Mapa del sueño de Lehi caminando hacia el árbol

La barra de hierro
La barra de hierro, el sendero y el río

El mapa del sueño de Lehi

El mapa del sueño de Lehi, se dibuja en los movimientos hacia el  Norte de la visión. Son los actos de nuestra vida encaminados a ser felices.

Ahora meditemos en lo que Lehi ve una vez que su situación familiar queda establecida. Porque su vista penetra en la escena en busca de detalles. Pero no olvidemos que los elementos de la acción no están dispuestos sin un orden y un cometido.
Mas que encontrar una explicación a lo que leemos, lo que haremos será recrear la experiencia de Lehi a partir de sus palabras. Sería imposible abarcar todos los ángulos de la visión porque no podemos estar en todos los sitios a la vez. Pero sí imaginar el panorama desde cada lugar y  asi, aumentar nuestra presencia en la escena.

Mapa del sueño de Lehi, su estudio

20 Y vi también un sendero estrecho y angosto que corría a un lado de la barra de hierro hasta el árbol, al lado del cual me hallaba; y también pasaba por donde brotaba el manantial hasta un campo grande y espacioso a semejanza de un mundo.

21 Y vi innumerables concursos de gentes, muchas de las cuales se estaban apremiando a fin de llegar al sendero que conducía al árbol al lado del cual me hallaba.

Aquí tenemos los elementos principales para hacer nuestro mapa de la visión.
Necesitaremos algo de paciencia para esta tarea. Pero es indispensable para crear una perspectiva desde los distintos lugares del sueño y distinguir qué se ve y qué se siente. Porque esta visión se nos ha dado para movernos por ella, pasear y reflexionar aun en sus rincones oscuros.

Las pinturas

Hay variadas pinturas referentes a la visión de Lehi, observándolas, todas tienen en común varios detalles.

Representación en pinturasAspecto en las escrituras
(1) La luminosidad  es la de un atardecer(1) Es posible
(2) El brillo proviene del árbol.(2) Es posible
(3) El árbol es el final del camino y la barra(3) De acuerdo con la narración
(4) En algunas pinturas las personas caminan a ambos lados de la barra.(4) No coincide. El “sendero estrecho y angosto… corría a un lado de la barra” (ver.20) no a los dos.
(5) La barra no impide caer en el rio, sino guía al árbol(5) De acuerdo con la narración.
(6) En todas las pinturas, la secuencia es, en dirección al horizonte, barra, árbol y fuente. Pero en pocas se detalla que “vi su fuente no muy lejos de mí” (ver.14)(6) No coincide. En el versículo 20, la barra se extendía por la orilla del río, y  también pasaba por donde brotaba el manantial hasta un campo grande y espacioso. El manantial del río no está después del árbol, sino en un espacio común a la barra y el sendero.
(7) En ninguna de ellas está representado, “un campo grande y espacioso a semejanza de un mundo.”(ver.20), quizás sería un paisaje demasiado cargado.(7) El campo a semejanza de un mundo es anterior a todo esto, es el primer elemento en la secuencia de la acción, en el  21 “estaban apremiando a fin de llegar al sendero que conducía al árbol”
(8) En ninguna se representa la fuente, en el lenguaje de Lehi, la desembocadura del río
(9) En la mayoría el árbol está a la izquierda y el edificio a la derecha.(9) Los elementos principales, sea en una dirección o en otra serían: campo- barra y sendero/ en paralelo con fuente y río- al final el árbol. El edificio puede estar a derecha o izquierda, pero siempre en el lado del rio.

Recrear la escena es una tarea delicada. El deseo excesivo de explorar cada detalle, puede disgregar la enseñanza. Por eso hemos de cuidar los objetos que dan unidad a la visión y no ejercitarnos en la disección de éstos, sino más bien en su contemplación. Exprimir los detalles demasiado,  puede dejarnos sin ellos.

El río

Mapa del sueño de Lehi
El rio de aguas sucias

Me ha llevado tiempo decidir el aspecto del río en la visión. Lehi nos dice que vio a su familia en el manantial del río. Y vio su fuente no muy lejos de él.
Esa palabra, fuente,  la usó anteriormente para referirse a la desembocadura en el mar de un río de agua, “mi padre vio que las aguas del río desembocaban en la fuente del Mar Rojo…” (1 Nefi 2:9) Es posible, que en su visión viera la desembocadura. Por eso también nos dice que, “muchos se ahogaron en las profundidades de la fuente” (Ver.32) siendo eso más propio de una desembocadura que de una fuente.

