viernes, octubre 7, 2022
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José un símbolo de Jesús

La historia de José, hijo de Jacob, es un símbolo de la redención del Salvador para nosotros

En el estudio de la casa de Israel destaca José un símbolo de Jesús, al tener como misión, la salvación de su casa durante los siete años de hambre en la tierra. Al leer de nuevo su historia, encontramos muchas similitudes con nuestro salvador Jesucristo.

Creo que el Padre Celestial, a través de la historia, va pintando un lienzo donde la imagen del Redentor se va perfilando cada vez más, pero no es evidente a primera vista.
¿Por qué no lo es? ¿Por qué esconder sus trazos de la mirada?
Creo que ese envoltorio de símbolos e historias, protege su contenido de quien no va a apreciarlo y adiestra a aquellos que buscan el conocimiento en la extensión de sus pliegues. Podemos comprobar, al escudriñar las escrituras, que siempre que elevamos nuestra mirada encontramos nuevos paisajes esperando ser descubiertos.

 Los sueños de José

José es hijo de Rebeca, su nacimiento viene después de muchos años de espera, por lo que se asemeja al milagroso nacimiento de Jesús. Al igual que el Salvador, desde su juventud, es poseedor de un conocimiento superior que le granjea admiración y oposición al mismo tiempo.

José un símbolo de JesúsJosé tiene dos sueños. Uno relata que los haces de espigas de cada uno de sus hermanos estaban alrededor del suyo y se inclinaban ante él. En el otro sueño El Sol, la Luna (sus padres) y once estrellas (sus hermanos) se inclinaban ante él.

La interpretación de estos dos sueños es tan evidente que es difícil comprender la intención de José al contarlos a sus hermanos, ya de por sí celosos de la preferencia de Jacob por él. Pero al conocer su proceder con Potifar, sus compañeros de cárcel y con Faraón, aparece un ímpetu juvenil y natural hacia el conocimiento y su difusión. Una clase de ingenuidad que no se detiene en calcular consecuencias. Actitud que se amortigua en su madurez, donde vemos al hombre que se contiene en mostrarse a sus hermanos o al estadista que proyecta a siete años la pervivencia del reino de Egipto.

Esa misma impulsividad podemos verla en el joven José Smith al contar una visión. En la misma, se declaraba la hipocresía de las iglesia de su tiempo, y José lo relataba precisamente a los líderes de esas mismas iglesias. José Smith no calculaba los efectos evidentes de su visión y a menudo le extrañaba

«…que un muchacho desconocido de poco más de catorce años…fuese considerado persona de importancia…a tal grado, que suscitaba en ellos un espíritu de la más rencorosa persecución y vilipendio.» (JHS 23)

El joven José, al igual que el joven profeta, priorizaban el conocimiento y la verdad sobre las consecuencias en su seguridad personal. Es el entusiasmo del descubrimiento que llena el pecho con el deseo de proclamarlo.
De la misma forma, el Salvador daba testimonio de la verdad aun a costa de su vida. Su destino estuvo ligado a la declaración de la verdad. El paralelismo con José es evidente, pues su destino en Egipto fue causado por la misma razón.

Desechado y enviado a la muerte

Tal como el Salvador fue condenado a muerte por los judíos, José lo fue por sus hermanos.

«ahora pues, venid, y matémosle y echémosle en una cisterna, y diremos: Alguna mala bestia le devoró; y veremos qué será de sus sueños.» (Gen 37:20)

José un símbolo de JesúsFue echado en una cisterna tal como Jesus fue sepultado en una cueva. No compone una semejanza completa pero el hilo de la historia es paralelo al del Salvador.
A espaldas de Rubén, quien planeaba salvarlo y entregarlo a Jacob, sus hermanos lo vendieron a una compañía de Ismaelitas. Ellos traían bálsamos y mirra, uno de los presentes de los magos de oriente a Jesús, usado en la preparación de un cuerpo para la tumba.

«…y le vendieron a los ismaelitas por veinte piezas de plata. Y estos llevaron a José a Egipto.» (28)

Tal como el Salvador fue vendido por uno de sus apóstoles por 30 monedas de plata, José fue vendido por 20 monedas, por aquellos que también comían de su mismo plato.
Curiosamente Rubén, a semejanza de Maria cuando va al sepulcro, no halla a José en la cisterna vacía.

