Antes de que tú nacieras

Me llamo Morón. Pertenezco a la casa Jana, soy oficial en la Escuela de los Accesos, grupo de Varanto. y Maestro Alterador en la función de batidor de grumos. Todo lo que relato en esta historia pertenece al mundo de antes de que tú nacieras. No sé por que lo recuerdo, solo sé que oprime mi alma como la lava en las entrañas de un volcán. Por eso necesito que abandone mi interior, que se precipite ladera abajo y forme parte de la corteza del presente. Donde estás tu  estimado lector.

Me llamo Morón

Nací en Kólob en el arco de la cuarta era y mis padres fueron Jana y el Gran Gnolaum.
Aunque guardo el recuerdo anterior de pertenecer al vientre del oscuro océano de la inteligencia. En su interior tuve una infancia latente; con la sensación de flotar y penetrar en las cavidades ignotas de ese misterioso lugar. Mi conciencia tal como la arena virgen, no tenía huella de pensamiento y mi rostro me era desconocido. Mi corazón no conocía el latido procedente de alguna emoción extraviada en esas aguas. Hasta que un día escuche un nombre y supe que era el mío. Alguien me llamaba desde un lugar extraño, fuera de mi. Alguien con el poder de penetrar las negras aguas de la matriz de mi existencia primera.

Ese mar oscuro linda con la morada de mi padre como un lago cercano. Mi padre es un hombre de mar, es valiente y decidido. De vez en cuando se despedía un tiempo de nosotros y se adentraba en las aguas oscuras hacia un destino incierto.

Recuerdo una tarde cuando le vi alejarse sobre esas olas lentas e impersonales. Aguas terroríficas que algún día tendría que conocer si seguía mi formación como Maestro Alterador. Atemorizado miraba a mi madre Jana, y en la mirada la pregunta: ¿volverá papa? a diferencia de otras tardes, ella me respondió con su voz de brisa.

—1—

— Antes de tener nuestro propio hogar, tu padre y yo llegamos a esta orilla del oscuro donde ahora esta nuestra morada. El gran océano de la inteligencia no fue creado ni hecho, ni tampoco lo puede ser (1). Tu padre se acercó por primera vez a sus orillas para orar y establecer una alianza. Presentó los avales de nuestro linaje y su sacerdocio. Necesitó casi un año para recapitular nuestro largo camino desde la casa natal de Telim, en cuyo plan obtuvimos un cuerpo, y en mostrar  las ordenanzas y sus palabras claves.(2)

Mientras narraba nuestro ascenso en las disciplinas de salvación y exaltación, las olas del oscuro océano ralentizaban su ritmo, se extasiaban en sus palabras. Eran ellas quienes bebían de su boca a medida que relataba el largo camino desde la casa de Telim hasta que fuimos admitidos en el Gran cúmulo de Sigroom, antesala de nuestro dominio eterno. Las palabras de papá eran como destellos en la noche para esa inteligencia increada. Conseguir su comprensión requería un conocimiento profundo  de la constitución extraña de esas fuerzas eternas y un temple acerado en las entrañas.

Antes de que tú nacieras
las aguas oscuras bañaron sus pies

El Gran Gnolaum, le habló al oscuro de su opuesto, del océano de la materia. En Sigroom fuimos expuestos durante un largo periodo al océano de la materia inerte. En ese erial infecundo, de absoluta soledad, donde la materia yerma sin organizar lo absorbe todo, retuvimos la humedad de la casa de Telim. La humedad de su raíz son sus leyes y convenios encapsuladas en las ordenanzas. La raíz de Telim es capaz de vivificar a cualquier inteligencia que se acerque al árbol cultivado de Telim. De esa forma demostramos en Sigroom, que podíamos llevar la luz y la verdad a todo lugar incluso a lo absolutamente impersonal.

No fue fácil, pero mi esposo… tu padre, es persuasivo, con gran temple en soportar el ojo oscuro que escudriña. Papá le mostró la benignidad, la mansedumbre y el amor sincero de nuestro linaje (3) y sostuvo ese esfuerzo por casi un año sin interrupción. El oscuro se espanta de tales emociones, no las comprende. Se requiere gran fe para calmar la tempestad de sus demandas. Pero tu padre aprendió y se preparó para esa hazaña mucho antes de que tú nacieras, cuando eras solo un soplo sin nombre meciéndose en las aguas oscuras.