También Alma usa ese concepto hablando del paraje de Mormón, “Y ahora bien, había en Mormón una fuente de agua pura…” (Mosíah 18:5) en esa fuente se bautizaban, sugiriendo esta imagen no un manantial sino la desembocadura de ese manantial en un lugar amplio, una pequeña laguna.
Por estas razones me inclino a pensar que en el versículo 14 Lehi vio la desembocadura del río y su manantial, donde estaba su familia. No estoy seguro de si alterar la “visión” acostumbrada de este detalle afectará al conjunto. Solo lo sabremos al reflexionar en la escena.

Teniendo en cuenta todas estas consideraciones propongo que usemos este mapa del sueño de Lehi que observamos a continuación.

Mapa del sueño de Lehi

Movimientos y direcciones en la visión de Lehi


Hay cuatro movimientos principales en la visión de Lehi.  Si acordamos el Norte como la orientación hacia la felicidad, todos se dirigen alli. Pero no todos en la misma dirección. Vemos que el movimiento común de casi todos los actores en la visión tiene dirección Norte.  Nos sugiere esta idea que el hombre busca en la felicidad, la residencia permanente de su alma, ya que “existen los hombres para que tengan gozo.” (2 Nefi 2:25)

Mapa del sueño de Lehi
Movimientos en la visión

Ya venimos al campo espacioso con esa disposición instintiva hacia la felicidad. La actividad de su búsqueda es un derecho fundamental  de la persona en muchas constituciones.
Dentro de esta corriente universal hacia la felicidad, hay dos direcciones principales. Una hacia el árbol de la vida o el amor de Dios que se derrama sobre los hijos de los hombres (flechas 1,2 y 3) Noroeste  y otra (flecha 4) hacia el grande y espacioso edificio o el orgullo del mundo y su sabiduría, las vanas ilusiones, Noreste.
Hay corrientes derivadas de estas dos principales, nombradas en la visión como caminos extraños y caminos prohibidos. Luego quedan, de forma residual, movimientos fracasados, como son los que caen en el río o abismo.
No hay ningún movimiento  hacia el Sur, que sería la autodestrucción y  la infelicidad. Por lo general pocos se orientan hacia esa dirección.

Los grupos principales de esos movimientos son dos. Los que van dirección hacia el árbol y los que van hacia el edificio.

Movimientos en dirección al árbol

“Y vi innumerables concursos de gentes, muchas de las cuales se estaban apremiando a fin de llegar al sendero que conducía al árbol” (ver.21)

Como vemos son innumerables los que emprendían su camino en esa dirección. Pero no todos se dirigían al sendero. Muchos es menos que innumerables. No se detalla cuantos llegaban al árbol. Calculo que pocos, porque el sendero es estrecho, eso da una idea del tráfico que soporta. Y es estrecho porque si alguien camina aferrado a la barra, el trazado del sendero no admite variación. Eso es un filtro que excluye a otros caminantes.


En dirección al árbol hay principalmente tres movimientos.

Movimiento 1. El camino directo de la oración.(4-12)

Mapa del sueño de Lehi
La oración de Lehi

Es la senda corta, directa e individual al conocimiento del árbol de la vida. Curiosamente Lehi en su trayecto desde el campo a semejanza de un mundo, por el Noreste hacia el árbol, no lucha con los vapores de tinieblas que, “…son las tentaciones del diablo que ciegan los ojos y endurecen el corazón de los hijos de los hombres…” (1 Nefi 12:17) No lucha con ellas porque su corazón  esta quebrantado y puede ver.

Es una ruta privilegiada, para aquellos que reciben las tiernas misericordias. Y no todos cumplen esos requisitos. Esta ruta es para “… todos aquellos que, a causa de su fe, él ha escogido, para fortalecerlos, sí, hasta tener el poder de librarse.” (1 Nefi 1:20) sobre estos, enseña Nefi, “las entrañables misericordias del Señor se extienden”. Estos son escogidos, no recorren el camino usual donde el paso de muchos a través del tiempo crea un sendero.

La oración de José

Mapa del sueño de Lehi
La oración de José

Tienen una fe sencilla, semejante a la del profeta José, quien simplemente pregunto a Dios a qué iglesia debería unirse. José emprendió su camino esa mañana de primavera por un sendero del Noroeste desconocido, que nadie había pisado antes, en un bosque extraño. Todos aquellos que han experimentado ese movimiento directo al árbol, han realizado un alejamiento personal del mundo. Porque no encuentran en el mundo lo que buscan. Muchas veces a una montaña elevada como Nefi y Moisés. A un bosque cercano como Enós y José Smith. En el desierto como Juan el Bautista. Abraham en su viaje desde Ur.