También su túnica mencionada como de especial hechura es semejante a la del Salvador «y tomaron también la túnica, mas la túnica era sin costura, toda tejida de arriba abajo.» (Juan 19:23-24) como las de los Sumos Sacerdotes. El detalle de su túnica de colores, por ser elegido por Israel, lo enlaza a la del Salvador, como de Sumo Sacerdote, elegido como ofrenda por nosotros.
José no muere, pero sí para su padre Jacob. Pero esa muerte para vida que tuvo Cristo es semejante a ese viaje de ascensión de José a otro mundo, al cielo egipcio, la tierra de la vida y la muerte.

Una luz en la prisión

En la casa de Potifar recibe toda la administración de los asuntos de su amo. Y en esa casa es tentado por la mujer de Potifar, a quien Jose rechaza. Este detalle coincide con las tentaciones que sufrió Jesús después de ayunar y ser probado en el desierto o de José al ser probado en la cárcel. Ambos retuvieron su integridad.

«Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo.» (Mt. 4:1)

José un símbolo de JesúsA causa de las acusaciones falsas de la mujer de Potifar, José entra en la cárcel de la misma forma que acusaciones falsas causan la detención de Jesús. Esta cárcel es tanto física como espiritual, semejante a los días del Salvador en el mundo espiritual donde fue a dar libertad a los cautivos.
En la misma prisión, José se convierte en una luz para su carcelero y para los presos. Al igual que el Salvador

«quien ascendió a lo alto, como también descendió debajo de todo, por lo que comprendió todas las cosas, a fin de que estuviese en todas las cosas y a través de todas las cosas, la luz de la verdad» (DyC 88:6)

Si tenemos escrituras como esta de DyC, residentes en  nuestra mente, es fácil encontrar el testimonio que dan de Cristo. Podemos ver cómo la vida de Jose se ajusta como un guante a esta escritura en cada palabra de éste versículo de DyC 88:6 y sin embargó habla de Cristo. José también estuvo en lo más bajo y lo más alto y en todo lugar brillo la luz de Dios.

José interpreta el sueño del copero para vida y el del panadero para muerte, siendo así una semblanza del juicio de Dios sobre las almas, diferente del juicio de los hombres.

La ascensión de José o el Mesías

José sale de la prisión para reinar con poder en el nombre de Faraón. De la misma forma que Jesús sale de las prisiones espirituales dando libertad a los muertos, para reinar en nombre del Padre.

«Y lo hizo subir en su segundo carro, y pregonaban delante de él: ¡Doblad la rodilla! Y le puso sobre toda la tierra de Egipto.» (Gen. 41:43)

Así como ante Jesucristo «Sí, toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará ante él.» (Mosíah 27:31) De esa forma, en ese instante de la historia, Egipto dobla la rodilla ante José tal como el mundo la doblara ante Jesucristo.

En ese instante, Egipto toma el papel de lo celestial para Israel, pues es fuente de vida frente a la muerte por hambre. Por eso, en los sueños de José, la inclinación de los haces o las estrellas, el Sol y la Luna ante él, no solo representan a su familia, sino a toda la humanidad confesando quién es su Redentor.José un símbolo de Jesús
Después de interpretar correctamente los sueños de Faraón, José recibe el poder real para administrar Egipto. No obstante, Faraón deja claro, que aunque José llevará su anillo y collar, símbolo de su poder, será Faraón quien lo detente en sí mismo.

«Tú estarás a cargo de mi casa y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.» (Gen. 41:40)

Una escritura mesiánica y que coincide a la perfección con la encontrada en Moisés.

«…y tú eres a semejanza de mi Unigénito; y mi Unigénito es y será el Salvador, porque es lleno de gracia y de verdad; pero aparte de mí no hay Dios…» (Moisés 1:6)

El pan de vida

Al término de los siete años de abundancia, comenzó el hambre en Egipto. Observemos lo que ocurre.