Fue en esta playa donde yo lo miraba un día tras otro sin saber cuando acabaría. Pero él es el Gran Gnolaum, es sin par.
Hasta que al fin una tarde las aguas oscuras bañaron sus pies y a partir de entonces el oscuro océano de la inteligencia es nuestro más fiel aliado. Impresionado con nosotros y nuestro linaje, acude a nuestra llamada como la polilla a la luz.»

—2—

Yo sabía que mi madre estuvo a su lado en la orilla durante casi un año, pero Jana adoraba a mi padre y concentraba sus palabras solo en él, se deleitaba en describirlo.
Me dí cuenta que era un momento único y decidí hacer todas las preguntas que tenía dentro de mí y que por pudor no formulaba. Esa tarde mi madre Jana miraba como se alejaba mi padre hacia el horizonte del oscuro con ojos pensativos. Noté esa brecha en la prudencia que usaba en todo lo referente a los asuntos del linaje. Y pregunté.

— Entonces ¿el oscuro océano es más poderoso que nosotros?

Mi madre salió de su embeleso y me miró sorprendida. Se dio cuenta que hablaba de cosas que nunca comentaba. Durante un momento dudé de si acabaría la conversación de forma abrupta. Mirándome unos segundos volvió su cabeza, con su trenza negra sobre el hombro, hacia el horizonte. Supe que a partir de ahora se abría una puerta y no una grieta de su atención.

Antes de que tú nacieras
crear pececillos sin nombre como fuistes tú

El oscuro océano de la inteligencia es goloso con lo suyo. Ha existido siempre, aún antes que nosotros. Su avaricia solo es superada por su afán de percibir, de cosechar y sólo puede hacerlo a través de los linajes. No lo interpretes como que es malvado. Eso son juicios humanos y el no lo es. Alzar a la inteligencia desde la oscuridad a la luz es la labor de los linajes y en eso te aseguro que la pericia y sabiduría tu padre no es superada por nadie.

En el trato con el oscuro, has de adjudicarle emociones. De lo contrario caerás en sus redes, destruiría tu forma humana y volverías a sus aguas. Él es avaro con sus aguas negras, pero no sabe qué hacer con ellas. Solo es capaz de contemplarse a sí mismo y de crear pececillos sin nombre como fuistes tú. Por eso desde tiempos sin principio, los linajes presentan su conocimiento y sacerdocio en las orillas para dar a la inteligencia belleza y forma, vida y albedrío.

El oscuro no puede resistir el impulso de salir de su profundo lecho y observarse en las obras de los Dioses. Se requiere maestría para alterar su sustancia y darle la forma propuesta. Un maestro Alterador, solo puede mantener la forma de su creación por persuasión, por longanimidad, benignidad, mansedumbre y por amor sincero (4). Ante estas luces que brillan en su noche eterna, el oscuro se desprende de su sustancia y se somete a los pactos y sus orillas no traspasan lo acordado.»

— ¿Es lo que hace Yahave en las salas de creación?

Ella sonrio sin mirarme, parecía satisfecha de mi pregunta

— Yahave es el primogénito, hará muchas cosas… pero tú, cuando seas Maestro Alterador iras a las salas de creación con tu equipo de alteración. Allí os presentareis al oscuro por primera vez; le mostraras las premisas de nuestro linaje. Entonces él te observará con el ojo oscuro que escudriña. Ese será el momento donde mostraras tu consistencia.
La forma que te dimos papa y yo en la santa ordenanza, será puesta a prueba.

Cuando te encuentres con él te reconocerá y querrá recuperar aquel pececillo que dormía en sus aguas. Pero verá que se ha convertido en la apuesta imagen de sus padres, que ya no está bajo sus aguas oscuras sino bajo un convenio con la luz y la verdad. Se asombrará que de sus aguas sin forma emerja un alma inteligente, pero los pactos lo atan. Solo puede disfrutar maravillado del tacto de su ojo oscuro, mirando y cuestionando tu forma humana. Intentando con su oleaje tocar tu constitución. Aún cuando tu sustancia provenga de su lecho, recuerda que, aunque para nosotros la obscuridad prevalezca sobre la faz del abismo, el Espíritu de los Dioses cubre la faz de las aguas.(5)

El oscuro tratará de que regreses a su seno y te diluyas, te pondrá a prueba. Pero te aferraras a las premisas de nuestra casa. Mostraras así el gran valor de los hijos e hijas de nuestro linaje. Has de aprender y trabajar mucho para mantener tu forma humana al conocerlo. A eso le llamamos soportar la mirada.

