo vuelve a ver los resultados. Los resultados de los injertos silvestres o gentiles que aceptan el evangelio. En el versículo 32 leemos “Pero he aquí, esta vez ha producido mucho fruto, y no hay ninguno que sea bueno. Y he aquí, hay toda clase de fruto malo; y no obstante todo nuestro trabajo, de nada me sirve; y me aflige ahora que tenga que perder este árbol.” 
¿Cómo puede producir fruto y que ninguno sea bueno?
Él es exigente y quiere algo muy concreto, para un uso preciso. No solo hay un fruto malo sino toda clase. Estamos hablando del amplio periodo anterior a la restauración. En HJS 19, leemos una descripción de toda clase de fruto malo. No en el sentido peyorativo sino en la calidad de acuerdo a lo que el Señor buscaba.
            “Se me contestó que no debía unirme a ninguna, porque todas estaban en error; y el Personaje que me habló dijo que todos sus credos eran una abominación a su vista; que todos aquellos profesores se habían pervertido; que “con sus labios me honran, pero su corazón lejos está de mí; enseñan como doctrinas los mandamientos de los hombres, teniendo apariencia de piedad, mas negando el poder de ella”
       Este momento de la historia lo conocemos como apostasía. Mucho fruto, de toda clase, pero ninguno bueno.

Descripción de la apostasía. (33-37)

          El análisis que realiza el siervo de la situación es exacto. Describe la condición de las raíces “He aquí, a causa de que injertaste las ramas del olivo silvestre, estas han nutrido sus raíces, de modo que están vivas y no han perecido; por tanto, ves que están buenas todavía.”  
Estamos acostumbrados a pensar que la restauración partió de cero, sin embargo vemos que las raíces, es decir la casa de Israel, nunca dejó de existir. Los convenios con Abraham y sus frutos siempre han estado presentes en la tierra. En 1 Nefi 13 nos situamos en el mismo tiempo que en Jacob 5:33-37 y podemos leer la existencia en plena apostasía de aquellos, que el Señor de la viña, considera santos  ” 9 Y también, por motivo de las alabanzas del mundo,destruyen a los santos de Dios y los reducen al cautiverio.” estos son perseguidos por la abominable “5 He aquí la formación de una iglesia que es la más abominable de todas las demás iglesias, que mata a los santos de Dios, sí, y los atormenta y los oprime, y los unce con un yugo de hierro, y los reduce al cautiverio.”
         ¿Cómo es posible esta gran apostasía, estando vivas las raíces de la casa de Israel?
El Señor de la viña nos explica el motivo en el versículo 37.

Alegoría del olivo
la gran apostasía en el árbol original

 “Mas he aquí, las ramas silvestres han crecido y han sobrepujado a sus raíces; y debido a que las ramas silvestres han sobrepujado a las raíces, ha producido mucho fruto malo; y porque ha producido tanto fruto malo, ves que ya empieza a perecer; y pronto llegará a la madurez para ser echado al fuego, a menos que algo hagamos para preservarlo.”

 
        No podría explicarse  mejor. Jacob 5 es exacto en su relato. Los gentiles o ramas silvestres convertidos al evangelio, con el tiempo aumentaron en número, pero cambiaron las verdades originales, es decir han sobrepujado, impusieron sus propias ideas y doctrinas a las sencillas y puras enseñanzas, la savia que fluía de las raíces originales,  la doctrina pura de Cristo.
Todo este esfuerzo de preservar el árbol y sus ramas originales, es la imagen de la lealtad de Dios a sus pactos con Abraham, Isaac y Jacob. El Señor declara una y otra vez 36 …No obstante, sé que las raíces son buenas; y para mi propio fin las he preservado…”  Es la fidelidad entre Abraham, amigo de Dios y Jehová la que cimienta la casa de Israel y lo que le da la condición a través de los siglos de  que sus raíces son buenas.

La caída de las ramas naturales llevadas lejos.

Jacob 5:38-51

El Señor de la viña se dirige a los lugares lejanos a donde llevo las ramas naturales, los parajes más bajos. En una viña esos son lugares más húmedos. Plantando con menos profundidad y dejando distancias entre las plantas para que el Sol pueda compensar la humedad, pueden ser plantas muy productivas. Quizás sea esa distancia la que existe entre las distintas migraciones. Y la que no existe en los parajes altos.

