El sueño de Lehi, el caminante perdido

El sueño de Lehi

El sueño de Lehi

El sueño de Lehi, al escudriñarlo, hemos de considerar que el relato es de 2ª generación. Lehi lo narra, su hijo Nefi lo escucha y lo escribe. Los detalles son importantes porque han pasado varios filtros. El de la memoria de Lehi, la memoria de Nefi y el tiempo. Ya que, Nefi escribe este relato con una edad avanzada, entre 65 y 70 años.
“Y ahora bien, yo, Nefi, no relato todas las palabras de mi padre;” (Ver.29)

El sueño de Lehi, el caminante
El sueño de Lehi, el caminante

Este relato es una selección, por eso hay que dar importancia a los detalles, porque han sido seleccionados por su relevancia. Todos aquellos, que emergen en este sueño, son los que más han impactado a sus relatores y hay que darles atención. Los detalles de este sueño son semejantes a las cimas de un sistema montañoso, éstas nos dan una idea del tamaño de los valles y del clima.
Más adelante, en el capítulo 11 y 12, Nefi recibe más conocimiento en cuanto al significado de los elementos de la visión.

La visión de Lehi y Nefi

Nefi no mezcla en su registro la visión de su padre con la suya. Lehi recibe ese sueño y lo vive como padre. Por lo tanto se alegra pues “… he aquí a causa de las cosas que he visto, tengo por qué regocijarme en el Señor por motivo de Nefi y de Sam…” (Ver.3). Pero también también despierta sus temores ya que “…he aquí Laman y Lemuel, temo en gran manera por vosotros…” (ver. 4). Para Lehi todo lo que ve lo percibe como padre de familia.

Nefi aún no lo es, no tiene esposa y escudriña los elementos del sueño de una forma más detallada. “Y le dije: Deseo saber la interpretación de ello…” (1 Nefi 11:11) desde esa pregunta centrada en el árbol, Nefi llega a Cristo.

El sueño de Lehi, una visión sin tiempo

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José explica el sueño a faraón

Otros sueños o visiones en las escrituras tienen propósitos concretos en el tiempo. El sueño de José con el campo de haces de espigas anuncia el predominio de su casa sobre las de sus hermanos. El de faraón y los años de abundancia y sequía. El sueño o visión de Pedro en cuanto a la proclamación del evangelio a los gentiles.
Son sueños o visiones planos y de significado concreto. Útiles para un momento determinado, para resolver un asunto.

Sin embargo el sueño de Lehi se diferencia de todos los conocidos en las escrituras. Tiene la facultad de situar al observador o al lector en un espacio determinado. No es plano sino que tiene profundidad, volumen. Quien lo observa tiende a situarse en un lugar de la escena y eso le hace partícipe de la acción. Esta visión no se ubica en un tiempo histórico concreto sino en el personal, su actualidad es permanente. Por  tanto el lector, se introduce en una escena en la que él mismo es partícipe.

Una visión aumentada

Las distancias entre los elementos están aumentadas para realzar los detalles. Podemos ver a Lehi describir la vestimenta y la actitud de los lejanos habitantes de un edificio que “parecía erguirse a gran altura sobre la tierra”. Lo hace como si los tuviese enfrente. Incluso los distingue individualmente por sexo y edad. Ese grado de detalle no se corresponde con la distancia en la que se sitúa la escena.

El sueño de Lehi, el caminante
Y todo esto en el espacio del alma

Es así en nuestro mundo moderno. Todo lo que vemos en la visión se produce al alcance de nuestros dedos. No tenemos que extender el brazo. La técnica ha hecho realidad esta visión. Todo está a la vista y a nuestro alcance. La realidad de esta visión se comprueba en la nuestra donde todo está comprimido ante nuestra alma.

