La rebelión de los cielos

— Introducción —
Acabado el concilio de los cielos y desechada la propuesta de Aribel (Lucifer), comienza los movimientos previos a la guerra. Es interesante la lectura previa de capítulos anteriores,El Salvador en el concilio de los cielos y El concilio de los cielos, propuesta de Aribel.
Ahora escuchamos las reflexiones de Kozam, asistente al concilio y los sucesos que proceden después de éste. El movimiento de salvación, cabeza de la rebelión, continua su plan larvado desde mucho antes.

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Propaganda del movimiento de salvación

La rebelión de los cielos
Estaremos tras de ti

Por más clara que fue la intervención de Yahavhe, el trabajo previo del movimiento de salvación asentó con sorprendente solidez sus argumentos en las mentes de sus miembros. De tal forma que no encontraron los términos claves en la propuesta de las casas. Las palabras “de seguro”, “todos”, “no se perderán ni uno”, “volveremos juntos”, “recordaremos y sabremos”. Todo esto había cristalizado de tal forma en muchos, que cualquier otro argumento tropezaba en las rocas translúcidas que había en sus mentes. Dando a ellos mismos la sensación de razonar, cuando solamente recibían los impactos  de ese cristalino enjambre de palabras petrificadas.

El movimiento de salvación fue convirtiéndose cada vez más en una avalancha dotada de palabras poderosas como “todos somos iguales” lo que era una verdad evidente, solo que ellos la utilizaban en el sentido de que todos deberíamos tener un mismo destino. En cuanto a los logros personales, defendían que son fruto de la constitución de cada cual y que por lo tanto, todos tenemos igual mérito. Ya que cada uno logra lo mucho o poco que hay en su naturaleza interior. Y dado que esa naturaleza interior ha sido extraída del oscuro y dotada de conciencia de sí por nuestros padres, no se puede excluir a nadie por algo de lo que no es responsable.

Seguiremos a tu lado

Otra frase que se pegó al común entendimiento era “seguiremos a tu lado” circulaba de boca en boca y muy bien podría pertenecer al plan de redención de Yahavhe. Sin embargo, la tupida red de activos prosélitos del movimiento se apoderaba de las palabras y modificaban su sentido. Seguiremos a tu lado no de forma inspiradora, o mediante la ministración de dispensaciones de conocimiento a través de la historia como en el plan de Yahavhe. Ellos querían más bien decir “estaremos tras de ti” ya que ellos no inspirarían  una conducta en los lugares densos, ellos marcarían a sus habitantes de cerca y se asegurarían de que los ejes siguieran en su innatural posición y no volviese el libre albedrío a recuperar la elasticidad que le es natural. Guardarían celosamente ese árbol del jardín en un lugar ignoto.

El aparente primogénito

La rebelión de los cielos
La causa de la primogenitura

Era extraordinario ver esa especie de cazadores permanentes en que se convirtió el movimiento de salvación. Y para más efectividad, surgió su mejor arma. Se corrió la voz de que Aribel era el primero, el hijo de la mañana. Ellos decían que el el pudor y la prudencia, habían mantenido este dato secreto en bien de la ecuanimidad en las propuestas. Decían, para no crear falsos derechos en virtud del orden en el nacimiento. Solo se sabía de los cien primeros. Pero el dato salió y nadie lo desmintió ni confirmó, por lo tanto, se dio, por cierto.

Por lo tanto, la causa de la primogenitura, se unió a los batallones de palabras e ideas tergiversadas. Y donde muchos no cayeron, esto es, no fueron seducidos por los escuadrones de salvadores y sus argumentos propalados como un viento tempestuoso. Éstos, se rindieron a la noble causa de los derechos del primogénito, el desbancamiento de Aribel por el “joven e inexperto” Yahavhe, que si bien era brillante y preparado (hacían en estas cualidades mucho hincapié) no tenía la experiencia suficiente que da ser el primero. Y de esta forma la novedad, de ser Aribel el hijo de la mañana, se convirtió en el primero de sus argumentos.