“las ramas silvestres han crecido y han sobrepujado a sus raíces” (37), en los lugares bajos lo que sobrepuja es el fruto, no la rama, ésta se seca “Y el fruto silvestre del último había sobrepujado a esa parte del árbol que produjo buen fruto, de tal modo que la rama se había marchitado y secado.” (40) No considero que estas diferencias entre una parte de la viña (Europa-Asia) y la parte baja (América) sean casuales, las considero significativas. De lo contrario no escudriñaríamos las escrituras. Las leeríamos.

la alegoría del olivo
El fruto está corrompido

Sin embargo, cuando llega el fruto está corrompido también. A diferencia del árbol natural primero, donde lo que sobrepujaba a la raíz eran las ramas silvestres
Veamos las diferencias. En el olivo original las ramas silvestres cargadas de fruto malo, representan estructuras fuertes y estables a través del tiempo que proporcionan fruto, es decir creyentes, pero sus creencias eran sin valor para el Señor de la viña.

Vemos cómo a través de la historia, sectas e iglesias cristianas se han perpetuado y se han mantenido fuertes, muchas apegadas a grupos de poder o estados, extendiendo su dominio más allá de lo espiritual,  pero a los ojos del Señor…”enseñan como doctrinas los mandamientos de los hombres, teniendo apariencia de piedad, mas negando el poder de ella”. (JHS 1:19)
“y aun yo mismo he trabajado con mis propias manos a fin de poder serviros, y que no fueseis abrumados con tributos, ni que cayera sobre vosotros cosa alguna que fuese pesada de llevar” Mosíah 2:14.

Sin embargo en los lugares bajos, el estado nefita era delgado, liviano. El evangelio solo tenia dominio sobre el alma. Había muy poco espacio entre una revuelta civil y la cúspide del poder.

Alegoría del olivo
Korihor el anticristo

En nada se apoyaba el evangelio sino en el espíritu. Simples ciudadanos privados como Amalickía o Korihor, ponían en jaque a las instituciones mismas provocando situaciones inéditas, no contempladas en sus leyes. El estado nefita era intencionadamente liviano.
El rey Benjamín y su hijo Mosíah lo dispusieron así, de manera que el pueblo tenía toda la iniciativa en el uso de su riqueza. Solo la obediencia al evangelio conseguía su justa distribución. Por lo tanto la estabilidad del gobierno y la paz social era también una decisión privada y no contrapesada por un estado fuerte y dotado de grandes medios. Por eso en la parte baja de la viña, era fácil que esa rama injertada se secara, incapaz de sobreponerse a sus integrantes.

El mismo Alma tuvo que dejar el asiento judicial para encargarse el mismo de la salud espiritual de su rama. “Ahora bien, Alma no le concedió el oficio de ser sumo sacerdote sobre la iglesia, sino que retuvo el oficio de sumo sacerdote para sí; mas entregó a Nefíah el asiento judicial. E hizo esto para poder salir él mismo entre los de su pueblo, o sea, entre el pueblo de Nefi, a fin de predicarles la palabra de Dios” Alma 4:18-19
Ahí vemos la falta de sostén institucional de la iglesia de Cristo en ese tiempo. Hoy día, en cambio, cualquier creencia tiene gran apoyo legal que da estabilidad y tiempo para crecer.
En el versículo 47 el Señor hace una pregunta después de repasar todos sus trabajos y desvelos en cuidar su viña. “…¿Quién es el que ha corrompido mi viña? Su siervo le contesta, pero no responde a Quién sino a Qué, por lo que busca en las causas accidentales. sus ramas, la altura, crecimiento. El siervo no contempla la intención personal de un enemigo de su Señor. Al final deciden dejarla un poco más. 