No es necesario que Coriantón abandone su ministerio y se aleje “…a la tierra de Sirón, en las fronteras de los lamanitas, tras la ramera Isabel” . Las fronteras han desaparecido. La gran escena del mundo y sus ofertas están en esta mesa del lugar donde escribo. Ante mis ojos y al alcance de mi mano.
Los elementos que forman el sueño de Lehi, son como membranas porosas. Permiten el flujo de la acción en cualquier sentido. Y todo esto en el espacio del alma.

Describe la naturaleza del mundo

Otra cualidad es que permite percibir distintos aspectos de la vida dependiendo de nuestra posición en la escena. Su relato pasa a ser fundacional, su narrativa es el cimiento de una nación como la nefita. A la vez sirve a un padre preocupado, a un hijo inquieto a una madre angustiada. Incluso a unos hijos rebeldes. También a usted y a mí, estimado lector, sea cual sea la situación en la que observemos.

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Nefi interpreta el sueño del árbol

El sueño o visión de Lehi tiene otra cualidad notable. Ha sido observado por dos personas distintas en tiempos distintos. Creo, si la memoria no me falla, que esto es único en su género. Después de recibirlo Lehi, Nefi lo ve y puede analizarlo en más profundidad con la ayuda del Espíritu.

Este hecho curioso sugiere que el sueño de Lehi, en realidad es una construcción. Una imagen que representa de forma muy completa la naturaleza del mundo y el plan de Dios. Es decir, sus elementos y la acción han de considerarse con detenimiento. No forman parte accidental de una ensoñación, sino que todo el argumento y las escenas corresponden a un guion previamente preparado. Con intenciones claras de enseñar y transmitir.

  Su órbita

El sueño de Lehi, contiene la poderosa cualidad de las escrituras. Esto es, la de no tener un significado fijo, sino la de orbitar alrededor de la luz y la verdad. Así, muestra al hombre, el reflejo continuo del conocimiento que brilla y alumbra de forma permanente al que escudriña.

Escrutar por tanto, 1 Nefi 8 siempre será una tarea inacabada. Porque las palabras de quien lo preparó son sin fin y sin fin son las perspectivas desde las que podemos mirar en ese campo grande y espacioso.

El preludio

El momento previo al sueño de Lehi,  es una recogida de semillas. “Y aconteció que habíamos recogido toda suerte de semillas de toda especie,” (ver.1)
Así, el capítulo 8, comienza con una actividad significativa previa a la gran decisión.

No conocemos cómo ese Dios, que también lo es de sus criaturas, realiza su plan para ellas. Por eso no es de

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Lemuel acusa a su padre de visionario

extrañar que a través de medios muy sencillos, como puede ser el viaje de una familia a lejanas tierras, el ejecute propósitos escondidos para sus criaturas. Éstos pueden consistir en transportar sus semillas, sus abejas o sus peces a nuevas regiones. Bien que sea sobre troncos de árboles a través del mar o sobre vasijas a lomos de camellos, el realiza sus designios ocultos “donde bien [le] parezca, esto no [nos] incumbe.” (Jacob 5:13)

Sospecho que, cuando Lamán y Lemuel, vieron los preparativos que menciona el versículo 1, empezaron a considerar que recoger semillas no está relacionado con alguien que va volver a Jerusalén. Nada más desalentador para ellos, adivinar que esas cosechas futuras eran ajenas a la esperanza de regresar a su herencia. Con esta actividad y un viaje desconocido, Lehi da buenas y malas noticias entre otras personas a Sariah. Da a entender a su familia, que no hay vuelta atrás, ya que las semillas es una muestra de resolución hacia la construcción de un futuro fuera de su tierra.

El sueño de Lehi, su anuncio

Una vez que hicieron esto o durante esta actividad, Lehi declara lo que es el inicio de su visión. Y lo hace de forma ambigua, “He aquí, he soñado un sueño o, en otras palabras, he visto una visión.”(Ver.2). Confieso que en la redacción de este capítulo también he usado ambas palabras sueño y visión y me ha costado decidirme por una. Por lo tanto, en otras palabras, usaré a partir de ahora el término visión.

