sábado, marzo 2, 2024
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3 Nefi 11 y sus tesoros escondidos

La voz del cielo fue una revelación no dirigida a su entendimiento sino a sus cuerpos.

La visita de Jesucristo en América, después de su resurrección en Jerusalén, es un hecho de alto valor emotivo y doctrinal, es el cumplimiento de las profecías anunciadas en ambos continentes Juan 10:16. Los tesoros escondidos en 3 Nefi 11 son un legado para nosotros en la actualidad.

Nota

Este articulo fue escrito en mi cuaderno de apuntes mientras esperaba el inicio de la sesión de investidura en el templo de Madrid, sentado en el segundo banco del baptisterio de dicho templo, el Miércoles 19 de Abril entre las 8:30 y 9:45

Hoy vamos a descubrir algunos aspectos cuya luz queda eclipsada en el brillo del acontecimiento principal, que es la visita del Salvador a los nefitas.Hay que tener en cuenta la condición de aquellos que fueron testigos en el continente americano

«Y fue la parte más justa del pueblo la que se salvó, y fueron los que recibieron a los profetas y no los apedrearon; y fueron los que no habían vertido la sangre de los santos, los que no murieron.» 3 Nefi 10:12

Lo que nos indica que recibieron a los profetas y conocían las profecías. De hecho su punto de encuentro, después de los grandes cataclismos producidos, es alrededor del templo.

«Y aconteció que se hallaba reunida una gran multitud del pueblo de Nefi en los alrededores del templo que se encontraba en la tierra de Abundancia…» 3 Nefi 11:1

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Me llamo Samuel y soy lamanita

Muchos de los allí reunidos, conocieron las señales del nacimiento del Salvador predichas por Samuel el lamanita. Samuel les anuncio 6 años A.C. que en cinco años nacería el Mesías y habría grandes señales en el cielo.

«… porque he aquí, habrá grandes luces en el cielo, de modo que no habrá obscuridad en la noche anterior a su venida, al grado de que a los hombres les parecerá que es de día.» Helamán 14:3

Todas ellas se produjeron fortaleciendo grandemente la fe de la iglesia.

Entre dos profecías

Los que estaban allí reunidos asombrándose de los cambios en el entorno, no eran ajenos a lo que estaba ocurriendo por eso no es de extrañar que…

«…también estaban conversando acerca de este Jesucristo, de quien se había dado la señal tocante a su muerte.» 3 Nefi11:2

Samuel el lamanita también profetizó las señales de su muerte:
«habrá truenos y relámpagos por el espacio de muchas horas, y la tierra se conmoverá y temblará; y las rocas que están sobre la faz de la tierra…» Helamán 14:21
El lector se preguntará, a qué viene repetir lo que todos sabemos.
Para entender cómo vivieron aquellos nefitas la visita de Jesucristo, hemos de comprender que eran supervivientes. Vivían entre dos profecías, conocieron las del nacimiento de Cristo y acababan de vivir las de su muerte. Ellos mismos lo reconocieron en sus conversaciones en el versículo 2, pero no es suficiente.

No es muy común que una generación sea testigo del cumplimiento de dos profecías tan claras e impactantes. Esto debería darles una capacidad de resolver el presente muy potente, sin embargo ocurre algo inesperado

La voz del cielo

En el versículo 3 escuchan una voz.

«…oyeron una voz como si viniera del cielo; y miraron alrededor, porque no entendieron la voz que oyeron; y no era una voz áspera ni una voz fuerte…» 3

3 Nefi 11Espacialmente no ubicaban el origen de la voz, parecía venir del cielo sin embargo miraban alrededor.
Era una voz distinta a la de Cristo, esa que escucharon días antes envueltos en tinieblas y que era una voz preparatoria. La anterior les describió las ciudades destruidas y su invitación de arrepentirse y venir a Él. Al término de esos tres días de tinieblas, el resultado fue «…he aquí, empezaron a llorar y a gemir otra vez por la pérdida de sus parientes y amigos.» 3 Nefi 10:8
Pero ahora, con la luz del día, no entendían las palabras que escuchaban.

«…no obstante, y a pesar de ser una voz suave, penetró hasta lo más profundo de los que la oyeron, de tal modo que no hubo parte de su cuerpo que no hiciera estremecer; sí, les penetró hasta el alma misma, e hizo arder sus corazones.» 3

Esta voz fue una revelación no dirigida a su entendimiento sino a sus cuerpos. Éste parecía decirles «Es la voz de papa, ¿te acuerdas?« No se acordaban, pero el cuerpo la reconoció sin duda.

