Algunas variaciones sobre la caída en Edén

Tal como con el Universo, me pregunto si el inicio del plan de salvación podría haber tenido otra solución. En ese jardín, donde tuvo inicio ese especial big bang de nuestra historia, todo estaba comprimido en una situación muy densa. Las decisiones que tomaron Adán y Eva en ese reducido ambiente, configuraron la caída en Edén y toda las condiciones de la vida y su  expansión posterior.

Sus filamentos se extienden hasta aquí y notamos cómo su radiación de fondo lo envuelve todo.
Situarnos en ese instante nos lleva a plantearnos la pregunta ¿Por qué las cosas son como son?
Así como en los organismos se producen mutaciones en sus genes que producen cambios generales. En el jardín se produjo una mutación en la condición humana a causa de una decisión moral.

El resultado de aquella ignición, donde participaron fuerzas diversas, es nuestro mundo descrito magistralmente por Lehi cuando aconseja a su hijo Jacob.

“Y los hombres son suficientemente instruidos para discernir el bien del mal; y la ley es dada a los hombres. Y por la ley ninguna carne se justifica, o sea, por la ley los hombres son desarraigados. Sí, por la ley temporal fueron desterrados; y también por la ley espiritual perecen en cuanto a lo que es bueno, y llegan a ser desdichados para siempre.” (2 Nefi 2:5)

El jardín estático

En el principio fuimos creados sin pecado, puros e inocentes. De ese modo sin discernir el bien del mal, nuestra condición era infantil. Por lo tanto no había crecimiento hacia lo divino ni hacia lo contrario.

Como dice Lehi, en un jardín estático

“…las cosas necesariamente serían un solo conjunto; por tanto, si fuese un solo cuerpo, habría de permanecer como muerto, no teniendo ni vida ni muerte…de modo que no habría habido ningún objeto en su creación…” (12)

La caída en Edén
alejados de la presencia de Dios.

Un problema que surge al leer el Libro de Mormón es que,  la claridad y sencillez con se escribió,  parece simplicidad. Y nada más lejos de la verdad.  En este versículo, nos describe la situación del hombre sobre la tierra. Una situación desesperada.

Podemos preguntarnos ¿no hay otra manera de hacer las cosas? ¿Por qué la caída, por qué tanta complicación?
Podríamos haber comenzado todo desde un conocimiento del bien y del mal en el jardín. Saber el papel de Lucifer. Conocer las consecuencias y haber caído desde un primer momento.
Sin embargo, al meditar un poco en esa escena, vemos que no pueden coexistir los dos árboles. El de la vida y el del conocimiento del bien y del mal. Si viviésemos en ese supuesto, no habría redención. Siempre seríamos hombres caídos, alejados de la presencia de Dios.

Y tampoco podíamos ser creados de un principio siendo mortales. Ya que eso sería romper el albedrío del hombre al crearlo ya previamente alejado de Dios. Y alejarse de él debería ser una decisión de Adán.  Una decisión que se heredaría en sus descendientes. Porque por él entraría la muerte en el mundo.

El jardín dinámico

No había un jardín individual para ver qué haría cada uno. El beneficio de la caída sería general. Solo habría un plan para todos, ese fue el acuerdo.
Antes del instante cero del plan de salvación, era necesario diseñarlo. ¿Cómo lo haría usted estimado lector? ¿Lo ha pensado alguna vez? ¿Podemos imaginar otra manera de hacer las cosas?
Si pensamos bien en ese jardín elegido y nos ponemos en el lugar de Dios, vemos que hay variaciones sobre el enfoque del asunto, pero solo hay una manera de empezar la historia del hombre. Algunas variaciones propuestas parecerán insensatas. Pero recuerde el lector, que el sentido común comienza después y no antes del jardín. Nosotros pensamos con una lógica incrustada en la caída y su expansión. Antes de la caída todas las variaciones eran opciones. De hecho conocemos una de ellas, sujeta a la reverencia debida al templo

Algunas variaciones sobre la caída en Edén

La caída en Eden
un lugar central en los pensamientos

Propongo a continuación algunas variaciones sobre la situación en el jardín de Edén.
La numeración al principio representa árbol del conocimiento / árbol de la vida/ mandamiento dado.
Los valores, 0 sería no comer, 1 poder comer y en el tercer termino valor 2 no comerás del árbol de la vida y valor 1 no comer del de conocimiento.

  1 ⁄ 1 / 2Si se le crea con conocimiento del bien y del mal, inmortal y mandamiento de no comer del árbol de la vida.
Están condenados pues no pueden ser redimidos de sus pecados ya que cuando caigan, vivirán para siempre. No hay periodo de probación ya que la inmortalidad no es un periodo, es un estado. En este caso ambos árboles son innecesarios, pues no representan decisiones libres para ambos.

  1 ⁄ 0 / 2. Si se le crea con conocimiento, mortal y no comer del árbol de la vida.
Es partir de un mundo caído sin haberlo buscado. Como dice Lehi “no habría habido ningún objeto en su creación…” sería una injerencia en el libre albedrío que habría destruido los planes de Dios. Tampoco los árboles son opciones, se anulan ambos. El mandamiento de no comer del árbol de la vida (2) no cambiaría su situación. Comer de cualquiera de los dos árboles no traería consecuencias, decisiones vacías.

