La barra de hierro y el sendero en el sueño de Lehi

La barra de hierro

La barra de hierro y el sendero

La barra de hierro y el sendero, los encontramos al dejar el campo espacioso. No endurecer el corazón, es ya un paso adelante para asir la barra. Cuando Nefi se encuentra con sus hermanos después de haber tenido una visión, estos le hacen una pregunta; “¿Qué significa la barra de hierro, que nuestro padre vio, que conducía al árbol?”

La barra de hierro
La barra hacia el árbol

Nefi les contesta: “…era la palabra de Dios; y que quienes escucharan la palabra de Dios y se aferraran a ella, no perecerían jamás…” (1 Nefi 15:23 – 24)

Aferrar procede del latín ferrare,  sujetar algo con hierro, como si estuviese soldado con hierro. Leyendo el versículo 24, se podría decir que nuestro cuerpo está unido a la barra con argollas. Nefi muestra, con la inclusión de esta palabra, su especial relación con la metalurgia, que tan buen servicio le presto en la construcción del barco y en la defensa de su pueblo.

Después de él, en los registros nefitas, se sigue usando esa palabra en la descripción de cómo los justos se adhieren a lo correcto, “…por medio de la fe, se aferraron a todo lo bueno…” (Moroni 7:25).
Nefi da potencia a las palabras usadas por Lehi, “se asieron del extremo de la barra de hierro” (24) al emplear estas otras, “y se aferraran a ellas”
            Aquellos que emprenden el camino, entienden que nuestra mano ha de convertirse en una argolla alrededor de la barra. Si solamente la rozamos, no será suficiente para vencer la tracción del mundo.

Elementos en el sendero

Tomemos ahora un tiempo para disfrutar de la escena del sendero estrecho hasta el árbol.

La barra de hierro
a medida que se camina

La barra de hierro no ha sido creada por el hombre, es la palabra de Dios. Ya estaba ahí antes que el sendero, porque éste se crea a medida que la gente camina aferrada a la barra. Por lo que en el principio fue la palabra y no las explicaciones, que es lo que buscamos.

El sendero se hace a medida que se camina junto a la barra. No una sola persona sino muchas de ellas, por generaciones. El sendero es la iglesia que avanza junto a la barra de hierro.
La barra es una guía por contacto no por vista. Nuestra relación con ella es como la del tacto personal con las escrituras. Aun cuando no caminamos solos, sí nos aferramos a la barra solos. Porque en definitiva, es su contorno en nuestra mano lo que guia nuestros pasos por el sendero.
Por ahi caminamos junto a otros compañeros o hermanos. Pero con la barra de hierro la relación es única, personal y privada, es nuestro contacto con la palabra. La barra y el sendero no van más allá del árbol, pues el objetivo es llevar a la gente a Cristo.

El sendero y sus caminantes

Podemos andar en  el sendero de la iglesia sin aferrarnos, mirando a otros, pero tarde o temprano los perderemos de vista. Desde mi juventud he visto a muchos salir de la iglesia e invariablemente todos se han soltado de la barra. No conocí a nadie que aferrado a las escrituras y a los profetas se haya ido. No obstante, es fácil dejar el sendero. Porque la conducta como miembro es ajustada a la barra. Se requiere un tránsito de calidad, porque se aspira a llegar a un punto exacto en el paisaje y no a una región de éste.

La barra de hierro
Los espacios anchos

Muchos se conforman con los espacios anchos en los alrededores del árbol, son aquellos de ideas y creencias buenas pero muy generales. Sin embargo el árbol es concreto y comer de él aún más. Esto es, está bien creer en Dios y hacer el bien. Sin embargo él nos pide comer o lo que es lo mismo, tomar sus ordenanzas.
Nuestro abanico de elecciones no es amplio es estrecho. Por lo que el rumbo ha de fijarse con precisión. Una pequeña desviación se va incrementando en el paso siguiente.

La diferencia entre los que escogen esta ruta y los demás es que la meta es un pequeño árbol en un campo espacioso, y hay muchos obstáculos para llegar a él. Por lo que las burlas de aquellos de enfrente, que han llegado por anchos caminos, son como enjambres de insectos a los oídos del esforzado caminante del sendero.

