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InicioCosmología del evangelioUna geometría para el plan de salvación

Una geometría para el plan de salvación

Una geometría para el plan de salvación, es una tarea permanente en teancum. Hoy veremos que el modelo espacial de las escrituras no coincide con la geometría cotidiana de nuestro mundo. Lo que vamos a tratar en este artículo no es un aspecto esencial del evangelio. Toda conversación que se salga de los principios básicos del evangelio o sus derivados podría considerarse accesoria. No obstante cada uno de nosotros, gastamos muchos recursos en lo accesorio ya que somos seres estéticos no solo prácticos. Por ejemplo, la belleza y ornamentación de los templos no afectan a la realización de sus ordenanzas pero componen el recinto y el ambiente donde se realizan. Esto crea la belleza o gloria de los templos, que señalan el brillo de sus ordenanzas. Esa gloria nos ayuda a entender lo sagrado y sugiere al alma la gloria de los cielos.

Por eso, la gloria de los lirios en el jardín, es tan necesaria para comprender, como el uso del trigo en nuestro pan, que aun siendo para el cuerpo, también sirve «para agradar la vista como para alegrar el corazón» (DyC 59:18)
Todos entendemos que no es necesario encerrarnos en la bodega de un barco solo porque el fin último sea llegar a puerto. Pero contemplar el cielo, el mar y sus olas desde la borda o a través del ojo de buey, agrada al alma. De esa manera, comprendemos que la belleza y sus formas envuelven todo sentido práctico de las cosas.
Lo que expongo hoy, tiene más valor por su estética que por la aportación a su destino, estimado lector. Pero al menos contribuirá a hacer del discipulado un viaje más ameno.

La construcción de los esquemas en el evangelio

Para empezar a realizar un análisis de cómo representamos el plan de salvación, es necesario entender cómo elaboramos las imágenes en nuestra mente.

La Gestalt

Una geometría para el plan de salvación
La pregnancia de las formas

La psicología de la Gestalt (también psicología de la forma) surge en Alemania a principios del siglo XX. Una de sus leyes es la ley de la pregnancia. «Este principio se basa en el hecho de que nuestro cerebro intenta organizar los elementos que percibe de la mejor forma posible, incluyendo la perspectiva, el volumen, la profundidad, etc. El cerebro prefiere aquellas formas integradas, completas y estables.» (Wikipedia)
A la inversa, si nuestro cerebro no tuviese esas imágenes disponibles, como podría ser la de una bombilla, no podría componer la forma de esa bombilla a partir de elementos dispares.

Una geometría para el plan de salvación
necesitamos haber visto antes un balón

Para ver un balón de futbol en esta imagen, usted necesita conocer antes el futbol o al menos haber visto un balón. De esa forma nuestro cerebro es capaz de integrar formas distintas y componer el balón.

Con el plan de salvación, pasa algo parecido. A partir de la doctrina revelada, la representamos en una imagen que nos facilita la comprensión de ese plan. Pero hay que entender que lo hacemos a partir «de los materiales» o las formas con las que estamos familiarizados. La dificultad que tenemos al hacerlo, es que nunca hemos visto lo que queremos representar.

No hay nada en la sección 76 y 88 que nos obligue a realizar el conocido esquema del plan de salvación. Simplemente es una forma de representarlo de acuerdo con nuestra forma de ver el mundo, sin embargo.

…por mi Espíritu los iluminaré, y por mi poder les revelaré los secretos de mi voluntad; sí, cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han llegado siquiera al corazón del hombre. (DyC 76:10)

El intento

Aunque algunos han tenido el privilegio de contemplar esos paisajes celestiales, no han podido expresarlo gráficamente de forma fidedigna porque no han llegado imágenes al corazón del hombre para hacerlo.

Y así vimos en la visión celestial la gloria de lo telestial, que sobrepuja a toda comprensión; (89)

A veces el Señor prohíbe que se escriban tales cosas

«ni tampoco es el hombre capaz de darlos a conocer, porque solo se ven y se comprenden por el poder del Santo Espíritu …los cuales nos mandó no escribir mientras estábamos aún en el Espíritu, y no es lícito que el hombre los declare;( 116-118)

Quizás porque no podemos describirlo claramente y si lo intentáramos torceríamos la visión con palabras inadecuadas. Y sin embargo, heme aquí que en apariencia intento describir o dibujar aquello que declaro imposible.