El sueño de Lehi, el caminante
Lamán y Lemuel acusan a su padre

Laman y Lemuel habían acusado a su padre de ser un visionario, de tener locas imaginaciones en su corazón. Quizás por eso Lehi, duda un poco en llegar a la conclusión. A nadie le gusta ser impopular y en el caso de Lehi las encuestas estaban en su contra. Al final llama a las cosas por su nombre. De nuevo su familia iba a escuchar el relato de otra visión. De seguro, Lamán y Lemuel escucharían con escepticismo.

Decir he tenido un sueño es tolerable. Incluso es un vocablo aceptable. Pero ese final escogido… he visto una visión, coloca a Lehi en el punto de mira de los dedos índices, de los partidarios de lo razonable. Ya saben “No es razonable que venga tal ser como un Cristo…” (Helamán 16:18).

Tuki

Una vez tuve un sauce en el jardín de casa. Le pusimos por nombre Tuki. Cada tarde mis hijos y yo le dábamos las buenas noches (ellos eran pequeños, yo entonces también). Mi hija Alma hasta le daba un beso de despedida.
Cada vez que lo miraba no conseguía decidirme por el mejor sitio para contemplarlo. Cada lugar me parecía excelente, lo que me daba un campo de 360º . Eso representa, en cuanto a la estética de las cosas, infinitas posibilidades. Afortunadamente no disponía entonces de cámara en el móvil.

Mirar desde donde estemos

El sueño de Lehi, el caminante
Una visión espaciosa y que invita a entrar

Con la visión de Lehi ocurre lo mismo. No hay un lugar para observarla ni un mejor modo de entenderla. Esta visión nos proporciona la posibilidad de interactuar con ella. Es una escena en tres dimensiones y precisamente esa cualidad le da su carácter único. El mejor lugar desde donde podemos contemplarla es donde nos hallemos, y el tiempo apropiado, en el que nos encontremos.

Me pasa algo parecido en mi modesto jardín. Es difícil a veces escoger el mejor sitio para plantar mi butaca. ¡Hay tantos factores! El Sol, el olor, la hora del día, el ruido. Eso sí, en verano, si hay chicharras no tengo duda de dejarlo todo y escucharlas.

En el sueño de Lehi podemos ver dos partes muy claras. La primera de ellas, una vez que Lehi llega al campo espacioso, elige un lugar de ese campo. Leemos lo que Lehi experimenta personalmente desde ese sitio de su elección.
La segunda parte de la visión es la narración de lo que observa desde dicho lugar.
En cuanto a cómo lo experimenta hablaremos pronto. Después de esto nos acercaremos a algunas visiones que podríamos observar desde otros ángulos.

Próximo artículo
Las entrañables misericordias en el sueño de LehiEn este primer artículo hemos visto aspectos generales y una introducción. En el próximo titulado “Las entrañables misericordias en el sueño de Lehi”  veremos lo que ocurre en el interior del alma a medida que caminamos en ese desierto oscuro y el auxilio de las tiernas misericordias. El análisis del paisaje, sus objetos y las emociones son de incalculable valor para todos nosotros.
Artículos del proyecto “El sueño de Lehi”
(1) El sueño de Lehi, el caminante
(2) Las entrañables misericordias en el sueño de Lehi
(3) Árbol de la vida, el padre y la madre en el sueño de Lehi
(4) Mapa del sueño de Lehi caminando hacia el árbol
(5) La barra de hierro y el sendero en el sueño de Lehi
(6) El edificio grande y espacioso en el sueño de Lehi

 

 

 

 

 

 

 

6 Comments

  1. En verdad que la perspectiva del sueño de Lehi es distinta a otros sueños leídos en las escrituras, pues te permite ver en tu mente e incluso vivirla con claridad todo lo acontecido en esta revelación. Gracias hermano David.

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