Cuatro movimientos y sus propiedades en el plan de salvación

cuatro movimientos

Los movimientos en el plan de salvación que observamos en las escrituras nos dicen mucho de las leyes que gobiernan los cielos. De la misma forma, conocer la ley de la gravedad que gobierna los movimientos de los objetos, nos describe la  naturaleza de este mundo.
El caudal de conocimiento que recibimos del evangelio no es tan voluminoso como el de la ciencia ya que aquel conocimiento obedece a leyes distintas que el método científico.
Al ser amante de la cosmología y sus afluentes no doy abasto a la digestión de constante información sobre nuevos descubrimientos y propuestas, la última sobre una nueva teoría de la gravedad propuesta por Verlinde que cuestiona de la de Einstein.

A veces parece que como creyentes en Cristo, somos rebasados por nuestra izquierda por un veloz vehículo del que apenas vemos la matricula,. Entonces miramos perplejos nuestra velocidad en el tablero y nos preguntamos si deberíamos cambiar de coche. Sin embargo la “lenta” mecánica del evangelio es un medio para el verdadero objetivo: volver a casa. Por lo tanto el evangelio hace más hincapié en la ruta que en la velocidad, más en la conducción que en el volante, más en los pasajeros que en la carrocería.

Como decía al principio, y perdone el lector las divagaciones imposibles de evitar, los movimientos en su plan de salvación han de observarse a gran escala para tener una visión de conjunto. Más que comparar su lento plan con el veloz movimiento del mundo y su sabiduría, hemos de asociarlo al profundo, potente y pausado movimiento de los astros, ya que, él es nuestro Padre que está en los cielos. Cielos velados a los que ya no miramos. Ahora miramos a un firmamento brillante y veloz, el ciberespacio y multitud de personas ascienden en cuerpo y alma a ese lugar para radicarse en él. ¡Ya viven en el cielo!

Los movimientos en el plan de salvación
Un giro eterno

El giro

 El primer gran movimiento que encontramos en el plan de salvación es el giro. Por su tamaño contiene a toda la humanidad y su condición es la de ser eterno, “…y sus sendas son rectas, y su curso es un giro eterno.” (Alma 37:12), lo que hemos leido nos daría un círculo. Pero las escrituras nos hablan del desarrollo de este movimiento circular en el eje del tiempo “…y lo mismo en tiempos pasados como en los venideros; por tanto, la vía del Señor es un giro eterno.” (1 Nefi 10:19)
Al combinar estas dos propiedades con el tiempo tenemos una hélice geométrica. Sin la torsión que produce el tiempo el plan de salvación no hubiera podido desarrollarse.
“Y así vemos que le fue concedido al hombre un tiempo para que se arrepintiera; sí, un tiempo de probación, un tiempo para arrepentirse y servir a Dios.” (Alma 42:4). De forma maravillosa e ingeniosa el Señor combina lo eterno y lo temporal en un solo movimiento. Por el contrario si no fuese así, “…sin tener un tiempo para arrepentirse; sí, y también habría sido vana la palabra de Dios, y se habría frustrado el gran plan de salvación.” (Alma 42:5)

Hay dos concepciones de la historia humana, la aceptada comúnmente es la cíclica. Esto es, auge y caída de los imperios, ciclos de riqueza y pobreza, caída y emergencia  de civilizaciones. El ejemplo típico es el imperio romano.

Los movimientos en el plan de salvación
El giro en la vida

Por otra parte al evangelio se le adjudica una forma lineal de relatar el devenir del hombre, desde la caída de Adán hasta el Apocalipsis, o fin de la historia. Este movimiento lineal se considera anticuado, poco elaborado y simple. Y lo es, a la escala de cualquier civilización como la nuestra, la occidental. Pero los movimientos de su plan son ejecutados con un pulso celestial, no humano. Su curvatura es mucho más amplia que nuestro horizonte.

Nos costó mucho entender la forma esférica de la tierra, tuvimos que ver las cosas de forma nueva. Lo mismo ocurre si queremos ver el giro de su plan para nosotros.

Todas las culturas y civilizaciones están enrolladas alrededor de la senda recta de su plan y del giro eterno de su curso, de la misma forma que las estaciones giran alrededor del curso de los años . De la misma forma que en los giros de la doble hélice del ADN se contiene la constitución de nuestro cuerpo. El giro eterno de su plan contiene la constitución del destino para el hombre, solo que vemos un pequeño segmento de éste.