Los giros y las esferas

Todas las imágenes y movimientos en la restauración apelan a una geometría no euclidiana (plana) sino a una geometría curva. Sin embargo todas nuestras representaciones son planas. De hecho dibujamos las dispensaciones del evangelio mediante una línea recta, cuando no lo son. En nuestras representaciones, no hay esferas ni movimientos en el espacio. No es una cuestión de medios sino de mentalidad y practicidad, no podemos pedir al maestro de la clase de sacerdocio que ilustre su clase con regla y compás. Pero otra cosa es nuestra mente, ahí no existen impedimentos.

El arte medieval tenia una función práctica, enseñar los dogmas de la religión, por eso sus imágenes son hieráticas, sin expresión. No hay proporciones con el paisaje.

Como podemos ver en este cuadro de una  ciudad medieval, no tiene profundidad. No hay rastro de la tercera dimensión. El dominio del espacio y su representación es casi nulo. A medida que nos acercamos al renacimiento, emerge el alma en la naturaleza. Se descubre la perspectiva, las proporciones y se pinta no solo por objetivo doctrinal sino para realzar la belleza, la emoción y la naturaleza.
Dibujar el plan de salvación, de acuerdo a la doctrina, requeriría vivir en el mundo que representa y como bien sabemos «sobrepuja a toda comprensión». 

Por eso planteo que realicemos una construcción mental del plan de salvación y los reinos de gloria. Para eso es necesario repasar la aportación de las nuevas escrituras en nuestra personal visión «Gestalt». Fijémonos qué elementos aportan para dicha construcción.

Las claves ocultas

  • «Y también se tornaron en almas vivientes. Porque eran espirituales el día en que los creé; pues permanecen en la esfera en que yo, Dios, los creé,» (Moisés 3:9)
    El Señor habla de un mundo anterior, pero la palabra esfera no sugiere un planeta sino un mundo, es decir todo lo accesible a la conciencia.
  • «Toda verdad es independiente para obrar por sí misma en aquella esfera en que Dios la ha colocado, así como toda inteligencia; de otra manera, no hay existencia.» (DyC 93:30)
    Este versículo es increíble, inabarcable. Coincide con Moisés al identificar esfera con un mundo o dimensiones que posibiliten la manifestación de las inteligencias. Por ejemplo en el nuestro, sin el libre albedrío, que abre una dimensión al alma para que se manifieste, no habría existencia.
  • «Están limitados a cuatro animales particulares, mostrados a Juan para representar la gloria de las clases de seres en su orden o esfera de creación decretados, en cuanto al gozo de su felicidad eterna.» (DyC 77:3)
    Volvemos a identificar esfera con lo abarcable por cada ser o inteligencia. Atención a la palabra gloria, que trataremos luego.
  • «Porque Dios no anda por vías torcidas, ni se vuelve a la derecha ni a la izquierda, ni se aparta de lo que ha dicho; por tanto, sus sendas son rectas y su vía es un giro eterno.» (DyC 3:2)
    En este caso vemos el movimiento que imprime a toda su creación, el giro es un movimiento complejo que afecta a todas las dimensiones del espacio. Para un análisis más detallado ver «Cuatro movimientos y sus propiedades en el plan de salvación«

Una vez fijada la importancia geométrica de la palabra esfera en el plan de salvación, vamos a escudriñar las consecuencias de esto con un símil.

La esfera en un mundo de dos dimensiones

Imaginemos que tenemos un amigo llamado Leo que vive en un mundo de dos dimensiones. El vive en un plano, solo tiene largo y ancho. El no sabe qué es arriba o abajo, los llama Norte y Sur. Cuando lee en sus escrituras sobre los reinos de gloria, se imagina círculos para cada uno de ellos. Un círculo es lo máximo a lo que puede llegar su mente. El quiere ir al círculo del reino celestial y lo imagina trazándolo y llenándolo de personas como él. Se imagina sus bordes y se pregunta ¿Cuántos cabrán?

En definitiva el se imagina el reino de Dios como un conjunto de círculos y en uno de ellos, está Dios con aquellos que ganaron ese galardón.
¿Por qué imagina Leo círculos y no cuadrados o triángulos? Porque sus escrituras hablan de seres que «eran espirituales el día en que los creé; pues permanecen en la esfera en que yo, Dios, los creé» y claro la esfera en un mundo 2D… es un círculo.