La realidad

Las grietas que surgían en esta propuesta, a bien que se la analizaba con tranquilidad eran muchas. En el fondo pretendían cambiar la realidad, mediante el simple enunciado de su doctrina. Toda su base radicaba en que Aribel, llegase a ser un hijo de linaje directo del Gran Gnolaum según el cuerpo denso. Aribel sabía que esta era la llave para oficiar con autoridad, tanto con el oscuro océano de la materia como en el de la inteligencia. Que sin esta llave no obtendría el poder ni la honra del Padre, garantía de colaboración de las inteligencias.  Lo que yo y muchos nos preguntábamos era cómo iba a producirse esto si el Padre no quería. Muy pronto íbamos a encontrar la respuesta a esta pregunta.

Por otra parte suponían a priori que una vez obtenidos los cuerpos densos, al menos el de su paladín, podrían alterar con el oscuro con las nuevas premisas. Yo después de todo y a pesar de mi admiración por ellos, no veía muchas garantías en que esto se produjese.
Sin embargo todas las grietas, eran cerradas por el mejor aliado que tenían. El miedo, que hizo súbita aparición, el día del desprendimiento del arco.

La indecisión de Kozam

La rebelión de los cielos
Me encontraba en tierra de nadie

Comprender la inconsistencia del plan de Aribel, no hacia decantarme por la otra parte. Me encontraba en tierra de nadie, mi lugar de residencia habitual. De ahí a esperar que la colosal e increíble obra de la redención del arco dependiera de una sola persona (Yahavhe) y de un instante del tiempo en los lugares densos, me parecía tan arriesgado tan imposible, que no entendía cómo se podía proponer algo así.

En este caso si Yahavhe fracasara, si en el momento clave se echaba atrás. Algo que cabía en lo posible y algunos decían que en lo probable. Digo que, si eso ocurría, todo se vendría abajo. Y decir todo, es decir demasiado. Todo, sería volver al oscuro mar de la conciencia, devolver a la cantera de la inteligencia, todo el material que nuestro linaje no habría sabido salvar de los sitios densos. Esta posibilidad helaba el alma de cualquiera, secaba cualquier garganta y demudaba cualquier rostro. Nuestro linaje se jugaba su honra y nosotros la conciencia de sí como humano, que es la más preciada adquisición que puede una inteligencia poseer.

Y lo peor de todo es que no teníamos ninguna referencia de los anteriores arcos, ese conocimiento estaba sellado. Por eso Aribel en su propuesta apelaba, yo diría que desesperadamente, a la experiencia de los linajes exteriores. Todos sabíamos que la experiencia de un linaje distinto no se podía usar como referencia. Pero realmente el miedo es condescendiente cuando no hay otro lugar donde acudir.

Corina sabía de mi situación titubeante e intentaba ayudarme en la dirección del plan de las casas. Pero en Kólob no podía forzarse una sonrisa sin perturbar el aire junto a tu piel. Yo no podía simular nada que no fuese mi permanente equidistancia con las propuestas de cada parte.

La toma de Middiani

Mientras comentábamos entre nosotros, hasta la saciedad, las bellas formas y aspectos de nuestro proyecto de trabajo para Silam no podía más que sentirme perplejo por la soledad del proyecto de redención de Yahavhe. Tanta soledad en la ejecución de su labor y tan extremadamente difícil de aguantar, sí, cuán difícil de aguantar nadie lo sabía. Pero el padecimiento debería ser tal que incluso él, aun siendo para entonces el más grande, si llegaba a ese momento, padecería tanto en el cuerpo como en el espíritu y desearía no tener que beber esa amarga copa y desmayar. Y en ese punto es donde todos sentíamos como si paredes invisibles se precipitaran sobre nosotros hasta reducirnos a la nada.

La rebelión de los cielos
Han tomado el centro de Middiani.

Mientras caminábamos excitados como niños, Misón nos alcanzó pasando el tercer arco. Parecía nervioso.

— Han tomado el centro de Middiani.

Nos quedamos igual, esa frase no tenía sentido para nadie.