Esa capa desconocida que accede al conocimiento sin pasar por nuestra mente es la que constituye, a nuestro cuerpo, como fuente de entendimiento. A continuación llegó al alma e hizo arder sus corazones. El alma de cada uno de ellos sintió el hogar ancestral en el que habitó y la voz familiar que conocían. Pero en la secuencia temporal que registra Mormón, fue el cuerpo de cada uno de ellos quien primero se percató.

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Antes de que tú nacieras

Un cuerpo lleno de luz

Voy a hacer un paréntesis en el versículo 3 en esa impresión recibida por la voz. Después continuaré siguiendo el relato. Es importante este detalle, porque concuerda con otras escrituras y creo que enseña un valioso principio.
El Señor le dice a Oliver Cowdery:

«…debes estudiarlo en tu mente; entonces has de preguntarme si está bien; y si así fuere, haré que tu pecho arda dentro de ti; por tanto, sentirás que está bien.» (DyC 9:8)

El cuerpo es una fuente de conocimiento, escucharlo también requiere silencio y aguzar la atención. En DyC 88:15 nos confirma «Y el espíritu y el cuerpo son el alma del hombre.» No habla del cuerpo como un pasivo del alma sino como un compañero activo.

«Y si vuestra mira está puesta únicamente en mi gloria, vuestro cuerpo entero será lleno de luz y no habrá tinieblas en vosotros; y el cuerpo lleno de luz comprende todas las cosas.» DyC 88:67

3 Nefi 11Esto no es una metáfora ni un símbolo. Nuestro cuerpo tiene una comprensión propia tal como  experimentaron los nefitas al escuchar la voz del cielo. El cuerpo en diversas situaciones, se adelanta a nuestros análisis si nos adiestramos en su observación, incluso si necesitamos que nos repitan algo tres veces.
El profeta José Smith lo describe de esta forma

«Sí, así dice la voz suave y apacible que a través de todas las cosas susurra y penetra, y a menudo hace estremecer mis huesos mientras se manifiesta…» DyC 85:6

Esta es una descripción parecida a la que experimentan los nefitas en la explanada del templo. En DyC 9 el Señor nos indica que atendamos a nuestro pecho. Sé que esto quizás parezca extraño, pero el cuerpo es un agente activo con recursos propios en la comprensión del mundo.

La realidad de las escrituras

Cuando leemos en Mateo

«La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es sincero, todo tu cuerpo estará lleno de luz; mas si tu ojo es malo, todo tu cuerpo será tenebroso…» Mateo 6:22

Siempre pensamos que es solo una metáfora, pero es tanto eso como la descripción de algo literal. Las escrituras son multicanal o poliédricas. Así que cuando leemos…

«El Padre tiene un cuerpo de carne y huesos, tangible como el del hombre; así también el Hijo…» DyC 130:22

Hemos de entender que Dios lo tiene porque «[su] cuerpo lleno de luz comprende todas las cosas.»
Insisto en este detalle porque en el especial diseño de la visita de Jesucristo a los nefitas no hay puntada sin hilo. Veremos a continuación la sabiduría del Padre al hacer las cosas como las hizo.

Aguzaron el oído

Tras este inciso seguimos con el versículo 4.
Tres días antes no tuvieron necesidad de aguzar el oído para escuchar la voz del cielo, pero esta vez sí.

«…por tercera vez oyeron la voz, y aguzaron el oído para escucharla; y tenían la vista fija en dirección del sonido; y miraban atentamente hacia el cielo, de donde venía el sonido.» 3 Nefi 11:4

3 Nefi 11Para aguzar el oído hay que guardar silencio y alinear los sentidos hacia donde ya apuntaba el corazón hacía unos instantes. Por eso, los nefitas justos pertenecen a la clase «El que guarda sus mandamientos recibe verdad y luz, hasta que es glorificado en la verdad y sabe todas las cosas.» DyC 93:28

Meditar en 3 Nefi 11 nos aproxima a una lección del Padre escondida en los hechos, a cómo revela todo lo concerniente a su obra y su reino. Aunque ese «hasta» 93:28 se nos escape y parezca que nunca llega, tiene el efecto de hacernos avanzar.

Un camino nuevo

Identificar y familiarizarnos con los mensajes de nuestro cuerpo en nuestra conducta diaria, abre un campo nuevo de conocimiento. Aguzar el oído también es consensuar nuestro juicio y acciones con nuestro cuerpo, al que intentamos llenar de luz para que comprenda si no todas, sí algunas cosas, así nos proveemos de un segundo testigo junto a nuestro discernimiento.