Los santos deberían acostumbrarse a magnitudes muy grandes si queremos acercarnos a sus obras y no utilizar el sistema métrico del hombre natural, para quien cinco segundos de espera en el ciberespacio es algo insoportable.

La caída

“Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.” (Lucas 10:18)
El salvador pronunció esas palabras con la mirada desenfocada, sin mirar a nadie, con los ojos entrecerrados hacia el horizonte, evocando en su memoria aquel momento terrible.
Yo no estaba allí pero, por más que pienso, esa frase… solo se pronuncia de esa forma.
La caída de Satanás no fue accidental “…fue arrojado de la presencia de Dios y del Hijo, y fue llamado Perdición, porque los cielos lloraron por él; y era Lucifer, un hijo de la mañana. Y vimos; y he aquí, ¡ha caído, un hijo de la mañana ha caído!”  (DyC 76:25-27)

Los movimientos en el plan de salvación
Caía como un rayo

En estas dos escrituras vemos una caída física y otra social. Creo que a veces se dan ambos casos en las grandes crisis de la bolsa de valores y también son a semejanza de un rayo.

El uso del rayo como ejemplo de la caída de Satanás es demasiado poderoso para pasarlo por alto. En ninguna ocasión empleó el salvador un tono exagerado o parábolas estridentes para enseñar. Lo que más destaca de la caída de un rayo, es su inmediatez, lo impredecible y la ausencia de tiempo.

Movimiento sin tiempo

Este movimiento, lejos del giro, es perpendicular y violento. Esta desposeído de las propiedades, curvatura, senda recta y tiempo. No hubo acto reflejo por parte de Satanás, ya que este movimiento no pertenece a los cielos, aunque se origine en ellos.

La caída de Satanás pertenece a los movimientos sin tiempo. Por lo tanto deben salir de los curvos y celestiales. “…y luchaban el dragón y sus ángeles, pero no prevalecieron, ni fue hallado más su lugar en el cielo. Y fue lanzado fuera …y sus ángeles fueron arrojados con él.” (Apoc.12:7-9)

La poderosa atracción que hizo de la caída de Satanás algo fulgurante, no fue por causa de la gravedad terrestre.  Vemos en DyC 76:48 una descripción del reino donde cayó en su trayectoria “…por consiguiente, no comprenden el fin, la anchura, la altura, la profundidad ni la miseria de ello, ni tampoco hombre alguno, sino los que son ordenados a esta condenación”.

Los movimientos en el plan de salvación
Caída de la nación nefita

Identificamos en este versículo las tres dimensiones del espacio que lo recibió; anchura, altura y profundidad. Si nos fijamos, no está el tiempo como en nuestro mundo pero sí está la miseria en su lugar. En ese reino la miseria es una dimensión más, no una condición del alma sino una dimensión de su espacio. Algo aterrador si meditamos en ello. No hay salida de esa miseria, ni redención “…sin tener un tiempo para arrepentirse…”

La caida nefita

Este movimiento lo observamos en la caída de la nación nefita “Oh mi amado hijo, ¿cómo puede un pueblo como este, que está sin civilización (y solo han pasado unos pocos años desde que era un pueblo deleitable y civilizado), oh hijo mío, cómo puede un pueblo como este, que se deleita en tanta abominación” (Moroni 9:11-13) En términos históricos unos pocos años es caer como un rayo.

Son movimientos rectilíneos, precipitados, sin parábola para suavizar el impacto, sin poder, sin mensaje ni pulso, segmentos sin esperanza, atrapados en un mundo plano.
La caída de Adán no fue violentamente desde el cielo, fue asistida por un plan de salvación, y antes de extender su brazo y salir del tiempo y del giro eterno “...Dios colocó querubines y la espada encendida para que el hombre no comiera del fruto” (Alma 42:3)

Destilación

Los movimientos en el plan de salvación
Como el rocío del cielo

Este concepto está presente en las escrituras de manera implícita, pero en ningún lugar de forma tan clara como en DyC 121:45-46, leemos en el 45 “…deja que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente; entonces tu confianza se fortalecerá en la presencia de Dios; y la doctrina del sacerdocio destilará sobre tu alma como rocío del cielo.”

Es muy revelador este proceso, que con la licencia del lector, podemos catalogar como movimiento. Destilar viene del latín destillare (gotear, extraer gota a gota). Es un proceso lento y que en la antigüedad se usaba para fabricar aceites aromáticos o productos químicos. En esta hermosa escritura se destila la doctrina del sacerdocio; como el rocío es la destilación del vapor de agua de la atmósfera. El ejemplo que el Señor usa en esta revelación es muy preciso y si lo escudriñamos extraemos gran información de las leyes que rigen en ese reino.