Si mediante una revelación, una esfera de 3 dimensiones atravesara el mundo de Leo para manifestarle una visión de los cielos  ¿Qué vería Leo?

Una geometría para el plan de salvación

 

Leo vería un pequeño círculo crecer de tamaño alcanzar el máximo y luego reducirse hasta desaparecer. Después escribiría lo recibido como los distintos círculos de los reinos de gloria.
Leo para comprender y luego registrar lo que está recibiendo, tiene que atravesar cada círculo por su diámetro porque no es consciente de su forma si no la atraviesa. Se va haciendo una idea a medida que cruza los círculos. Recuerden que él no puede auparse para ver el círculo, ya que vive en un plano.

Nosotros que lo vemos todo desde arriba, observamos una esfera, no círculos. Conocemos la esfera porque vivimos en un mundo de tres dimensiones. Gracias a eso tenemos un conocimiento perfecto de todo, instantáneo, porque vemos la totalidad de la esfera de un vistazo.

La visión de los reinos

Algo así ocurre cuando leemos la sección 76 (ver publicaciones) y la sección 88 (ver publicación) en nuestro mundo de tres dimensiones más el tiempo. Cuando el profeta José Smith y Sidney Rigdon transcribieron la sección 76, hablaban de mundos así como Leo de círculos. Atravesaban linealmente por cada uno de ellos, unos tras otro. En total cuatro. Y en consonancia con las escrituras, nosotros los percibimos como esferas y así las dibujamos y entendemos.

El Universo, Hawking y la restauración

 

Si la verdad fuera evidente no habría que estudiarla. Pero la verdad está velada, por eso tenemos problemas al visualizar algunas escrituras como las siguientes

«Los ángeles no moran en un planeta como esta tierra; sino que viven en la presencia de Dios, en un globo semejante a un mar de vidrio y fuego, donde se manifiestan todas las cosas para su gloria, pasadas, presentes y futuras, y están continuamente delante del Señor.» (DyC 130:6-7)

Este texto es de difícil comprensión. Cómo se puede morar en un globo de vidrio y fuego. En este caso nos habla de un globo, no de un mundo. Así que el lenguaje es más específico, refiriéndose a una forma concreta y no a un concepto general. Este lenguaje va contra nuestro sentido común. El pasado, presente y futuro están a una misma vez en su presencia. Pero en nuestro mundo esas tres palabras fluyen en el tiempo. Cuando topamos con textos así, hacemos un paréntesis y pasamos a otra cosa no queremos lidiar con este asunto. No es que lo rechacemos sino que no tenemos una representación para esto.
Leemos otra escritura

«Esta tierra, en su estado santificado e inmortal, llegará a ser semejante al cristal, y será un Urim y Tumin para los habitantes que moren en ella, mediante el cual todas las cosas pertenecientes a un reino inferior, o sea, a todos los reinos de un orden menor, serán manifestadas a los que la habiten; y esta tierra será de Cristo.» (DyC 130:9)

Ahora nuestro concepto de espacio-tiempo se colapsa. ¿Vamos al reino celestial o nos quedamos en la tierra? ¿Compartimos la tierra o buscamos nuestro reino? ¿Seremos una comunidad o fundaremos nuestro linaje? Los elementos que describen el mundo venidero no parecen encajar para formar un objeto coherente, hay cierto caos.

Imaginar lo nunca visto

Les presento ahora dos ejemplos para entender mejor lo anterior.

Proyección de un cubo (3D) Proyección de un hipercubo (4D)
Fig 1 Reconstruimos un cubo 3D en nuestra mente Fig 2 No sabemos reconstruir un hipercubo de 4D

En este ejemplo todos podemos visualizar la figura 1. A partir de esa proyección plana podemos imaginar un cubo, porque esa imagen pertenece a nuestra experiencia. Pero ¿Y en la figura 2 ¿Qué vemos? es la proyección de un Hipercubo ¿Podemos imaginar a que figura corresponde?
Algo parecido pasa a veces con las escrituras. A veces no podemos componer una imagen clara y nos atenaza la duda ¿y si están equivocadas?
La figura 2 es la proyección en un plano de un cubo de cuatro dimensiones. De la misma forma, las escrituras proyectan verdades superiores en dimensiones inferiores. Cuando las leemos, no hemos de temer cuando nos parezcan carecer de coherencia. Están enjauladas en nuestra mente 3D, necesitan salir de nuestras limitaciones, es entonces cuando el crecimiento está a un paso de nosotros.