El sendero y su destino

El sendero, o la iglesia, no es el destino. Sino el árbol. Luego también es posible deambular en ese camino de un lado a otro, aferrado a una rutina social, pero entorpeciendo el paso de los demás. Olvidando que la meta es Cristo y su redención.

La barra de hierro
Vencer al mundo

También he conocido a eternos investigadores e incluso miembros, que gustan en caminar con los santos, que disfrutan de la compañía mutua y creencias. Pero no caminan hacia el árbol. Para ellos es suficiente un sendero animado y lleno de gente agradable, una asociación de fines elevados. Una religión correcta y equilibrada entre el mundo y Dios. Una política de no enfrentamiento entre el Reino de los cielos y el mundo.
Pero ya hubo un mediador, un abogado. A nosotros se nos pide vencer al mundo por la fe.

Quizás hayamos de preguntarnos si no nos encontramos en esos grupos, hay una expresión para eso: tentarnos la ropa.

Recuerdo a tantos amigos, sus nombres y caras. Esos recuerdos a veces me duelen porque había una buena amistad. El tiempo erosiona todo, pero la memoria sigue. Se quedaron atrás, se fueron.  Recuerdo a Joaquín (nombre ficticio) alegre, bromista. Un día me tiro un cubo de agua en la puerta de la capilla, afortunadamente en verano.  Yo acabe riéndome con él (que remedio). Me regalo “Elementos de la Historia de la Iglesia” con su testimonio. Temperamental, fuerte e inspirador. Se fue, cambio. Lo vi más tarde, ya no era el mismo no me miraba igual.

La barra, el sendero y el río

En el espacio, la barra, el sendero y el río van en paralelo hacía el árbol. Pero ¿Cuál es antes y cuál después en el tiempo?
En nuestro mundo primeramente existiría el rio. Éste atraería las visitas de los paseantes y por prevención, se haría necesario colocar una barra. La secuencia temporal sería río, sendero y barra.

la barra de hierro
Hicieron saber todas las cosas a sus hijos e hijas

Sin embargo en el sueño de Lehi, la secuencia es distinta. Veamos dos ejemplos. Uno en el jardín de Edén.
Primero está la barra, “Y yo, Dios el Señor, le di mandamiento al hombre, diciendo: De todo árbol del jardín podrás comer libremente, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás…” (Moisés 3:16 – 17), es decir la palabra de Dios o la barra de hierro.

Segundo está el sendero,” Ahora sé que ésta es hueso de mis huesos y carne de mi carne; Varona se llamará, porque del varón fue tomadaY estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, y no se avergonzaban.” (Moisés 3:23,25). Vemos que Adán y Eva caminan en el sendero de la obediencia aferrados a la barra. Después de un tiempo aparece la orilla del oscuro río junto al sendero, y en sus aguas escuchamos al acusador “¿Conque Dios ha dicho: No comeréis de todo árbol del jardín?” (Moisés 4:7)

y en adelante…

Lo mismo ocurre a su posteridad. Reciben la palabra y la obedecen, “Y Adán y Eva bendijeron el nombre de Dios, e hicieron saber todas las cosas a sus hijos e hijas.” (Moisés 5:12), entonces aparece la orilla de un río junto a la barra, “Y Satanás vino entre ellos, diciendo: Yo también soy un hijo de Dios; y les mandó, y dijo: No lo creáis; y no lo creyeron, y amaron a Satanás más que a Dios…” (Moisés 5:13)

El río busca la barra de hierro y el sendero

Por tanto en la visión de Lehi, no es la barra la que corre a orilla del río, sino el río el que busca a la barra y al sendero. Porque su intención es que “desde ese tiempo los hombres [empiecen] a ser carnales, sensuales y diabólicos.” (Ver.13)
Así podemos ver claramente lo mencionado antes. La contienda comienza a partir de rebasar la fuente de aguas sucias a nuestra derecha. Coincidiendo con la aparición del vapor de tinieblas, que es el momento en que nos adelantamos. Es decir en el momento en que decidimos avanzar a través de ese vapor y asir la barra.