—Ya veo, -dijo Misón- me ha pasado igual. Me lo han tenido que explicar varias veces. Os lo repito el movimiento de salvación ha tomado el centro de Middiani. Se han instalado en multitud de pabellones y algo parecido está ocurriendo en todos los centros de exposición de todas las casas ¿Entendéis?

No era fácil entenderlo a la primera. Solo acerté a preguntar algo elemental.

—¿Para qué quieren…Middiani? Aquello es descomunal. ¿Qué van a exponer?

—¿A exponer? – Misón parecía impaciente – no van a exponer nada. Van a demostrar fuerza y lo están haciendo bien. Llegan de todos lados a escuchar su plan de salvación. Están bien organizados, no tienen escuela y por lo tanto no tienen zona asignada en Middiani, ¿qué han hecho? Han echado a los que estaban allí y se han posesionado de toda la zona centro y se van extendiendo hacía fuera.

Creer lo increíble

Aquello se salía de toda lógica. Era difícil hacer una pregunta correcta y temía exasperar a Misón, que ya de por si lo estaba. Corina pasó a formular la pregunta que era previsible.

—¿Por qué se fueron los de Middiani si estaban en sus lugares asignados?

Asentí con la cabeza, pues la pregunta era de una lógica total. Misón, entonces, pudo mostrarse un poco más tranquilo. Habíamos llegado al punto que deseaba.

—Porque llegó alguien a quien nadie podía oponerse y dio la orden de que desalojaran los pabellones.

—Por todos los astros, Misón, ahora eres tú el que me exaspera – dije realmente impaciente – ¿Por qué hicieron caso de algo así?

Nos miró muy serio y preocupado

—Aribel dio las instrucciones y ha tomado los pabellones para su movimiento de salvación. ¿Quién iba a negarse? Yo mismo hubiera salido al momento.

Algo nuevo

la rebelión de los cielos
Dicen que Aribel ha sido desbancado

Es difícil entender algo cuando no tienes ninguna reseña anterior, cuando no existe ningún modelo de referencia. Entonces tienes que  formar una nueva clase de objeto en tu mente. Para eso necesitas reconocer que tu mundo no estaba completo, había sido construido en bases truncadas. Y ahí estaba la mitad de la población de Kólob, acudiendo en masa a escuchar una propuesta desechada en el gran concilio por el mismísimo Gran Gnolaum, rechazada por las madres de todas las casas y sus consejos, vetada por el círculo Madán y los cuatro consejeros. Ahí estaba el movimiento de salvación apropiándose de Middiani para exponer su fruto. Un fruto excluido de Kólob y sus arcos. ¿Cómo llamar a eso? Misón nos miraba, siguiendo nuestras expresiones de incertidumbre y esperando escuchar algo de nuestras bocas. Pero Corina y yo nos mirábamos perplejos. Yo solo intentaba buscar alguna contestación lógica.

—Pero eso es… la propuesta de Aribel fue rechazada.

Misón salió de su mirada escrutadora y se introdujo de nuevo en la conversación. Cosa que agradecí para mis adentros.

—Efectivamente, pero yo añadiría que más que su propuesta, quien ha sido rechazado es él. Porque ahora ha cambiado algo, la causa del movimiento de salvación es la del primogénito. Ellos declaran que suyo es el derecho de realizar la redención, claro que dicen la salvación. Para redimir hay que pagar y Aribel no está dispuesto a eso. Es un subterfugio. Quieren cambiar las premisas, pero como eso es algo complicado de explicar a sus seguidores y algo poco dado a frases cortas, han optado por la causa del primogénito. Dicen que Aribel ha sido desbancado por un joven Yahavhe, algo fácil de entender y que reúne a los descontentos que…

Corina pareció recordar algo e hizo un gesto para que Misón se detuviera

Daryzade-Thur

— Misón ¿recuerdas en la escuela Bessast un equipo…?

—¿Un equipo de Bessast? solo puede ser el de Tonad–Thur. Tuvieron problemas con uno de sus árboles. Por cierto, que era espléndido, pero no aceptaba las premisas.