Todos ellos ofrecieron un alma sin fisuras y una franqueza imposible de ignorar para un Padre que da pan a sus hijos y no piedras.  Son caminantes solitarios, sin un sendero que seguir, que solo dependen del maná del cielo. Ellos acuden al pozo de Jacob  con sus manos a beber del agua viva.
Uno de estos fue Lehi, quien aprovecho “mientras iba por su camino” seguramente un camino sin testigos, íntimo, alejado de las miradas, dirección Noroeste, donde exponer sus súplicas.

Movimiento 2. La ministración en la familia (13-18)

El Señor sitúa a la familia como fuente de orientación y conocimiento privilegiado. El valor de la familia como guía hacia el árbol, es superior a la cualidad de sus integrantes. Supera los defectos de cada uno de ellos.

Mapa del sueño de Lehi
Nefi y Jacob

Incluso un pueblo rebelde como el lamanita, puede a través de la familia acercarse al árbol. Jacob nos diceHe aquí, sus maridos aman a sus esposas, y sus esposas aman a sus maridos, y sus esposos y esposas aman a sus hijos… (Jacob 3:7).

Sí, Jacob… ese muchacho que salió de una dolorosa infancia con el corazón intacto y un criterio perfecto para entender el dolor ajeno. Persona entrañable,  que defiende la infancia sufriente, la suya. Y a la madre que padece dolor, la suya. No me extraña que Nefi lo citase en sus propias planchas.

En este movimiento a través de la ministración del padre que llama, tampoco hay vapor de tinieblas. Es tan directo como la oración en el movimiento 1 .
La familia ve desde el manantial de aguas sucias los gestos de Lehi y escucha su voz. El vínculo familiar no es perturbado por el vapor de tinieblas, si la unión familiar es fuerte, tal como garantiza Saríah desde la fuente.
Si los padres estuviesen en esos lugares, no haría falta sendero ni barra. Sería más fácil llegar al árbol sin temor a las tinieblas.

Movimientos de Lehi y Saríah

El movimiento familiar  hacia el árbol pertenece al orden patriarcal, a diferencia del sendero junto a la barra, pensado para individuos. En el movimiento 2 prima la coordinación entre el padre y la madre. No la competición. La aceptación de papeles diferentes y complementarios.

Mapa del sueño de Lehi
Lehi y Saríah

En Lehi, resalta la profundidad hacia el horizonte, estar absorto en un punto de la escena. La atención de Lehi es intensa y lineal, se desarrolla punto a punto. En Saríah, el espacio es circular, cercano a la familia. Ellos estaban allí como si no supieran a dónde ir.” , sugiriendo así que Saríah decidió no ir a donde sí podía hacerlo. Su atención está extendida en todas las direcciones que afectan al grupo familiar.

Estos roles han sido los asignados por naturaleza a hombre y mujer. Actualmente, uno de éstos tiende a desaparecer, el de Saríah. De modo que hoy, tanto Lehi como Saríah estarían en sendos caminos. Buscando su horizonte personal, lo que dificulta el adiestramiento en vencer las tinieblas mediante la voz del sacerdocio y sus gestos.

Todo esto, ofrecido en el altar del tótem de la igualdad. La palabra sagrada de nuestro tiempo que nos lleva a nivelar por demolición, esos relieves antiguos tan necesarios. Hombres y mujeres iguales en el gran y espacioso edificio. La misma ropa y los mismos gestos, la misma opinión en relación al árbol, la misma actividad. No hay familias solo una multitud de solitarios, todos ellos participantes de una condición.

La voz del padre

Mapa del sueño de Lehi
Se levanta y lo hace

Quiero poner un ejemplo de esa voz que traspasa incluso los vapores de tinieblas del cansancio y el sueño.
Recuerdo cuando tenía unos 18 años. Serían las tres de la noche y dormía en mi habitación. Mi padre me despertó y me dijo que me levantara, teníamos que ir a dar una bendición de salud a un miembro de nuestro barrio. Le dije que en pocas horas tenía que levantarme, estaba cansado, podíamos ir mañana. Entonces me dijo exactamente esto: “cuando un poseedor del sacerdocio tiene que hacer algo, se levanta y lo hace”

Con el tiempo he conocido algunos defectos de mi padre, pero esa noche era la voz y el gesto del padre que llama. Una figura superior al hombre que conocí más tarde con mi vista de adulto. El sacerdocio ejercido por un padre desde el árbol es una voz que no se olvida y las tinieblas no cubren. Aun cuando a veces murmure por no tener carne de caza en un desierto oscuro.
La luz que brilla se intensifica en la relación familiar. Esa estructura no es del mundo, viene de allá, de antes del mundo. Ya se probó su poder, su capacidad de iluminar el alma cuando es tocada por la luz que brilla.