La restauración

El Libro de Mormón. Desde la parte baja de la viña.
Primicia del recogimiento

Jacob 5:52-56

       En este momento nos encontramos un movimiento contrario: de la parte baja de la viña hacia la alta.
El árbol  conocido como “el que planté donde me pareció bien” son los descendientes de Lehi. el movimiento de ramas de ese árbol hacia el original es muy importante para todos nosotros en la actualidad.
       “Y he aquí, todavía están vivas las raíces de las ramas naturales del árbol que planté donde me pareció bien; por tanto, a fin de que yo las conserve también para mi propio fin, tomaré de las ramas de este árbol, y las injertaré en ellas. Sí, injertaré en ellas las ramas de su árbol original, para que yo preserve también las raíces para mí, para que cuando lleguen a tener suficiente fuerza tal vez me produzcan buen fruto, y me gloríe aún en el fruto de mi viña.” (54)
Alegoría del olivo
se conservan para un sabio propósito

Podemos preguntarnos, ¿Qué ha sido injertado entre los gentiles, aquellos que fueron integrados en la casa de Israel? Y podemos responder, el evangelio puro y original. ¿Por qué? porque he aquí, todavía están vivas las raíces. Y seguimos preguntándonos, ¿dónde están esas raíces en la américa antigua? Alma nos responde con sabiduría al hablar de los registros que custodiaba, “Y quizás sea suficiente si solamente digo que se conservan para un sabio propósito, el cual es conocido por Dios; porque él dirige con sabiduría todas sus obras, y sus sendas son rectas, y su curso es un giro eterno.” Alma 37:12.

Esos registro lo conocemos como El Libro de Mormón. Las palabras de una nación que susurran desde el polvo y que cruzan los océanos hasta injertarse entre los gentiles insuflando la doctrina pura de Cristo.
Hay también un movimiento de la parte alta de la viña hacia la baja. “Y aconteció que tomaron del árbol natural que se había vuelto silvestre, e injertaron en los árboles naturales que también se habían vuelto silvestres.” (55). Dos libros se cruzan sobre el océano, uno de la mano de Colón, el otro de la mano de José Smith y Moroni.

La restauración y el recogimiento
Jacob 5:57-74

Las ramas maduras deben perecer (57-60)

           Entre las labores de la viña está la poda de aquellas ramas de fruto silvestre. El remanente de Israel que ha perdurado a través de los siglos, debe ser limpiado de aquellas ramas de frutos silvestres. En Jacob lo explica así “Y de nuevo nutriremos los árboles de la viña, y podaremos sus ramas; y arrancaremos de los árboles aquellas ramas que han madurado, que deben perecer, y las echaremos al fuego.” (58) Estos son planes previos a la restauración, acordémonos de la respuesta recibida por José en la primera visión, “enseñan como doctrinas los mandamientos de los hombres” .

Alegoría del olivo
estos son vencidos por el mundo

Cuando leemos que esas ramas deben echarse al fuego, hay que leer en DyC 50:8 para comprender mejor su sentido “mas los hipócritas serán descubiertos y desarraigados, sea en vida o muerte, según mi voluntad; y, ¡ay de los que son separados de mi iglesia!, porque estos son vencidos por el mundo.” echadas al fuego no quiere decir desaparecer de nuestro siglo, sino perder el contacto con las raíces revitalizadas  de la casa de Israel. e injertarse en las del mundo. Ya que el evangelio, como vemos, crece en medio del mundo.

“Y será revelado el brazo del Señor; y vendrá el día en que aquellos que no oyeren la voz del Señor, ni la voz de sus siervos, ni prestaren atención a las palabras de los profetas y apóstoles, serán desarraigados de entre el pueblo;”  (DyC 1:14)                       Desarraigar es sacar, arrancar o extraer la raíz de cualquier planta. Es un término agrícola y aplicado en esta escritura nos sugiere eliminar los vínculos de cualquier grupo de personas del remanente de la casa de Israel, no ser ya considerados sus santos, a diferencia de aquellos que sí los eran antes de la restauración, antes de que el reuniera por segunda vez a su pueblo. Esos santos, que eran tales, cuando eran uncidos con yugos de hierro en la época en que Colón viajaba a la parte baja de la viña. Ahora todos somos llamados a la humedad de las raíces originales, éstas ya no van a alimentar otras ramas que no sean las naturales. Porque el Señor de la viña esta trabajando de nuevo, por segunda vez.