La barra de hierro
No le somos ajenos

Desde ese momento podremos ver la orilla de un río oscuro al que no le somos ajenos. Pues ese río, no muestra la  indiferencia que se observa en “otros tipos de caminantes” de la visión de Lehi. Para aquellos que se adelantan hacia el camino del Noroeste ese río se comporta de forma sinuosa. Con toda la intención de bordear el camino de aquellos caminantes del sendero, mostrando un movimiento de asedio. De tal forma que incluso Nefi se lamenta “Me veo circundado a causa de las tentaciones y pecados que tan fácilmente me asedian.” (2 Nefi 4:18). Y ya en nuestra época leemos estas reveladoras palabras, “por tanto, les hace la guerra a los santos de Dios, y los rodea por todos lados.” (DyC 76:29).

Los santos en contienda

Para los caminantes que entran en contienda, como son los santos, el paisaje se vuelve terminante en sus propuestas. No hay términos medios. O el reino de Dios o el río de aguas sucias. Para los del campo espacioso, todo está mezclado y difuso.
Ser ingenuo e incauto,  no conocer la disposición de las fuerzas en el paisaje mientras caminamos o comemos, nos hará vulnerables y asequibles al enemigo.

El vapor de tinieblas

El vapor de tinieblas que aparece en escena, no tiene un origen natural ni aparece de forma casual. Actúa en coordinación con el río. El momento en que aparece no obedece a causas fortuitas. Son tinieblas intencionadas, y siguiendo un razonamiento natural es muy probable que procedan del río de aguas inmundas. Es una extensión inteligente de las aguas sucias. Es un método eficaz de caza. Si consideramos la visión de Lehi como un ecosistema, el vapor de tinieblas sería la estrategia de un predador.

La barra de hierro
La estrategia de un predador.

El vapor no es de agua, es de tinieblas. El vapor tiene la cualidad de extenderse por todos lados, de cubrir grandes espacios. En la visión intenta imitar a la luz que brilla, pero no llena el campo espacioso y no brilla sino que porta la oscuridad.

La palabra tiniebla procede del latín “tenebrae” y significa “oscuro”. Las tinieblas indican la falta de luz.
No te priva de movimiento sino de orientación. No te quita el libre albedrío sino la luz para ejercerlo. Sumamente extenso porque cubre el sendero hasta el árbol. Aquellos que son desorientados por esta densa oscuridad “…son los hombres honorables de la tierra que fueron cegados por las artimañas de los hombres” (DyC 76:75) hacia los senderos extraños. Son los que  “Satanás procurará desviar sus corazones de la verdad, de manera que sean cegados” (DyC 78:10).

La trampa del río

Ese tipo de vapor, no cubre el campo grande y espacioso. Esa intención de confundir está especialmente diseñada para aquellos que se adelantaron y emprendieron la marcha por el sendero que conducía al árbol. Es decir a todos aquellos que encuentran el sendero del conocimiento de Dios. Para aquellos del campo espacioso que no se estaban apremiando a fin de llegar al sendero, hay otra clase de confusión (26)

Las tinieblas hacen perder de vista el camino,tanto así que los que habían entrado en el sendero se apartaron del camino, de manera que se desviaron y se perdieron.”(23). El sendero, o la iglesia,  es pública y visible, su guía puede ser ocultada a nuestra vista por el vapor.  Sin embargo el vapor de tinieblas es incapaz de hacernos perder el contacto con la barra, porque  “Tan inútil le sería al hombre extender su débil brazo para contener el río Misuri en su curso decretado, o volverlo hacia atrás, como evitar que el Todopoderoso derrame conocimiento desde el cielo sobre la cabeza de los Santos de los Últimos Días.” (DyC 121:33)

La barra de hierro y el sendero, una protección

la barra de hierro
Está a la altura de nuestra mano

La barra de hierro es fuerte y estable. No depende de cuantos se aferran a ella, ni se erosiona por las burlas de los de enfrente. Está  a la altura de nuestra mano y es condescendiente. Y lo es porque siempre estará a nuestra izquierda, caminemos más o menos rápido o nos detengamos, o caigamos al suelo o volvamos a ella después de estar perdidos y “… os digo que tenéis que confiar en mi palabra” (DyC 17:1).