Movimiento 3. Apremiados hacia la felicidad (21-22)

“Y vi innumerables concursos de gentes, muchas de las cuales se estaban apremiando a fin de llegar al sendero que conducía al árbol”  (1 Nefi 8:21)

Los que se apremian

En el mapa del sueño de Lehi, salimos del campo espacioso en busca de la felicidad. Lehi salió del mundo de Jerusalén en el primer año del reinado de Sedequías. Él “salió” porque, aun cuando iba por su camino, oró al Señor con todo su corazón. Esto supone poner rumbo no al sendero junto a multitudes,  sino directamente al árbol.

la felicidad en el sueño de Lehi
Innumerables concursos de gentes

Los innumerables concursos de gentes son los que no buscan la felicidad en un edificio grande y espacioso. Son personas sensibles al brillo del norte. A cierto resplandor que proviene de esa dirección y que a pesar de no verlo, pueden percibirlo.  “pero no llegan a la verdad sólo porque no saben dónde hallarla;”(DyC 123:12)

Esos concursos de gentes creen que hay algo más que pan para alimentar al hombre.  Cuando oyeron a Cristo lo seguían por los montes de Judea y se tendían en la hierba a escucharlo, podían sentir la luz desde la distancia. Siendo ricos se acercaron a preguntar al Cristo que debían hacer para ser perfectos.
Ellos reconocen que necesitan algo más que vivir en ese campo grande y espacioso. Son los que anhelan algo más que pan, por eso se apremian a llegar al sendero.

En este caso no hay un padre sacerdote que llame en voz alta y con gestos, tampoco un hermano [declarando] las cosas que el Señor [le] había manifestado, no hay un vínculo familiar con el árbol como tuvieron Nefi y su familia.

El apremio hacia la felicidad en el campo espacioso

Éstos del campo espacioso,  vieron que sus almas necesitaban otro lugar donde morar (Abraham 1:1). Y esto, tan simple de decir, es una hazaña, porque por ascendencia no había ninguna voz de rectitud que los llamara a las bendiciones de los padres, por lo tanto emprendieron el camino. El sendero, es decir las huellas de otros. En el caso de Abraham las débiles huellas de sus antepasados “Busqué mi nombramiento en el sacerdocio conforme al nombramiento de Dios a los padres en lo que atañe a la descendencia.” . Es la Iglesia que sigue fielmente a la barra que es la palabra de Dios.

Mapa del sueño de Lehi
El sendero estrecho

Vemos en estos versículos, el gran movimiento de la humanidad inducido por la luz que brilla, que la orienta hacia el árbol del Norte.

Una parte de ellos se estaban apremiando a fin de llegar al sendero que conducía al árbol al lado del cual me hallaba” (Ver.21) lo que significa un ajuste en su orientación, una elección que les aparta de la fuente de aguas sucias. Pero no se habían adelantado todavía en ese apremio, lo que en el lenguaje de Lehi significa dejar de ser caminante quebrantado. Adelantarse, que significa acción hacia el frente, es dejar de ser observador y tomar una decisión, realizarla.

Siendo que el árbol es Cristo, aun se guían por la luz que brilla, no han tomado contacto con la barra de hierro. Pero recorren un camino común a todos en esa búsqueda.

Mi transición al sendero estrecho

Quiero hacer un paréntesis y relatar brevemente mi transición hacia el sendero estrecho.
Todos los que desentonamos con la corriente general del “qué es lo importante en la vida”, hemos acabado en algún lugar estrecho. Tenía yo unos trece o catorce años. Ese tiempo donde se cimentó mi futura constitución en gran medida.

Mapa del sueño de Lehi
El autor en 1974

En aquel tiempo yo era miembro del movimiento junior. Una asociación juvenil que tenía el objetivo de hacer de nosotros personas comprometidas con la lucha de la clase trabajadora. En 1975, el concepto de clase aun fraguaba en las mentes con poder. Teníamos una colección de creencias muy cercanas a un socialismo sin refinar. Ideología de mucha reputación para aquellos que deseaban ser considerados como intelectuales… y yo era uno de ellos.