Sé que como santos modernos, proclamamos la libertad de culto, el respeto a todas las creencias que a su vez sean respetuosas. Pero hay que afirmar algo, sin por ello hacerlo de forma gratuita. No existen ordenanzas fuera de las raíces originales y a éstas no se llega, sino de la mano del Señor de la viña. Cualquier otro intento no dará el fruto que él busca.

Las raíces se fortalecen
La restauración (59-71)

          El Señor de la viña explica la razón de toda esta tarea que encarga a sus siervos. Por una parte habla de la casa de Israel, las raíces y por otra en el (61) empieza a llamar a nuevos actores. Porque hasta este momento solo ha trabajado con un siervo. Pero a partir del (61) ocurre algo nuevo. Llama a muchos para realizar un trabajo acelerado porque el tiempo se acaba. Aquí veo varias cosas claras:
Alegoría del olivo
quizás sus raices se fortalezcan

      Las raíz que es la casa de Israel, (59)

“Y hago esto para que quizá sus raíces se fortalezcan a causa de su buena calidad; y que, a causa del cambio de ramas, lo bueno sobrepuje a lo malo.” (59) Esto es importante en mi opinión:
Esta hablando de la casa de Israel antes de la restauración. La Iglesia de Jesucristo, pertenece a esa casa, es su iglesia y ésta sirve a la casa de Israel, la iglesia está dentro de ella. Esa casa y la causa de Sión. Nuestra iglesia acabará los preparativos para que el Salvador recoja sus frutos.
En este momento la única garantía que existe, la única posibilidad que hay de pertenecer a la casa de Israel es a través de la condición de miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Solo así podremos llegar a la fuerza de esas raíces milenarias.

Alegoría del olivo
y trajo otros siervos; y eran pocos

     Los nuevos obreros, son los santos de los últimos días (61)

¿Por qué afirmo esto? porque todo el ritmo del relato a partir de versículo 61 al 72 es distinto al ritmo anterior del capítulo. Y eso me da a entender un tiempo distinto. Ese ritmo en estos versículos, se acerca mucho a la cultura actual de los santos, centrada en objetivos, logros, metas. Del 62 al 64 se repite con urgencia “vayamos y trabajemos con nuestra fuerza por última vez” y de nuevo las tareas “…cava alrededor de ellos y pódalos, y abónalos…”    Es decir un trabajo intenso y acelerado y en esto, creo que aquellos que conocen los trabajos y logros desde que se restauro la iglesia, coincidirán conmigo. Actualmente más de 80.000 misioneros. El cambio en la edad misional dice mucho de esa urgencia. Sin embargo en relación a la viña siguen siendo pocos, “y este fue e hizo lo que el Señor le había mandado, y trajo otros siervos; y eran pocos.” (70)
Esa urgencia no solo es para los vivos sino para el otro lado del velo. Hecho inédito en la historia del mundo.

      La iglesia restaurada (65-68)

En estos versículos el Señor de la viña habla de un equilibrio entre la raíz y la copa. la raíz es Israel y toda la fuerza que tiene y la copa son aquellos que aceptan a Cristo y su evangelio, es decir su iglesia. La raíz no puede transferir toda su fuerza de golpe, “no quitarás todas las ramas malas de una vez, no sea que las raíces resulten demasiado fuertes para el injerto, y este perezca, y pierda yo los árboles de mi viña.” (65) podemos entender esto mejor al leer en DyC 19:22 “Porque por ahora no pueden tolerar carne, sino que deben recibir leche; por tanto, no deben saber estas cosas, no sea que perezcan.”  

 

Alegoría del olivo
no deben saber estas cosas, no sea que perezcan

La doctrina restaurada es innovadora en relación a su entorno, en conceptos doctrinales, en ordenanzas y en objetivos. Y eso es así porque se alimenta de una fuente que solo ha podido mantener hasta ahora un remanente de Israel. Solo algunos principios básicos para esos santos uncidos con yugo de hierro.
Pero esa raíz ahora entrega toda su fuerza y por eso la Iglesia de Jesucristo se alza en el panorama plano del cristianismo como una colosal construcción. Podemos decir que es única. Contemplada en su conjunto es un plan coherente de trabajo, con el que se puede estar o no de acuerdo, pero es difícil no reconocer que compone un cuerpo de ideas coherente. No voy a extenderme en sus nuevas, maravillosas y asombrosas enseñanzas. Sería largo de narrar.