La rebelión de los cielos
rechazó el eje de la esperanza

No pude menos que asombrarme y pregunté

—¿Cómo, Misón, una de las criaturas de Silam que no obedece? Recuerdo que me dijiste: “nuestras creaciones son muy obedientes”.

—Kozam, también te dije que algunas necesitan mundos diferentes. Esta fue una excepción y todos la conocemos. Fue estudiada y se intentó rescatar. Pero no nos quedemos en la anécdota, creo que Corina quiere decirnos algo.

Corina me rogó con la mirada que me centrara en lo que estaba diciendo y que no buscara un debate con Misón, ya sabía todo Silam que teníamos ambos una memoria excelente. No sé cómo lo hacía, pero todo esto lo decía con la mirada.

—… lo siento no quiero perder la idea. Tonad-Thur es un equipo de Bessast que trabaja en las lindes de las premisas. Sus creaciones siempre viven en las periferias de cualquier sistema, apurando posibilidades. Trajeron un árbol, sí, era muy hermoso, no recuerdo cómo se llamaba…

—Daryzade-Thur – Misón y su prodigiosa memoria, tuve que reconocerlo –

—Si, gracias Misón, Daryzade-Thur tuvo la singularidad de aceptar las premisas y atravesar la ventana de la inteligencia, pero una vez en Kólob rechazó el eje de la esperanza. Esto causó que su movimiento alrededor del presente no fuera circular sino rectilíneo, al igual que las criaturas de Sinabea, Misha o nosotros mismos. Al no ser circular la esperanza carecía de fundamento en su vida, no existía ese avance a partir del presente que produjera el movimiento de alzado.

Ellos se entendían muy bien, pero mi expresión debió de ser algo clara. No comprendía nada.

—… oh perdona Kozi. Sin esperanza ni árboles ni criatura alguna de Silam asciende hacia Kokaubean, no buscan su luz, ese es el movimiento de alzado. Recuerdo que una escultora de premisas…

Sysesila–Thur

Corina miró a Misón y espero, no en vano

la rebelión de los cielos
Sysesila–Thur

—Sysesila–Thur

—…gracias Misón. Ella intentó que Daryzade-Thur volviera a las premisas que aceptó cuando estaba en la espuma y ascendió. Pero fue imposible, pues había rechazado de plano esa condición de esperanza, al hacerlo perdió la capacidad de enfocarse en las restantes de forma equilibrada. Cuando Daryzade-Thur alcanzaba cierta altura solo emanaba silencio, no transmitía nada que no fuese vacío y silencio. Su copa se inclinaba a tierra y sus ramas se hundían en Kólob buscando la luz que rechazaba. A ese comportamiento se le llamó rebelión, tuvo que ser llevada fuera de Kólob, a…

—¿Fuera? Dónde fue llevada – pregunté – ¿por qué?

Corina, con sus ojos desenfocados, parecía estar en aquel lugar del que hablaba. Misón se hizo cargo de mi pregunta.

—Ese árbol espera en un lugar neutro, un lugar llamado Shadoom, donde no puede alterar ningún entorno, espera un mundo que se adapte a su forma. Pero desgraciadamente, en ese lugar, no hay luz que lo alumbre, porque para ver la luz hay que realizar el movimiento de alzado y él lo ha rechazado. No puede estar en Kólob porque ha violado el conocimiento que adquirió al aceptar las premisas, se ha rebelado en su primer estado por lo tanto no puede acceder al segundo y carece de luz. Esas características son incompatibles con la vida en Kólob.

—Pero…pero es ¡tan triste lo que me dices!

—Piénsalo bien, Kozam – contesto Misón – Daryzade-Thur si estuviese aquí introduciría su copa en Kólob, se retorcería en su búsqueda. Nuestros intentos de ayudarlo lo mortificarían. Nuestro entorno solo agravaría el estado al que su decisión lo ha llevado.

La rebelión

La rebelión de los cielos
¡Por los palacios de Kólob Kozam!