—3—

Antes de que tú nacieras
la dueña de mundos innumerables

Entonces mi madre guardo silencio. Yo presentía un movimiento dentro de ella, la agitación de emociones que pugnaban por salir. Pero ella es Jana, su casa es la del gran destello. El que daría comienzo a un ciclo eterno, solo a ella se le confiaba el inicio de la expansión. Su pulcritud y comedimiento de carácter era el adecuado para el cálculo perfecto del inicio del tiempo. Pero en esa tarde de ocaso, cuando mi padre desapareció en el horizonte, algo bullía en su alma. Con calma pero resplandeciendo en sus ojos las llamas del conocimiento, me tomo de la mano y me condujo a un aposento frente al oscuro. Me habló de nuevo

— Si soportas la mirada del oscuro, obtendrás la forma permanente de nuestro linaje. Y esto será un vínculo con nosotros que nada podrá destruir. Morón cuando vayas a la Tierra tu alma será puesta a prueba por otro oscuro que no querrá probarte sino destruirte. Querrá anular nuestro parentesco, lo que papa y yo te dimos. Tendrás que ser tan fuerte como en las oscuras aguas…»

Ella, Jana, la dueña de mundos innumerables, agasajada por linajes cuyos miembros portaban más de cien anillos en sus manos, renombrada en el cúmulo de Sigroom, mencionada en las crónicas de Madán como ejemplo de poder y misericordia. Ella que con solo aparecer en La Asamblea de los Dioses de Poniente recibe la inclinación de los primeros exaltados. A quien piden consejo en la Asamblea del Primer  ciclo del Levante de los creadores. Jana quien cantará el inicio del tiempo, quien a un latido de su voz emergerá la materia vivificada por el oscuro. Ella, mi madre, tomó mi mano y me dijo

— Tortuguita dime que volverás a casa…

Sus ojos estaban llenos de estrellas

… dime que volverás a la orilla de casa. Papa y yo estaremos aquí y correremos al verte llegar. Te llevaremos con Yahave y juntos navegaremos por el oscuro y te mostraremos las playas eternas, sin numero.
Pisaras las arenas de Lisandor-Toban brillantes como estrellas, donde cada grano es una voz de gozo, acariciaran tus pies y escucharas las melodías de sus pensamientos. Tomarás los frutos de árboles exaltados en los mundos de Yahomma, frutos llenos de conocimiento, te darán pensamientos nuevos nunca cosechados por nadie, buscados solo para tí. Recostado en su tronco te llevaran a su pausado mundo de sabiduría.

Veras maravillas, conocerás a seres sin fin, glorificados. Cuando te vean llegar con papá, ellos danzaran de gozo a tu alrededor mientras entonan los cantos del despertar. Conocerás sus vidas, sus logros y recibirás el primer anillo de tu herencia. Aquel que guardamos para ti desde el día que te trajimos de las oscuras aguas. Aquel día que maravillado nos mirabas por primera vez. Entonces veras los mundos que gobernamos y sus habitantes. Serás como una luz en sus semblantes y te llenaran de gozo y de gloria.
Pero dime que volverás tortuguita, a través de las olas, de las corrientes. Dime que no dudaras nunca de quien eres…

—4—

Yo estaba conmocionado, sé que era mi madre, pero nunca hasta ese momento puede imaginar todo lo que había en su interior. Eramos innumerables y en ese momento supe que su amor era para cada uno y esa idea me aturdía,  era incomprensible para mí.
Pero en ese instante me embargaba un ansia infinita por agradarla por asegurarle que volvería. Como fuese debía regresar  y encontrarlos de nuevo… a mi padre y a mi madre. Pero cuando fugazmente, miré al oscuro océano a mi derecha, comprendí el reto.

— ¿Cómo podré volver? Me aterra el oscuro, intento que no te des cuenta. Pero temo el día que acuda como Alterador a su orilla, temo que me disuelva en sus aguas. Si en la Tierra será aun más difícil ¿cómo podré?

Ve a Pikamón

Entonces mi madre tomó mi otra mano y las sostuvo con las suyas. No puede haber algo más grande en mi mente que ese momento. No puedo concebir más. Esas manos que han estado y han hecho lo inimaginable. Hazañas que no pueden ser descritas y que no constarán en las crónicas de Madán, porque no pueden ser expresadas en lenguaje alguno. Entonces me dijo
— Ve a Pikamón, junto a la columna que persevera, cerca del segundo arco de la Casa de Silam.

Iba a preguntarle que habría allí. Pero no lo hice, no era apropiado. Su presencia imponía su propia etiqueta. Me despedí de ella y me dirigí hacia la columnata de Pikamón.