        Lo cierto es que los santos ahora están preparados, tienen los medios y el liderazgo para recibir toda esa fuerza sin temor a que resulten demasiado fuertes para el injerto, y este perezca.

       La unidad en los últimos días (69-71)

“…y así las juntaré otra vez para que produzcan el fruto natural, y serán uno.” (68) Este concepto solo se menciona en Jacob 5 al final, en la última vez que se trabaja en la viña. En nuestro tiempo. En ninguna dispensación se ha conseguido esta unidad perdurable. Es una evidencia más que en este momento de la lectura estamos en el presente. En el (74) leemos “…y llegaron a ser como un cuerpo; y los frutos fueron iguales, y el Señor de la viña había preservado para sí mismo el fruto natural, que fue sumamente precioso para él desde el principio.” 

Alegoría del olivo
y llegaron a ser como un cuerpo


 No se puede decir más claro, como un cuerpo y con frutos iguales. ¿Alguien no reconoce esto en la iglesia restaurada? Vayamos donde vayamos, la Iglesia de Jesucristo es la misma en todo. En cualquier lugar los frutos son iguales, los mismos santos, las mismas prácticas de salud, hábitos y creencias. No podríamos diferenciar una reunión de Samoa de otra de Almería. Salvo quizás por el aspecto físico de sus asistentes. Por su idioma.
Esa unidad, muy difícil en otras épocas, ha sido posible por la urgencia de la tarea y por las nuevas y avanzadas herramientas con que las que llegan estos últimos obreros de la viña.

La exhortación del Señor a los obreros en el versículo (71“…Id y trabajad en la viña con todas vuestras fuerzas. Porque he aquí, esta es la última vez que nutriré mi viña; porque el fin se aproxima y la estación viene rápidamente; y si vosotros trabajáis conmigo con toda vuestra fuerza, os regocijaréis en el fruto que recogeré para mí mismo, para el tiempo que pronto llegará.” Es la misma que usa en DyC 4“Por tanto, oh vosotros que os embarcáis en el servicio de Dios, mirad que le sirváis con todo vuestro corazón, alma, mente y fuerza, para que aparezcáis sin culpa ante Dios en el último día.”
Hay que tener en cuenta que Jacob 5, en su versículo 1, empieza con Abraham y a partir del 61, comienza con la labor de recogimiento en los últimos días. Es de notar el cambio en los ritmos del lenguaje y la urgencia de las tareas. Esos cambios incluyen la petición de trabajad en la viña con todas vuestras fuerzas. Solicitud reservada para la ultima dispensación.

El final de la viña

Ocurre algo al final de Jacob extraño a todo el relato “Y cuando llegue la ocasión en que nuevamente vuelva el mal fruto a mi viña, entonces haré recoger lo bueno y lo malo; y lo bueno preservaré para mí, y lo malo arrojaré a su propio lugar. Y entonces viene la estación y el fin; y haré que mi viña sea quemada con fuego.” (77)
¿Quiere decir esto que habrá otra apostasía? ¿que el fruto de la viña caerá de nuevo en lo silvestre?
Alegoría del olivo
guardaré del fruto de mi viña para mí mismo
La clave la tenemos en el versículo anterior. “Pues he aquí, por mucho tiempo guardaré del fruto de mi viña para mí mismo, para la estación, la cual se aproxima velozmente…” (76). Ese mucho tiempo, puede ser realmente mucho. ¿Mil años quizá? Después el fin de la viña.
Ya no habrá necesidad de viña, ni de  raíz ni rama, ni abonar, ni podar. Porque el Señor de la viña“[habrá]preservado para sí mismo el fruto natural, que [es]sumamente precioso para él desde el principio.”

La Menorá de su lugar santísimo tendrá el aceite para llevar la luz y la verdad a través de la inmensidad del espacio.

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