Aunque mi memoria no era comparable a la de Misón, había otras cosas que las tenía en abundancia. A esas alturas podía reconocer el símil entre ambas situaciones. También reconocía el temor de Misón a nombrar las cosas claramente y la huidiza mirada de Corina cuando delataba su miedo a establecer la relación. Sin embargo, yo, siendo un habitual de las lindes, de las periferias, donde me hubiera sentido muy cómodo con las creaciones de Tonad-Thur, sentía cierto placer en describir los parajes amenazantes que se iban dibujando ante mí y a ello me apliqué.

—Entonces de lo que estamos hablando, es que casi la mitad de la población de Kólob, se ha rebelado contra el plan aprobado en el gran concilio. Es eso ¿no?

Ambos me miraron al unísono y con una expresión de consternación, como si mi respuesta fuese la culpable de la situación. Pero fue Corina quien habló.

—¡Por los palacios de Kólob Kozam!

Cuando Corina se enfadada conmigo, me llamaba Kozam. Normalmente la razón era alguna inconveniencia que se me escapaba o más bien que yo liberaba.

—… se pueden decir las cosas de otra forma. El hecho de perder una criatura para un equipo es trágico. Tú hablas de…de…miles de millones de…de…

Y yo no iba a disculparme por poner nombre a lo que ellos describían tan técnicamente que me hacían sentir un neófito. Me estaba cansando de esa permanente sensación. Y seguí su misma frase.

—De…de… miles de millones que en estos momentos han tomado Middiani, que no reconocen a Yahavhe como elegido por el linaje y que tienen a Aribel en un pedestal cual columna de Pikamón, y en su base puede leerse “El primogénito desbancado”. Que han echado contraviniendo el orden a las escuelas de sus pabellones. Y que al igual que Daryzade-Thur no reconocen el eje de una premisa, en este caso el albedrío, como eje rector. Pero estos no esconden su copa en la tierra, están acogiendo a millones de habitantes de Kólob como pajarillos en sus ramas y les dan de comer su plan mágico de salvación.

Luz bajo el tercer arco

La rebelión de los cielos
Él lo sabía, él sabía que iba a ser rechazado

Sus protestas se acallaron. Y ahora me miraban esperando más, pues en el fondo escuchaban en mis palabras lo que ya sabían y no querían pronunciar por miedo a que la realidad tomase forma subiendo en sus voces.

—… ahora entiendo, ahora sí

Y ciertamente se produjo la luz en mi mente, en ese momento encajaron todas las piezas.

—Veréis nunca entendí por qué todo este movimiento antes del concilio, siempre me he preguntado la razón de toda esta campaña del movimiento de salvación.

Ahora era yo quien miraba inquisitivo a Misón y Corina

—Es evidente que, si Aribel se presentaba en el gran concilio a la par que el candidato de las casas y solicitaba ser el unigénito en los lugares densos, un simple no del Gran Gnolaum desbarataba todo su plan…no tendría tiempo de reaccionar.

Sentí una gran agitación y empecé a dar vueltas allí en las cercanías del tercer arco, con el de nuestra era a la espalda, casi hablando conmigo mismo, casi olvidándome por completo de mis amigos. Me miraban sorprendidos y me pidieron que me calmara.

—Él lo sabía, Cori, Misón, él sabía que iba a ser rechazado, lo sabía. Lo tenía planeado. Fue al concilio con la amenaza velada de su movimiento. Él sabía que las casas lo sabían. Lo intentó y no pudo. Pero eso lo tenía asumido y ahora sigue adelante.

Corina, me habló más tranquila, pero su voz, que siempre me embelesaba, parecía asustada.

—Pero Kozi, ¿a dónde quiere llegar?

Una nueva criatura

La rebelión de los cielos
perderán la mitad de sus hijos

Pensé por un momento en un pajarillo en mi mano, vibrante y frágil, así era Corina por momentos. Sin embargo, decidí terminar lo que tenía en mente. Después de todo ellos lo sabían ya, pero se negaban a articularlo en palabras.