Aquellas palabras y su faz maravillosa contrastaban  con el oscuro océano a su espalda. Mis temores, provocaban en mi interior un movimiento turbulento. En el centro de mi pecho colisionaban fuerzas antagónicas. Y en esa tempestad fui ajeno mientras caminaba, a las hermosas llanuras de Sinabea, a los orgullosos arcos de las eras de Silam.  Altos como el cielo y grabados en ellos en una espiral ascendente, los nombres de sus habitantes, de esas eras consumidas en el tiempo. Aquellos que vivieron en mundos ya extinguidos y que han seguido el camino elegido en su segundo estado.

En esa zozobra llegué a Pikamón pasé la columna del intento y me acerque a la columna que persevera. Eran majestuosas y provocaban una sensación de reverencia. No eran simples columnas, irradiaban la gloria de Kólob como surtidores de agua.

—5—

Entonces vi a Yahave. De pie, en la base de la que persevera, enseñaba a un grupo algo que no escuché.
Mi hermano Yahave es la viva imagen de mi padre. Es de gestos tranquilos y alegres. Siempre alienta y anima. Cuando te mira ve más allá de ti y te habla como si alcanzaras el horizonte. Cuando le cuentas un problema pone su brazo en tu hombro, si te desalientas se inclina ante tu rostro y te hace sentir más alto. Si estas alegre te pide que se lo cuentes, si estas triste guarda silencio y espera. Cuando lo ves sientes que todo irá bien. Cuando te acercas a él sabes que es un buen camino y si te alejas, ya lo añoras.
No hay duda que no conteste ni tiempo mal gastado en nuestra enseñanza.

el más humilde y manso de nosotros

Hasta ese momento no lo vi tan claro. Era la respuesta a mi pregunta. Mi madre me dirigió a él. Todo este tiempo lo he visto, pero fue  el toque maestro de Jana quien me guió a la respuesta.

Yo sabía que acompañaba a mi padre a la morada central, donde confluyen las fuerzas aliadas de mi linaje. Tuve la certeza que Yahave conocía la fuente del poder celestial, que bebió de la mano de mi padre en las aguas de la vida y que conoce la intimidad de los pactos y sus actores en nuestro linaje. Es el primogénito; en su carácter y templanza hay una acumulación de luz y verdad y esa luz se ha hecho más y más resplandeciente en él hasta que brilla de forma perfecta.(6) Sin embargo es el más humilde y manso de nosotros, es el enlace entre la justicia del oscuro y la bondad de nuestros padres.

En ese momento entendí y se hizo la luz en mi interior.   Comprendí que Yahave, el primogénito, abrió la matriz del oscuro océano para nuestro linaje. Supe que la calidad de su inteligencia y la intensidad de la luz en él, forma parte del pacto. Él es la ofrenda del oscuro, él es la más pura inteligencia del oscuro océano. Ofrecida en desprendimiento doloroso por aquel que no siente para sellar el pacto con el reino de mi Padre. Es la primicia de la eternidad para nuestra familia. Creció en el seno de mi padre, confidente de todo conocimiento, adelantado en toda disciplina, impregnado en una exposición permanente a la luz y la verdad, nuestro tercer aliado. Aceptado por los increados y honrado por los linajes. Lo supe en ese instante y quedé paralizado.

Al verme llegar, me observó con atención unos instantes. Sonrió suavemente, se acercó a mí y experimenté la radiación de su bondad como una llama que me abrasaba. Con un cariño familiar, con gesto juguetón en su mirada, me dijo.

— Hola tortuguita, ven conmigo, te diré como regresar.

Y empezó a arder mi pecho.

 


Vide Cor Meum, compuesta por Patrick Cassidy basada en «La divina comedia» de Dante

E pensando di lei
Mi sopraggiunse uno soave sonno
Ego dominus tuus
Vide cor tuum.
E d’esto core ardendo…
Cor tuum.Lei paventosa.
Umilmente pascea.
Appreso gir lo
ne vedea piangendo.
La letizia si convertia
In amarissimo pianto
Io sono in pace
Cor meum
Io sono in pace
Vide cor meum
Y pensando en ella
Un dulce sueño se apoderó de mí.
Dueña tuya soy
míralo, corazón tuyo.
y de este corazón ardiendo…
¡Ah, tu corazón! Y ella temerosa.
Humildemente come.
Y entonces, envuelta en lágrimas,
vi cómo de mi se apartaba.
El gozo se tornó
el llanto más amargo…
Yo estoy en paz.
corazón mío.
Estoy en paz.
Mira mi corazón.

 

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