  1 / 1 / 2. Si se le crea con conocimiento e  inmortal y no comer del árbol de la vida.
Entonces estaríamos de la misma forma, condenados. Pues no habría redención. No se pude redimir o rescatar del pecado a alguien que al caer, accede a la inmortalidad.

Ω  0 / 1 / 1. Si se le crea sin conocimiento e inmortal y no comer árbol del conocimiento.

El asunto central

Éste es el caso.  Ahora el mandamiento tiene sentido, pues si prueba el del conocimiento (1) de cierto morirás. Ante la opción de permanecer sin conocimiento e inmortal estaba el árbol del conocimiento.

Estas dos opciones estaban en el centro del jardín… “yo, Dios el Señor, también planté el árbol de la vida en medio del jardín, y asimismo el árbol de la ciencia del bien y del mal”(Moisés 3:9).
Esto da a entender, que los dioses deseaban que el asunto ocupara un lugar central en los pensamientos del hombre en el jardín.

La variación elegida

La caída en Edén
ver caer una manzana a tierra

Las posibles combinaciones de estos tres factores, conocimiento (0) vida (1) y mandamiento (2) son muy complejas. Si aplicamos una sencilla formula de variaciones con repetición VRnm= mn  nos da un resultado de 27 posibles combinaciones en el jardín con los árboles y el mandamiento. Incluir un factor más como Lucifer eleva las variaciones a 256.
Sin embargo intuyo que los elementos en la caída del hombre son más numerosos de lo que nos ha sido revelado. Todo esto nos hace pensar que así como para que exista vida en el Universo las posibilidades de configuración del big bang son muy, muy estrechas. Las opciones para el plan de salvación también lo eran.

La solución que el Padre preparó para nuestra redención, podemos comprenderla hasta cierto punto al vivir en un mundo donde las manzanas caen al suelo. Sin embargo no percibimos la complejidad del plan de salvación en sus inicios. Nosotros vivimos en su expansión, en el mundo seleccionado y realizado. Nuestra percepción esta acotada a lo visible. No nos asombramos, de ver caer una manzana a tierra. Pero entender cabalmente ese milagro requiere de alguien como Isaac Newton y su obra  Philosophiae Naturalis Principia Mathematica.
Así como usamos la tecnología de nuestra época sin necesidad de entender su constitución, de la misma forma, vivimos el plan de salvación sin percibir los complejos engranajes de su formación.

La gran sabiduría del plan y su extensión solo lo percibimos cuando somos humildes hasta el punto de admirarnos de la gloria de la hierba del campo.

El plan visible

La caída en Éden
caer para extender las alas

Ciertamente vinimos aquí para alejarnos de allí. Pero no era suficiente con alejarnos de su presencia fue necesario caer de ella.  No podemos madurar en su casa. Pasa igual en la tierra y con los animales. No solo necesitamos alejarnos del nido, sino también caer para extender las alas. Para acceder al conocimiento del vuelo, de la caza de presas, de nadar en el océano. En cierta forma haya que caer de la casa infantil.

Hay una similitud entre la inmortalidad de Adán en el jardín y la vida segura del niño en la casa familiar. Se le permite coger del fruto de los árboles. Pero el niño se precipita de ese estado infantil para entrar en uno caído, donde su sustento no es seguro y la posibilidad de morir se hace real. A cambio adquiere el conocimiento y experiencia del que no podía comer en los árboles de la casa familiar. Entender las pistas que nos da la vida nos hace entender su principio.

Hay dos momentos graves y cruciales en la historia del hombre. Dos momentos en los cuales el plan de salvación peligraba y pendía de un hilo. Uno es la caída de Adán, el otro la expiación de Cristo. En ambos la muerte era el objetivo. Al principio, en Edén, adquirirla en sus árboles. En los olivos de Getsemaní, vencerla. En ambos casos ocurrió en un jardín. En sendos lugares había un árbol. En ambos fue la decisión de un hombre.

El hombre sin plumas

la caída en Edén
Al caer Adán, lo hace en picado

Como dice Lehi, “por la ley los hombres son desarraigados…” (2 Nefi 2:5). Al caer Adán, lo hace en picado. Aún no tiene plumas y el Señor ha de hacerle túnicas de pieles. Tan desvalido está. Sin ayuda está perdido. No puede volver a Edén, ha sido expulsado. El probar el árbol, lo sitúa de forma permanente en la encrucijada de elegir cada día de su vida entre el bien y el mal.