—Tú misma lo has dicho Cori, el hecho de perder una criatura para un equipo es trágico, ¿y perder a casi la mitad de la descendencia de las casas? ¿quién podría soportar eso? ¿Podría el padre soportar la mirada implorante de las madres de Kólob sin ceder ante una pérdida tal? Aribel quiere ser el unigénito en los lugares densos y llevar a cabo su plan, de lo contrario, miles de millones esconderán su copa de la luz de Kokaubean, tendrán que ir a un lugar donde no habrá luz que los alumbre. Tendrían que habitar en ese mundo…Shadoom. Sería la catástrofe de la cuarta era, el cuarto arco sería trágico. Una era teñida de dolor y pérdida. Es una rebelión en masa, un desafío que jamás pudimos imaginar.

A nuestro alrededor las multitudes iban y venían. Muchos en dirección a Middiani, animados por una excitación febril, sus pasos ligeros y casi tropezando unos con otros.

—… en pocas palabras o las casas aceptan el plan de Aribel o perderán la mitad de sus hijos y eso es demasiado… no hemos sabido verlo a tiempo. Es algo nuevo, una nueva criatura llamada rebelión.

Una extraña calma se asentó en nosotros, saciados de respuestas vino la comprensión que, aunque terrible a nuestra mente, quitaba la incertidumbre. Corina volvió a peguntar.

—¿Y la casas? No creo que los padres fuesen ajenos a lo que se estaba produciendo. El Gran Gnolaum lo sabía y las madres también.

—Sí – contestó Misón – de eso estoy seguro. Nadie los puede sorprender. Pero no tengo ni idea de por qué no han parado esto desde el principio.

Un fragor subterráneo

La rebelión de los cielos
Corina planteó la pregunta clave

Corina planteó la pregunta clave y sería la que explicaría mucho de lo que estaba ocurriendo. Recordé la conferencia de Bisnan, las casas lo sabían, pero su intento de reconducir la situación fue sutil, ¡tan correcto en las formas! Apelando a la razón a los convenios y las premisas. El intento de las casas, incluso pasó desapercibido para mis amigos. En cambio la acción de Aribel era decidida, arriesgada, clamorosa e impactante. Apelaba a sentimientos desconocidos hasta el momento del desprendimiento del arco.

Aprovechó la inercia de esa masa de piedra curvada en el aire, usó el rugido increíble de la piedra para gritar en el alma de cada habitante que él tenía el camino de vuelta, y ahora que él era el primogénito.

Quedamos en silencio, comprendiendo el alcance de lo que ya habíamos nombrado y descrito. Esa palabra adjudicada a creaciones solitarias y olvidadas, esa palabra de rara e infrecuente aplicación, conocida por pocos, rebelión. Esa palabra adquirió en un instante la virulencia de un fragor subterráneo que amenazaba con reducir a escombros nuestro mundo.

La vimos salir de las salas de creación, la vimos ascender de las oscuras playas y tomar posesión de la mitad de nuestro mundo. La vimos inflamar el alma de miles de millones conduciéndolos hacia el abismo o por otro lado conduciéndonos a todos a un mundo extraño, una posibilidad inexplorada.

Funestos días

Hacer sitio en nuestra mente a esta nueva situación, desplazó la idea de la paz y orden, de la belleza, como aspecto principal de nuestro mundo. Y ya el rojo y hermoso atardecer que se perfilaba en el horizonte de Irreantum, sugería en nuestra mente días funestos, donde el dolor y la incertidumbre ascenderían a nuestro alrededor como llamas candentes.

Corina se acercó y me rodeo con su brazo. Yo la estreché contra mí y noté como si de un pajarillo se tratase, buscaba un hueco en mi cuerpo donde esconder su quebranto.
La contienda se acercaba.

4 Comments

  1. Inspirador, nuestro padre era pintor, y tu también lo eres, pero en vez de pinceles usas palabras,y creas paisajes que evocan el punto de partida, de una forma fantástica y colorida, este libro engancha.

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