Ninguno de nuestros líderes mencionaba la idea de estudiar en la universidad. Todo su discurso nos identificaba como obreros futuros, activistas en la cadena, la lucha de una clase y su devenir de la historia. Por cierto que se consideraban  sí mismos pontífices de ella. Nosotros, cambiaríamos la realidad, demandando el paraíso de Edén. O lo que es lo mismo el control de los medios de producción que pertenecen por naturaleza a los trabajadores. Toda esa dialéctica era acompañada por una convivencia cercana y solidaria. Nos sentíamos en familia, acompañados y comprendidos.

Me escogieron como jefe de un grupo de unos diez jóvenes de mi edad. Debía seleccionar un nombre. Escogí Betelgeuse.

Betelgeuse

Me preguntaron por qué había elegido ese nombre. Entonces les hablé de esa estrella.

Betelgeuse es una estrella supergigante roja de la constelación de Orión Su diámetro es de 850 millones de kilómetros. Su masa es veinte veces la del Sol, su borde llegaría a la órbita de Marte.  Yo pensé que quedarían encantados con mi explicación. He de aclarar que yo era bastante simple entonces.

Mapa del sueño de Lehi
Betelgueuse es la estrella rojiza

Se produjo un silencio de miradas incrédulas y cejas alzadas. Si hubiese escogido  Che Guevara, Fidel o Bakunin, habría sido elogiado. Pero dígame estimado lector, ¿acaso no es maravillosa una estrella como esa, la más brillante de la constelación de Orión y no por su temperatura, más bien baja, sino por su tamaño?

Los temas debatidos por nuestro grupo eran acerca de la inmortalidad del alma. La maldad del materialismo. El poder del mensaje de Jesucristo en la transformación del hombre. Lo expusimos gráficamente en un mural y lo colgamos en la pared del salón de reunión.
Desentonaba demasiado con los objetivos.
Yo habría quedado reflejado perfectamente  con aquellos que se apremiaban en llegar a un sendero extraño. No podía evitar mi deriva hacia el Noroeste, hacia un lugar estrecho en busca de la felicidad.
Yo no podía ver a Cristo como un revolucionario, el primero en desechar la propiedad privada de los medios de producción. Era un tiempo de batallas en las ideasMi narración del mundo era ajena a los intereses de la mayoría.

El creador de las estrellas.

Al llegar a casa iba añadiendo estrellas al  diagrama de Hertzprung-Russell que había en mi habitación. Allí estaban como puntos azules, amarillos, blancos… Aldebarán, Antares, Betelgeuse, Sirio, el Sol, en sus posiciones evolutivas.  En la misma pared, también una imagen de Cristo pintada por el Greco.
Yo buscaba al creador de las estrellas… pero no lo sabía. Solo percibía que había algo al Norte de esa visión y no era el edificio de la vana palabrería en el que me encontraba.
Me apremiaba, pero aun no me había adelantado.


Los que se adelantan

“Y aconteció que se adelantaron y emprendieron la marcha por el sendero que conducía al árbol.”  (Ver.22)

Esta agitación propia de aquellos que reciben la luz que brilla produce inquietud y una disposición a cortar amarras. Pero no desemboca todavía en la elección de un camino.
Recuerdo muy bien esa noche cerrada en un campamento del movimiento juvenil en que participaba. Yo todavía no era miembro de la iglesia, estaba escuchando las charlas  y trataba de compaginar el nuevo sendero que se abría ante mí con el ambiente anterior.

Esa noche trajeron alcohol al campamento. Éramos jóvenes y formados en ideales de progreso que bien merecían un trago entre amigos. Éramos los mejores de los hombres, sentíamos que había algo en nuestro interior que el mundo necesitaba con urgencia. Estábamos formados, en posesión de las claves para entender las cosas a nuestro alrededor. Pero detrás del primero trago  vieron otros y el ambiente se cargaba. Las conversaciones y el tono empezaron a desagradarme. Me sentía incómodo.

Esa noche me adelanté

Decidí marcharme en la noche, en mitad del campo, en la oscuridad más cerrada. Buscar la carretera y volver a casa. Me despedí amigablemente, sin aspavientos, sin reproches y más bien estrechando las manos que se me ofrecieron.
Un joven al que no conocía vino conmigo. Le propuse volver al camino que llevaba a la carretera, pero él me dijo que llegaríamos antes campo a través.