«Y cuando se sintió el hambre en toda la tierra de Egipto, el pueblo clamó a Faraón por pan. Y dijo Faraón a todos los egipcios: Id a José y haced lo que él os diga.» (55)

Jose simbolo de Cristo 10Si seguimos en el metarrelato, o la intención oculta del Señor en la historia, Faraón representa al Padre Celestial. Nos esta diciendo que acudamos a su Hijo para saciar el hambre del alma y obtener la vida.

En la primera visión, lo primero que dice el Padre son casi las mismas palabras de Faraón.

«Uno de ellos me habló, llamándome por mi nombre, y dijo, señalando al otro: Este es mi Hijo Amado: ¡Escúchalo!» (JSH 17)

Es tan importante conocer al Hijo, que 1.790 años antes de su nacimiento, su Padre elaboraba con esmero, el tapiz histórico donde su misión como Salvador fuese patente, llegando a ser parte de nuestra mas intima constitución mental. Encajar todas las piezas de la historia, personajes, hechos, acontecimientos, para que el resultado terminase en el sutil testimonio del Salvador, es una hazaña que solo el Padre sabe hacer.

La prueba de Abraham

Israel envía a sus hijos a Egipto por alimento. Israel está en el desierto y busca el pan de vida. El encuentro de José con Israel o del Mesías con nosotros no es inmediato, hay un proceso de sacrificio y arrepentimiento. El fue entregado por nuestros pecados y José fue entregado por los pecados de sus hermanos.

Jose simbolo de Cristo 11
a perderlo todo

Cuando se encuentran, José acusa a sus hermanos de espías. Mediante ese ardid los retiene en la cárcel por tres días. Después los libera, pero retiene a Simeón a condición de que vuelvan a Egipto con Benjamín, su hermano menor y consuelo de su padre.
De la misma forma que a Abraham se le pidió su único hijo, ahora se le pide a Israel que toda sus descendencia suba a Egipto, incluido Benjamín. Desconsolado Israel sube a su personal Moriah.

«Y el Dios Omnipotente os dé misericordia delante de aquel hombre, y os suelte al otro hermano vuestro y a Benjamín. Y si he de ser privado de mis hijos, que así sea.» (Gen. 43:14)

A eso se enfrenta Israel, a perderlo todo. Por eso solo confía en la misericordia del Omnipotente. Por lo tanto sacrificio a Jacob y arrepentimiento para la casa de Israel. Es la intención que, quizás, ni José sospechaba en sus actos. La mano divina estaba construyendo una de las más claras imágenes y símbolos de la redención de Israel diseñando la historia de José

El proceso del arrepentimiento

José no se muestra a sus hermanos hasta que estos no reconocen el mal hecho en el pasado. Antes deben experimentar un proceso de conversión para poder apreciar la salvación que reciben en Egipto.
José lo consigue en dos tiempos.

  • Reconocimiento del pecado.
    La primera vez los acusa de espías y los encarcela. Les pide que uno vaya y traiga al hermano menor, Benjamín. Al tercer día les propone que se vayan todos menos Simeón y que al volver traigan a Benjamín con ellos para demostrar que no mentían. Entre ellos hablan sin saber que José entendía el hebreo.

«Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano, porque vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba, y no le escuchamos; por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.» (Gen. 42:21)

  • Pesar por el pecado.
    La segunda vez se reúnen para comer y José se conmueve al ver a su hermano Benjamín, hijo de madre. Antes de que partieran, pone su copa en el costal de Benjamín y vuelven a ser detenidos. Jose reclama como esclavo a Benjamín. Judá intercede y se propone quedar como esclavo en lugar de Benjamín.

«te ruego, por tanto, que quede ahora tu siervo en lugar del joven por esclavo de mi señor, y que el joven vaya con sus hermanos.» (Gen. 42:33)

Judá quien propuso «Venid, y vendámosle a los ismaelitas» con éste acto de sacrificio, prueba a José que están arrepentidos. Judá intenta restituir con su propia vida el error del pasado en el presente. No son los mismos que le vendieron a los ismaelitas. Obligados a ser humildes por las circunstancias y por las maniobras de José, estaban preparados para encontrarle.

José un símbolo de Jesús

Las palabras que usa al mostrarse a sus hermanos, esto es a Israel, son mesiánicas. «Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron.» (4) Está hablando tal como David en Salmos, en nombre del Mesías, aunque él no es consciente.