Aunque “los hombres son suficientemente instruidos para discernir el bien del mal” (5) eso que anhelaba y que al fin tiene, supone también su perdición. Ya que sus cuerpos caídos no “obedecen”  como antes. Hay fisuras por las que Satanás hace valer su dominio. Por lo que, también “… por la ley espiritual perecen en cuanto a lo que es bueno, y llegan a ser desdichados para siempre.” (5)

Si no tuviésemos un alma inmortal, la muerte sería el fin de todo. No es necesario planes. Pero el alma es eterna. Sus estados también lo son.  Volveríamos a ser de nuevo espíritus como antes, pero alejados de Dios, pues nuestra naturaleza seguiría siendo caída. Simplemente no tendríamos cuerpos, pero espiritualmente seriamos muertos por lejanía del nido. En ese estado hay un rey, y hace valer su mando hasta un tercio de los hijos de Dios.
Esta situación a bien que se piense es desdichada, digna de unos de los relatos de Poe.

El hombre caído

La caída en EdénLa caída, podríamos decir, es un procedimiento legal en el plan de salvación. Un formalismo si queremos llamarlo así, sin el cual, el hombre no podría alcanzar su tercer estado. Los deseos del Padre de darnos su herencia no se podían realizar por fuerza, sino por derecho. Según las leyes por las que Él mismo, consiguió su reino. Y esas leyes regulan que la transmisión de su herencia o su aumento de gloria, ha de hacerse conforme a principios de justicia. Y son esos mismos principios los que desechan al hombre caído.

El universo y su “ecosistema” no va a obedecer a un hombre caído, no da ninguna garantía. Es una encrucijada.  Es como si dijesen a Elohim ¿cómo puedes presentar a Adán como heredero, un hombre caído?
     El Padre ideó este procedimiento legal, que soluciona la encrucijada. Un redentor del mundo. Un Adán que revierte el proceso de la muerte, para traer de nuevo al hombre a casa. Él es Cristo, el Salvador. El aplasta la cabeza de la serpiente, serpiente que hiere el calcañar.

“He aquí, él se ofrece a sí mismo en sacrificio por el pecado, para satisfacer las demandas de la ley, por todos los de corazón quebrantado y de espíritu contrito…” (2 Nefi 6:7)

El gran logro

la caída en Edén
la única libertad conseguida

El paga el precio, pero la condición para nosotros es algo que va contra la naturaleza del cuerpo que emerge de Edén ” [Un]corazón quebrantado y [un] espíritu contrito…y por nadie más se pueden satisfacer las demandas de la ley.” (7)

El gran logro del plan de salvación, revelado a los nefitas siglos antes de que Jesucristo viniese a la tierra, como menciona Jacob 4:4 “Porque hemos escrito estas cosas para este fin, que sepan que nosotros sabíamos de Cristo y teníamos la esperanza de su gloria muchos siglos antes de su venida; y no solamente teníamos nosotros una esperanza de su gloria, sino también todos los santos profetas que vivieron antes que nosotros.”

Ese gran logro, como digo, es cambiar la naturaleza del estado del hombre de un estado caído sin esperanza a otro de naturaleza distinta. Tal como lo llama Lehi con tanto acierto, “Y los días de los hijos de los hombres fueron prolongados, según la voluntad de Dios, para que se arrepintiesen mientras se hallaran en la carne; por lo tanto, su estado llegó a ser un estado de probación,” (21)
El estado de probación es la posibilidad de remontar el curso de nuestra historia.

El don del libre albedrío

La única libertad que tenemos, es la que conseguimos en Edén. Todas las demás libertades, civiles, políticas, etc. son logros temporales, pero no están en nuestra sustancia o naturaleza. Se pueden perder dependiendo de las circunstancias.
Sin embargo el libre albedrío en Edén, esta entretejido en nuestra alma de forma permanente. No podemos perderlo en este mundo, porque lo trajimos de otro. “Así pues, los hombres son libres según la carne… Y son libres para escoger la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o escoger la cautividad y la muerte, según la cautividad y el poder del diablo…” (27)

La caída en Edén
No hay otra manera

El Universo y su asamblea no permite más “soluciones legales”  que ésta. Hizo una excepción con el hijo de Elohim y su sacrificio, fue conmovido por su expiación. No hay excepciones. No hay otra manera.
En definitiva, podemos tomar muchas decisiones en la vida. Las variaciones de caminos en el sueño de Lehi son innumerables. Pero al reducir todos los denominadores vemos que llegamos a la misma de nuestro primer estado. Ya no elegimos entre árboles, sino entre Cristo o Satanás. Ya los planes no son abstractos. Sino que están liderados por uno u otro.

La voz suave

Cada ser humano de este mundo, está en esta situación. En algún momento de su recorrido tomará conciencia del argumento del plan de salvación. Entenderá las leyes y condiciones. Notará la radiación de fondo “la voz suave y apacible que a través de todas las cosas susurra y penetra, y a menudo hace estremecer [nuestros]huesos” (DyC 85:6)

       Este es un estado probatorio para todos. Pero conocer el plan puede efectuar un cambio.

“…para ellos un estado para prepararse; se tornó en un estado preparatorio.” (Alma 42:10)

2 Comments

  1. Me ha parecido magnifico analizar las opciones y por qué ha tenido su ser así y no hay otro modo….ya que esta es una pregunta importante y para reflexionar, no hay otro modo?
    Enhorabuena por la publicación y las imágenes me resultan exquisitas

Deja un comentario