Mapa del sueño de Lehi
En la noche cerrada

En la noche cerrada, a través de arbustos y plantas nos guiamos por el lejano resplandor de una población que desconocíamos. Vinieron perros y empezaron a ladrar muy cerca de nosotros. Mi compañero me dio una navaja y nos dispusimos a defendernos. El me guiaba en la noche, yo confiaba en su voz segura y clara. Agradecí su compañía. Por fin llegamos a la carretera y el conductor de un autobús vacío nos llevó a casa.

Esa noche, en un paraje solitario  deje de apremiarme y, me adelanté. A partir de ese momento supe que no habría conciliación, no habia vuelta atrás, tenía que enfrentar un nuevo camino.
El vapor de tinieblas comienza en el instante de adelantarnos. Mientras uno se apremia, aún tiene margen para dirigirse hacia el edificio y pensar que  la maldad es la felicidad. Pero una vez emprendido el camino estrecho y rebasada la fuente de aguas sucias, a nuestra derecha, somos señalados como presa por el adversario. Entramos en contienda.

 Los que se asieron

Y sucedió que vi a otros que se adelantaban, y llegaron y se asieron del extremo de la barra de hierro…”  (Ver.24)

Asir procede del latín ansa, empuñadura o asidero, en inglés caught hold. Significa tomar con la mano o agarrase a algo.

Mapa del sueño de Lehi
Asidos a la barra

Antes de asirse a la barra, tuvieron que andar solo con el sendero por guía, y en ese momento y en ese espacio soportaron el vapor de tinieblas. Ese espacio sin asidero hasta la barra y con las tentaciones del adversario es una criba notable.
Recuerdo cuando escuchaba las charlas, en cómo sonaba añadir a mi nombre la palabra mormón. No sabía qué pensar.

Fui a consultar con Manolo, el sacerdote, mis inquietudes. En su apartamento había otro sacerdote como él. Nos sentamos alrededor de la mesa de la cocina y me escucharon con interés. Cuando terminé de contarles mi situación, el joven lo miro y se encogió de hombros. Manolo me dijo que daba lo mismo lo que hiciera. Me sentí perplejo por tanta comprensión. Yo iba dispuesto a recibir una guía, pero no recibí nada. No entendía que aquello tan importante para mí, fuese lo mismo que nada.

Si buscaba una barra, donde asirme no la encontré.
En esa tierra de nadie donde estaba, la decisión dependía solo de mí. En ese momento crítico, avanzaba solo por una sensación, una corazonada. Y en cierto modo con un paso en vacío, solamente asistido por un deseo de creer.

Próximo artículo

La barra de hierro

En el próximo artículo “La barra de hierro y el sendero en el sueño de Lehi ” será el quinto de la serie dedicada al sueño de Lehi. Nos acercaremos al movimiento hacia el edificio y sus derivados. Estos movimientos y sus multitudes nos harán reflexionar en la condición de nues%20http://teancum.es/la-barra-de-hierro-sueno-lehi/tro presente. Una meditación del mundo que se presenta a través de esta visión única en las escrituras.

Artículos del proyecto “El sueño de Lehi”
(1) El sueño de Lehi, el caminante
(2) Las entrañables misericordias en el sueño de Lehi
(3) Árbol de la vida, el padre y la madre en el sueño de Lehi
(4) Mapa del sueño de Lehi caminando hacia el árbol
(5) La barra de hierro y el sendero en el sueño de Lehi
(6) El edificio grande y espacioso en el sueño de Lehi

 

 

 

 

 

 

4 Comments

  1. Nunca había pensado que nuestras decisiones anteriores al discipulafo nos “apremian hacia el sendero”. Qué gran verdad!
    Tu historia me recuerda a las palabras del Señor cuando dijo, “Y no hay quien haga lo bueno salvo aquellos que están dispuestos a recibir la plenitud de mi evangelio, que he enviado a esta generación” (DyC 35:12)
    Gracias por tu buen ejemplo David. Un saludo

    • Yo creo que la influencia del árbol en la visión de extiende de una forma u otra a cada rincón de ella. De la misma forma en el mundo también, solo que no somos capaces de discernir que la obra del recogimiento es más de lo que podemos ver o discernir a simple vista. Y la influencia de la
      luz que brilla

      es mayor que la agudeza de nuestra vista.

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