«Y Dios me envió delante de vosotros para preservaros un remanente en la tierra, y para daros vida por medio de una gran liberación.» (Gen. 45:7)

José un símbolo de JesúsLa vida y la liberación por el pan de vida. Los graneros de José como el maná del cielo. Revela que él no fue enviado a Egipto por ellos sino por Dios. Pero ese conocimiento de su Salvador lo reciben después del reconocimiento de su pecado y del pesar. Entonces el perdón lo sana todo en un instante.

«Y besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos; y después sus hermanos hablaron con él.» (15)

Ellos necesitaban escuchar la verdad «…soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto» (4) palabras semejantes a las que el Salvador dirá en un futuro a sus hermanos.

«Y entonces me mirarán los judíos y dirán: ¿Qué heridas son estas en tus manos y en tus pies?
Entonces sabrán que yo soy el Señor, porque les diré: Estas son las heridas con que fui herido en casa de mis amigos.» (DyC 45:51-52)

Israel es bendecido con «lo bueno de la tierra de Egipto y [comieron] de la grosura de la tierra.» (18) pero esa bendición de Faraón que otorga a Israel es por amor a José. Siendo esto a semejanza de Cristo, cuyos méritos de su misericordia, acumulada en los graneros del cielo en tal número como las arenas del mar, interceden y proporcionan vida para nosotros. Por tanto es un libertador de la muerte igual que José.

La consagración de todo Egipto.

Con todo el grano de Egipto en los silos, José comienza a venderlo a la población hasta el punto que desapareció el dinero. Después vendió el grano por animales, más tarde por la tierra y al fin a cambio de los mismos egipcios.
En la visión actual, cuando acaparó trigo, sería un ejemplo extremo de especulación de mercado proporcionado por un conocimiento adelantado de la carestía. Bajo ese punto de vista es dudosa la moralidad de José.
Sin embargo estamos 1.790 años antes de Cristo. La óptica cambia y debemos hacer un esfuerzo de comprensión.

José un símbolo de JesúsPero vayamos más allá, como acostumbramos en Teáncum. Siguiendo la imagen de José un símbolo de Jesús, lo que entendemos es que para obtener el pan de vida que Jesus o José ofrece es menester entregar nuestra vida.

«Y ellos respondieron: La vida nos has dado; hallemos gracia ante los ojos de mi señor y seamos siervos de Faraón.» (Gen. 47:25)

La respuesta de los egipcios, trasciende su siglo y llega al nuestro manifestando que si entregamos todo lo que somos y tenemos al Padre, Él nos dará la vida. Ese es el precio de la vida eterna, todo…dinero, posesiones y nosotros mismos.
Por lo que podemos aceptar que la vida verdadera solo está en los graneros de los cielos. José o nuestro Salvador nos pide un corazón quebrantado y un espíritu contrito. Eso es entregar los rudimentos del hombre natural y quedar a expensas solo del trigo de los cielos.

El eje de la justicia de los cielos, en el antiguo testamento, se describe a veces vertical, terrible y con fuertes palabras. Pero el eje de la misericordia se teje con movimientos transversales a la justicia, muchas veces de difícil hallazgo. Sin embargo la divinidad teje en ambas direcciones.
Porque hay que entender que ellos actúan con las inteligencias de océanos hostiles a la compasión. La honra del Padre se basa en parte, en la diplomacia de los cielos.

4 COMENTARIOS

  1. David es increíble el inmenso trabajo que haces y encima es un trabajo maravilloso bien argumentado.
    Muchas gracias por este blog porque es una delicia.

  2. Hola David, me ha encantado su árticulo de las semejanza entre José y el Señor Jesucristo, muchas veces medito sobre las semejanzas de las cosas terrenales con lo Celestial, pero no tengo la capacidad de usted de discernir sobre estas cosas y he pensado muchas veces sobre dobre el porqué de los 12 apóstoles o las 12 tribus de isreel o los 12 meses del año, que semejanza tiene con lo Celestial? No consigo descifrar esto, me imagino que puede haber 12 reinos o algo así. Muchas gracias por sus artículos.

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