El conocimiento superior

Para entender las escrituras anteriores pongamos un ejemplo con Leo y su mundo

Una geometría para el plan de salvación
Leo y el misterio de la caja

Leo nunca podrá ver o acceder al interior de la caja, no podrá saber que hay una manzana. Por más que lo intente el interior de esa caja en su mundo 2D será para siempre un misterio. Leo no puede «saltar» porque ese movimiento no solo es imposible en su mundo, sino impensable.
Sin embargo para nosotros no representa ninguna dificultad acceder al interior de la caja, porque vivimos en un mundo 3D. Podríamos decir que para nosotros, habitantes de una dimensión superior «todas las cosas pertenecientes a un reino inferior, o sea, a todos los reinos de un orden menor, serán manifestadas» (DyC 130:9) No necesitamos que nos informen de qué hay en la caja, podemos verlo de forma natural.

Por eso la manifestación de «todas las cosas para su gloria, pasadas, presentes y futuras» (DyC 130:6) rebasa nuestra capacidad de comprensión porque al igual que Leo no puede auparse en el plano, nosotros somos incapaces de auparnos en el espacio-tiempo y ver más allá.

Refiriéndose a los hijos de perdición (que componen un reino o mundo) el Señor declara

«…he aquí, os digo que en ningún tiempo he declarado por mi propia boca que han de volver, pues no pueden venir a donde yo estoy, porque no tienen poder.» (DyC 29:29)

No tienen poder

No pueden ir a donde Él está porque es imposible espacialmente, no solo por su juicio y sentencia. De hecho ese reino, es un mundo con tres dimensiones

«…por consiguiente, no comprenden el fin, la anchura, la altura, la profundidad ni la miseria de ello, ni tampoco hombre alguno, sino los que son ordenados a esta condenación.» (DyC 76:48)

Vemos en ese reino, altura, anchura y profundidad. En esas dimensiones no esta el tiempo, por eso su «gusano no muere y el fuego no se apaga, lo cual es su tormento;» (DyC 76:44) La imposibilidad de escapar o salir de ese reino sin gloria, es la misma que tiene Leo de escapar de su mundo 2D.

El modelo de espacio donde se producen las declaraciones en las escrituras es evidente que no es el nuestro. Por eso a veces atravesamos escrituras de difícil comprensión provocándonos cierto desasosiego. Esa incoherencia aparente en el plan de salvación al mezclar Tierra, globo, reino celestial, Urim y Tumin etc, simplemente obedece a la proyección de un mundo complejo en otro de 3D. La pérdida de dimensiones por proyección elimina información sobre el plan de salvación.

Una geometría para el plan de salvación

Los mundos, las esferas, los globos que se mencionan en las escrituras son las sombras o proyecciones de objetos más complejos. y sabemos que son más complejos por las propiedades que hemos visto antes.

  • Se manifiestan las cosas presentes, pasadas y futuras
  • Serán manifestadas todas las cosas de reinos inferiores

El círculo es la proyección de una esfera en un mundo 2D y las esferas de las escrituras, son las proyecciones de un mundo superior en dimensiones. Esto era ficción antes ahora se busca en el LHC de Ginebra. La gravedad es algo que conecta a todos los reinos, grandes y pequeños.
Si alguien como José Smith o usted mismo, estimado lector, viese una hiperesfera en un mundo 3D como el nuestro, vería una sucesión de esferas ante él, de la misma forma que Leo veía una sucesión de círculos. Es lo que vemos en la sección 76 una sucesión de mundos o esferas, tal como lo representamos en el papel.

Una geometría para el plan de salvación

Si miramos arriba y leemos  «Serán manifestadas todas las cosas de reinos inferiores» inmediatamente nos surge la idea de información transmitida, que sube que baja, mediante la jerarquía de un reino, informes, visitas etc. Un modelo como el que tenemos ahora. Pero las escrituras sugieren otro sistema «donde se manifiestan todas las cosas para su gloria, pasadas, presentes y futuras» (DyC 130:6-7) Lo cual muestra un modo superior donde los hechos no se informan o se transmiten, sino que están presentes. Como cuando vemos la manzana en la caja, esta se manifiesta.
No hay una correspondencia entre lo declarado y el esquema de arriba que todos usamos.
Por ejemplo al decir «…y esta tierra será de Cristo» me pregunto, en el esquema superior ¿Dónde esta la Tierra? y me sigo preguntando, ¿Dónde está la Tierra realmente ahora?