Los movimientos en el plan de salvación
Como el rocio
El roció es la condensación del vapor de agua de la atmósfera, ocurre cuando la temperatura baja a un punto en que el aire no puede contener más vapor de agua en forma de gas, observamos el roció en forma de pequeñas gotas sobre la superficie de objetos en el exterior.
De modo que podemos decir:
La doctrina del sacerdocio presente en toda la “atmósfera” humana, como el vapor de agua en la atmósfera del planeta, se condensa como roció. Es decir como conocimiento sobre nosotros cuando se reúnen las condiciones de temperatura y presión adecuadas. Estas condiciones adecuadas son “que tus entrañas se llenen de caridad para con todos los hombres, y para con los de la familia de la fe, y [dejar] que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente;” (45)
Cuando estas condiciones se reúnen, se produce la condensación de pequeñas porciones, en nuestra alma, de la doctrina del sacerdocio.
Este proceso es lento y gota a gota. Una destilación.
Lo vemos también en DyC 98:12 “Porque él dará a los fieles línea sobre línea, precepto tras precepto; y en esto os pondré a prueba y os probaré.” No hay procesos forzados ni compelidos, el ritmo de este conocimiento es por destilación.

Fluir

Los movimientos en el plan de salvación
Fluirá hacia tí

Mientras José Smith estaba preso en la cárcel de Liberty recibe una de las revelaciones más profundas de su ministerio. La frase final (46) es la descripción de lo opuesto a su situación. El profeta luchaba contra un destino fatal que amenazaba su vida y la de los santos y sin embargo se le prometía que algún día dejaría de luchar y un destino glorioso acudiría a él. Creo que todos nosotros estamos en el primer término, es decir, empujamos a las cosas pesadas y solidas hacia nosotros.

“…y tu dominio será un dominio eterno, y sin ser compelido fluirá hacia ti para siempre jamás.” (DyC 121:46)

El Señor utiliza el verbo fluir. Fluir procede del latín fluere (deslizarse, manar) Esta verbo se aplica sobre todo a líquidos y gases, porque los movimientos en estos estados son ágiles, elegantes y requieren pocos recursos como puede ser un pequeño desnivel en el terreno o en el gradiente de temperatura. Los líquidos se pueden mover en grandes masas sin aparente esfuerzo o ruido. Un lenguaje fluido se relaciona con la facilidad de expresar ideas de forma fácil y superando los obstáculos adaptándonos al lecho del debate, emulando así el caudal del rió.

Los movimientos en el plan de salvación
Sin ser compelido
El Señor habla a un profeta que esta frente a un pozo. Si José quería agua, tenia que ir al pozo, arrojar el cubo al fondo, esperar a que se llenase y tirar hacia arriba, es decir compeler hacia arriba. Al final tendría un cubo de agua, no más. Pero todos los movimientos realizados serían de la familia del verbo compeler, procedente del latín compellere (obligar, empujar, hacer mover).
Es lo que hacemos cada mañana al ir a trabajar, Llegamos a casa con un cubo. Todo lo que compelimos hacia nosotros, lo hacemos empujando de una forma u otra los objetos del mundo.
Sin embargo en esta escritura nos describe al profeta y a nosotros acerca de nuestros anhelos y deseos justos (dominios) ahora solidificados en un mundo caído, y los describe con el comportamiento de las aguas que fluyen hacia nosotros.

Este movimiento nos sugiere con que elegancia y perfección, con qué suavidad y caudal acudirán a nosotros las promesas recibidas.

Las cosas escondidas

 

Los movimientos en el plan de salvación
Que tu pabellón se descorra

Leemos en Salmos 18:11 “De las tinieblas hizo su escondite, su pabellón alrededor de sí;oscuridad de aguas, densas nubes de los cielos.”
De la misma forma que tuvimos que empezar a pensar de manera distinta a la habitual para descubrir la forma del mundo y sus leyes, se nos es necesario educar nuestra vista para ver a través de las tinieblas, su escondite.

La súplica del profeta José Smith “…que tu pabellón se descorra; que ya no quede cubierta tu morada oculta por más tiempo…” (DyC 121:4) nos enseña que el oculta sus perlas de la mirada descuidada.
Las escrituras son las perlas de gran precio, tenerlas no tiene precio, pero valorarlas quizás nos ocupe toda la vida.

4 Comments

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