Desde la vida normal, donde el cuerpo es neutro en el conocimiento hasta el momento en que el pecho arde hay toda una colección de sensaciones menores que pasan inadvertidas si no sabemos interpretarlas.

La disposición y el templo
La disposición y el templo

En el templo escudriñamos nuestro cuerpo porque nos habla claramente, pues se sujeta al orden y movimiento del sacerdocio. Fuera del templo, conservando la luz recibida, su voz es una inefable asistencia para el arrepentimiento.
En nuestro cuerpo hay lugares engañosos que nos avisan de una mala idea, zonas de confianza donde la decisión arde. No pretendo exponer aquí un catálogo porque es una lectura personal de cada uno consigo mismo. Sin embargo las escrituras son claras en su intención solo que nosotros las oscurecemos por falta de confianza.

Observando su proceder

Desde el punto de vista de los cielos, todos los que participaban o asistían a ese evento desde arriba, esperaron hasta en tres ocasiones a que las personas convocadas ahí abajo escucharan correctamente las palabras del Padre. Visualicemos la escena y reflexionemos ¿por qué no habló más fuerte? ¿era un fallo de sonido? No lo hubo tres días antes donde todos escucharon perfectamente la voz de los cielos.
En realidad fue una acción cuidadosamente realizada.3 nefi 11 7

El Padre usó su voz en esta ocasión, para pulsar todas las cuerdas del alma antes que llegara el conocimiento de lo que ocurría, quería que adquiriesen un conocimiento perfecto. A mi entender enseño dos principios, el cuerpo como fuente de conocimiento y el silencio o reverencia para escuchar su voz. Habló justo en el umbral donde hemos de silenciar el mundo para escucharlo a Él.

El asunto es de tal importancia, que el Salvador y todos los que asistían, esperaron pacientemente a que las personas entendieran. El Padre no alzó la voz porque tenía su propósito.
Piénsenlo bien, ¿han repetido alguna vez una frase de 19 palabras tres veces a alguien que no escucha bien? ¿lo han hecho sin impacientarse y sin alzar la voz? ¿tenían esperando a más personas?
Los cielos esperaron, por eso el ángel le pregunta a Nefi

¿Comprendes la condescendencia de Dios?
1 Nefi 11:16

¿La comprendemos nosotros? El Padre se tomó tiempo en esto porque quería enseñar un principio importante. En su apretada agenda, hay espacio para todos y la paciencia está incluida en el ritmo de los sucesos.

Vieron a un hombre

Observe el lector lo que ocurre a continuación.

«…y he aquí, vieron a un Hombre que descendía del cielo; y estaba vestido con una túnica blanca; y descendió y se puso en medio de ellos…y no sabían lo que significaba, porque suponían que era un ángel que se les había aparecido.» 3 Nefi 11: 8

3 Nefi 11¿Cómo pudieron suponer tal cosa?
Después de las profecías de Samuel todas cumplidas. Después de la destrucción que duró unas tres horas hubo 3 días de tinieblas (23) durante esos días El Salvador se presentó por su nombre y les habló desde los cielos

«He aquí, soy Jesucristo, el Hijo de Dios. Yo creé los cielos y la tierra, y todas las cosas que en ellos hay…» 3 Nefi 9:15

Desaparecidas las tinieblas, conversaban sobre el cumplimiento de las profecías de su venida. Escucharon la voz del Padre testificar de su Hijo y sin embargo ¿no son capaces de reconocer a quien bajaba del cielo, creyendo que era un ángel? ¿Por qué?

He pensado mucho sobre este asunto al meditar sobre la segunda venida del Salvador. Lo que les ocurrió a los nefitas no es por su torpeza o dureza de corazón, sino porque este efecto es una propiedad inherente al acto de su venida.

«Además, de cierto os digo que la venida del Señor se aproxima, y sorprenderá al mundo como ladrón en la noche.» DyC 106:4

Una cosa es que estemos preparados, ejerciendo la fe en Jesucristo y el arrepentimiento constante, conversando acerca de este Jesucristo y otra que no nos sorprenda su venida. Lo hará, nos sorprenderá y caeremos a tierra como los nefitas, nuestras piernas quizás no soporten ese cambio.

Un potente cambio

La venida de Jesucristo tanto con los nefitas como la que esperamos, es un cambio tan potente en la percepción del mundo que nuestro motor interpretativo de la realidad colapsará y tendrá que reiniciarse para adaptarse a un mundo nuevo.