«Y habrá silencio en el cielo por espacio de media hora; e inmediatamente después se desplegará el velo del cielo, como un rollo que se desenvuelve después de haber sido arrollado, y la faz del Señor será descubierta.» (DyC 88:95)

No viajamos hasta Kolob en el planeta Tierra, violaría las leyes de Newton. Más bien el espacio es algo que se enrolla y desenrolla. Algo más extraño de lo que pensamos.

Una nueva forma de imaginar

La idea de dimensiones superiores como la hiperesfera, proyecta una representación distinta del plan de salvación y los reinos de gloria. Pasamos de una secuencia lineal como la de arriba a otra ciertamente más compleja, pero que responde mejor a las propiedades del reino de los cielos mencionadas en las escrituras.
En el esquema de arriba, el que todos usamos, la relación entre los reinos es a distancia. Situar la tierra en ese esquema, los reinos y mundos, lo presente pasado y futuro  excede nuestra capacidad. Todo ello es un rompecabezas que está pidiendo insistentemente una nueva dimensión del espacio.

 

Una geometría para el plan de salvación
Hiperesfera

Esta es una representación de una hiperesfera. Si pudiésemos observar una en nuestro mundo, podríamos describirla como una sucesión de esferas. Algo semejantes a la sección 76 de DyC. Es su interior todos los puntos de visión son visibles, todas las partes están interrelacionadas. Si miramos arriba y leemos  «Serán manifestadas todas las cosas de reinos inferiores» observamos que esta figura está más cerca de ese concepto que nuestras representaciones usuales. Su reino es más compacto, más interrelacionado y cooperativo.
Carlos Admapol, es un fotógrafo mexicano que realizó una simulación de como se vería en el interior de una hiperesfera. Aunque su formación no es científica, sí me interesan sus ideas espaciales, el comenta:

«Mirar algo desde todos los puntos de vista provoca una sensación de omnipresencia, un salto a un mundo que no es nuestro, una visión holística del tiempo en que vivimos y a la vez  la capacidad de traspasar ese tiempo y mirar la esencia de lo que sucede. «

Me impresionó estas palabras de alguien que ha trabajado durante meses en una propuesta visual de esta descripción.

La necesidad de una nueva geometría para el plan de salvación

Actualmente la física está ante su gran reto, la gran unificación de todas las fuerzas de la naturaleza (cuatro). Los científicos, cada vez están más de acuerdo en que no se puede entender las leyes de la física sin la existencia de más dimensiones.
En su libro «Hiperespacio» de Michio Kaku cita al eminente físico Peter Freund quien afirma

«Las leyes de la naturaleza se hacen más simples y elegantes cuando se expresan en dimensiones más altas, que son su ámbito natural»

La naturaleza se viste de gloria para mantener la vida

Tengo la certeza que al estudiar las escrituras con franqueza, al aceptar en ocasiones la quiebra de nuestro sentido común, estamos en un ambiente cercano a la verdad. El Señor nos proporcionará medios para expandir nuestro punto de vista. No hay que tener miedo de tocar lo imposible, solo es un escalón más.

«Los cielos cuentan la gloria de Dios, y el firmamento proclama la obra de sus manos.» (Sal. 19:1)

Está ocurriendo algo importante, es el comienzo de algo maravilloso. La convergencia del lenguaje de las escrituras con los últimos descubrimientos de física avanzada. Nuestra intención en teancum es estar presentes para contarlo, estimado lector. Con prudencia, con cautela, sin forzar los hechos. Escudriñando las escrituras con el conocimiento de nuestro tiempo y el testimonio de la restauración.  En definitiva contar la grandeza que los nuevos cielos descubren. Cada vez sabemos más de ellos y por lo tanto cada vez vemos más la grandeza de sus obras y su reino.

La naturaleza se viste de gloria para mantener la vida en la Tierra. No solo busca el efecto sino una estética y belleza.  Yo busco la belleza en las formas de evangelio, porque en su geometría, podemos vivificar nuestro entendimiento y comprender mejor las cosas de Dios.

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