Su posición no depende de nosotros  ni de nuestra opinión ya que “…aunque pasen el cielo y la tierra, estas palabras no pasarán,..” (DyC 56:11) No hay ningún otro sendero ni barra, no facilita una declaración populista o lisonjera  como “no importa el camino sino el caminante”. Para llegar al árbol hay que elegir.

Negar la barra

Negar la utilidad y el valor de la barra es negar el espíritu de profecía y revelación, sin embargo “está escrito no niegues el espíritu de revelación ni el espíritu de profecía, porque ¡ay de aquel que niega estas cosas!” (DyC 11:25).  Éstos son los que niegan al profeta porque no puede haber más profetas.  O más aún, los que dicen que hay muchos profetas. Y lo dicen para diluir la palabra y su significado.
No se dan cuenta de su error, porque no se detienen sino que se sueltan y se [desvían] y se [pierden]. Los confundidos de las tinieblas, no se detienen, son animados a seguir andando en su error porque así la  barra estará cada vez más lejos de ellos.

Más adelante veremos que la situación de Lehi era la más favorable para tener una vista completa de toda la escena. Siendo que, desde el árbol, se tiene una mejor compresión de lo que ocurre en ese campo espacioso.

Ya que la situación del árbol es estable y no depende de lo singular, como es el caso del edificio.

Una invitación teancum

Estimado lector te invito a comentar al final de este artículo, tus impresiones acerca del sueño de Lehi. Qué has aprendido en tu estudio personal. ¿Algún aspecto nuevo? Siempre estas invitado a participar en teancum

Próximo artículo
arbol de la vida
Los llamé en voz alta

En el próximo artículo “El edificio grande y espacioso en el sueño de Lehi ” será el sexto y último  de la serie dedicada al sueño de Lehi. Finalizaremos con el grande y espacioso edificio y todo lo que se mueve en torno a él. Sus gentes sus hábitos y el diseño perturbador que cambia a todos los que acceden a sus dependencias.

 

 

Artículos del proyecto “El sueño de Lehi”
(1) El sueño de Lehi, el caminante
(2) Las entrañables misericordias en el sueño de Lehi
(3) Árbol de la vida, el padre y la madre en el sueño de Lehi
(4) Mapa del sueño de Lehi caminando hacia el árbol
(5) La barra de hierro y el sendero en el sueño de Lehi
(6) El edificio grande y espacioso en el sueño de Lehi

 

 

 

 

 

 

 

 

4 Comments

  1. “El sendero, o la iglesia, es pública y visible, su guía puede ser ocultada a nuestra vista por el vapor. Sin embargo el vapor de tinieblas es incapaz de hacernos perder el contacto con la barra”
    Estoy muy agradecido por la Palabra de Dios en mí vida. Me brinda guía, me enseña y trae gran solaz a mi alma.
    Buenísimo el artículo David!

    • La barra es un elemento inmutable, es de hierro. El sendero, la iglesia, puede ser borrado por la apostasía. Pero la barra no puede ser removida, está anclada al paisaje.
      Gracias Juan por participar en Teancum.

  2. Muy acertado Virginia. Aquellos que se sueltan deberían ser atendidos, no dejados. Siempre estamos a tiempo de volver. Aun cuando, como Alma, hayamos de atravesar el río de aguas sucias.
    Gracias por participar en teancum

  3. Hay algo sobre lo que habría que escribir tambien¿Que ocurre con las personas que se sueltan de la barra? Estas personas en un momento dado se sienten totalmente en tinieblas, y por ello muchos de los que están asiduos a la barra los evitan y desechan de su corazón, por lo que aún se sienten más perdidos, ya que su conexión con lo divino ha desaparecido, ha veces las mismas personas ácidas a la barra son responsables en parte tambien de ese alejamiento, aunque bien es cierto que la responsabilidad de este acto recae sobre el que se suelta.
    Recuerdo una soledad total e insoportable ,al soltarme de la barra, en cuanto a los llamados amigos que resultaron no serlo,y que agravó aún más la situación,
    No se trata de autocompadecerme, sino de saber tratar este tipo de situaciones tan delicadas y de arropar con amor al que se suelta.
    Este artículo es buenísimo, pero quizás te de otro punto de vista para otro, sólo trato de que mi experiencia sea útil para ayudar un poco más a los que se sueltan.

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