3 Nefi 11La caída de Babilonia, la grande que caerá, se iniciará en nuestras rodillas y en nuestra mente, que caerá de forma repentina en su forma de ver el mundo. Todos los arquetipos mentales que heredamos desde la infancia dejarán de traducirnos la realidad. Habrá una parada de la percepción y un cambio repentino de nuestra mente para que pueda construir una nueva realidad que comienza en su venida.

«Y vi un cielo nuevo, y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de ser, y el mar ya no existía más.» Apoc. 21:1

Eso es lo que se llama un mundo nuevo, porque nuestra percepción del mundo sufrirá un cambio y ese movimiento en nuestro eje de percepción nos mostrará un mundo distinto al que conocemos.

Por eso no es de extrañar la dificultad de los nefitas en asimilar lo que es tan claro de relatar desde fuera. Hasta que el Salvador no rompió sus moldes mentales no pudieron entender cabalmente lo que ocurría. Para hacer eso, no fue suficiente su voz, Cristo necesitaba su cuerpo resucitado, el poder de un cuerpo lleno de luz que no solo comprende sino que enseña todas las cosas.

A pesar de la fe y el conocimiento, la venida de Cristo en cualquier momento de la historia, supone una fractura en el sentido común de todos, aunque veamos y escuchemos.

Vuestras manos en mi costado

Sabiendo el Señor de esta dificultad, los acercó a sí mismo para que completaran no solo su testimonio sino su razón y conformaran un nuevo sentido común. No habría sido posible los sucesos milagrosos siguientes sin haber sido cambiados a otro estado.

«…hasta que todos hubieron llegado; y vieron con los ojos y palparon con las manos, y supieron con certeza, y dieron testimonio de que era él…» 3 Nefi 11:15

3 Nefi 11Saber con certeza la realidad de su venida, requirió todo el espectro de las facultades, desde el innato conocimiento corporal, pasando por aguzar el oído hasta palpar sus heridas.
Después de comprender la realidad, escucharon las palabras de Cristo para ellos en 3 Nefi 11, el más perfecto resumen de su misión y de su evangelio. Esa síntesis del plan de salvación solo puede hacerla quien es su maestro y ejecutor. Conocerlas es un buen recurso para que el alma no se pierda en lo accesorio.

Su amor por el Padre

Resalto aquí, el entusiasmo con que el Salvador habla de su Padre. Se nota en sus palabras que lo quiere y no puede ocultar su admiración por Él.

«De cierto, de cierto os digo que esta es mi doctrina, y del Padre yo doy testimonio de ella; y quien en mí cree, también cree en el Padre; y el Padre le testificará a él de mí, porque lo visitará con fuego y con el Espíritu Santo.» 3 Nefi 11:35

Esto se repite varias veces, hay que leerlo intentando captar la emoción con que lo dice. No lo dijo como una lectura o un discurso ensayado. Usó sus manos, sus brazos, sus hombros y la expresión de su cara que miraba a ambos lados como un faro.
Lanzaba esas palabras con todo su cuerpo, pues todo él vibraba de amor hacia su familia celestial. Tan orgulloso estaba de su Padre, tan feliz de serle obediente, de haberlo complacido que si no fuese por eso caería en la repetición. Sin embargo es conmovedor y uno casi sonríe pensando ¡Mira que Hijo!

No eran del mundo

3 nefi 11 3Esa experiencia completa de conocimiento desde una voz en el cielo hasta el costado del Salvador, supuso un cambio de percepción, de mentalidad, espiritualidad y un cambio corporal. Aun siendo mortales, ya no eran los mismos después de esos días. Podían interactuar con ángeles y sus niños se convirtieron en amigos de los cielos. Escucharon palabras impronunciables y en su retina escenas celestiales. Ellos no pertenecían al modo de pensar anterior, eran ciudadanos de Sión.
Fueron constituidos como nación bajo los cielos y esa inercia duró casi doscientos cuarenta años, después comenzaron a decaer lentamente.
En su segunda venida ya no se irá, no habrá decadencia.

4 COMENTARIOS

  1. Como siempre un muy buen estudio, acerca de estos milagros.El Padre Celestial que es un Dios de oportunidades una vez más nos demuestra lo que nos ama, por qué sabe que somos torpes y preparo esta vía para que pudiésemos volver a casa de nuevo .
    Gracias por compartir con nosotros!!

  2. Hola Miguel, gracias a ti por ser un lector asiduo de teáncum. Tu compañía nos alienta a seguir adelante. Comparte este blog con tus amigos y así llegar a más personas interesadas. Un abrazo desde Almeria

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