Adán y Eva y el cono de luz pasado

El jardín como singularidad.

El jardín de Edén es el big bang humano. Por lo tanto es una singularidad de nuestra historia donde nuestro conocimiento tropieza en la bruma de su horizonte. Tanto en ese jardín como en el inicio del big bang, no existe el tiempo y por eso nuestra lógica es poco eficiente para entenderlos. Al estudiar Adán y Eva y el cono de luz pasado, el lenguaje para describirlos empiezan a tener algunos términos parecidos.

Adán y Eva y el cono de luz pasado
Empezó a cultivar la tierra

Leemos en Moisés 5 un relato más detallado que en Génesis sobre la salida de Adán y Eva del jardín. O lo que es lo mismo el comienzo del tiempo y la historia humana. La de del jardín no nos pertenece como tal ya que está exenta del tiempo como escenario.

“…después que yo, Dios el Señor, los hube expulsado, Adán empezó a cultivar la tierra, y a ejercer dominio sobre todas las bestias del campo, y a comer su pan con el sudor de su rostro, como yo, el Señor, le había mandado; y Eva, su esposa, también se afanaba con él.” (Moisés 5:1)

En los siguientes versículos sus hijos e hijas se separan de dos en dos y tienen descendencia. Cultivan la tierra y tienen rebaños. En 115 palabras resume un periodo indefinido de tiempo. Ahí empiezan nuestra dificultad para encajarlo con la historia aprendida en la escuela. Las escrituras nos muestran el pasado como si mirásemos a través de un Urim y Tumin. Un pasado un tanto extraño comparado con los libros de historia.  Igual que la astronomía de Abraham es una visión diferente a la del telescopio hubble.

Adán y Eva en la bruma

Adán y Eva y el cono de luz pasado
¿Por qué ofreces sacrificios?
Adán y Eva empezaron a experimentar la bruma de la historia al día siguiente de salir del jardín. Ya no veían a Dios sino que oían “…la voz del Señor que les hablaba en dirección del Jardín de Edén” (4) Una vez que el hijo es revelado mediante el conocimiento de las ordenanzas (6) cesa la voz desde el jardín.
Adán desconocía el significado escondido de los símbolos. Veía las cosas desde una sola cara. Al igual que en el jardín, le faltaba ese desdoblamiento del ingenio para mirar por detrás las situaciones. Deficiencia compensada con la agudeza de Eva.

Nos viene la impresión de un Adán sedentario, agricultor y ganadero. Cuando ofrecía sacrificios, no sabía por qué. Y carecía del hábito de preguntar. La falta de interrogantes en Adán no son nuevos. En el jardín tampoco se hizo preguntas, Eva sí y más de una.
Por otro lado, la firmeza de Adán era grande. El no era un rival fácil y obligó a Lucifer a variar la estrategia usada en otros lugares. Eso desencadenó un conflicto que generó la necesidad del plan de salvación y el redentor.

Un pasado con incógnitas

Supongo que si alguno de sus hijos le inquirió, antes que el ángel,  sobre el motivo de los sacrificios, Adán no supo contestar. Por lo que ese hijo, observaría que la ciencia de su padre (2), al contrario que a Nefi, o las escrituras disponibles (cual fuera su soporte) no explicaban la realidad que vivía. La revelación de ese conocimiento en el vesículo (6) viene “despues de muchos dias”. Tiempo que suele ser bastante largo en la costumbre de las escrituras.

Por lo tanto, vemos que al poco de salir del jardín, ya tenían un pasado con sus incógnitas. Y esa es, precisamente,  la naturaleza del Universo. La de esconder el pasado más, cuanto más lejos miremos.
En cualquier momento de la historia, por muy reciente que sea su comienzo, el velo del olvido se va tejiendo poco a poco. La bruma va cubriendo aquello que nos era familiar. Vencer al mundo es también sobreponernos a la desmemoria.

Adán y Eva y el cono de luz pasado

Adán y Eva y el cono de luz pasado
Nuestro oído ha detectado el pasado
El cono de luz pasado en cosmología, son los sucesos pasados a los que podemos acceder desde el punto donde estemos. La luz se desplaza a 300.000Km/s. Eso da como resultado el mundo que vemos y el universo observable. Lo cual no es todo lo que hay.

Para entenderlo mejor, refirámonos al sonido. Éste se desplaza a 340 m/s. Si tuviésemos sólo el oído como guía, nuestro presente sería todo lo que ocurre en 340 m alrededor. Un trueno a 1 km podemos escucharlo en 2,9 segundos.  Un relámpago a 5 Km, no formaria parte de nuestra vida sino después de 14,7 segundos. En este caso, nuestro oído ha detectado el pasado no el presente. Por lo tanto no nos ha servido para entender nuestra realidad cercana e inmediata. Por eso cuanto más tardemos en escuchar algo, más lejos se ha originado y menos relevante será para nosotros.

Las escrituras nos proveen de muchos sonidos, detalles y relatos que no coinciden con la bruma de la historia secular, cromagnon, neardental, edad de piedra, bronce etc. Si Adán salió de jardín formado como agricultor y ganadero ¿dónde encaja en el relato de la historia? La respuesta es: no encaja.

Entonces empezamos a preocuparnos, y hacemos igual que con la astronomía de Abraham. Esto es, le ponemos al Urim y Tumin de Abraham las lentes y espejos del Hubble. No he visto mayor pérdida de tiempo como la de esa clase. Aunque reconozco que es un buen entrenamiento.

El dominio de Adán

En las propias escrituras también existe la bruma. La historia del mundo más o menos secular enlaza al final del capítulo 11 de Génesis. A partir de ahí nos movemos en lugares y tiempos “amigables” con los historiadores.

Adán y Eva y el cono de luz pasado
Mi mano pongo sobre mi boca

Desde ese capítulo hacia atrás, hay un salto en el tiempo extraordinario. Y no está reflejado en esos capítulos. Porque el enfoque de las escrituras, aun cuando relata la creación, se centra en el uso del mundo no en su comprensión. Adán recibió “dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves de los cielos y sobre todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” (Gen 1:26). También tenía un relato de la creación pero no recibió el dominio de su conocimiento.

En el libro de Job el Señor deja patente esa falta de dominio al preguntar a Job ¿Has considerado tú la extensión de la tierra? Declara si sabes todo esto.” (Job 38:18) Después de muchas preguntas semejantes por parte de Jehova, donde queda patente la falta de dominio y conocimiento de Job en cuanto a la creación, Job contesta “He aquí que yo soy insignificante; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca.” (Job 40:4).
Aun cuando Job había tenido dominio sobre grandes riquezas en la tierra, no poseía el conocimiento sobre ella.

Algo extraño

Desde siempre he visto con extrañeza los esfuerzos por acoplar los tiempos del Génesis a la escala global del tiempo geológico. Algo así como aguzar el oído para escuchar los ecos de Adán y multiplicarlos por 340 m/s para saber a que distancia está. Pero el resultado nunca concuerda con la velocidad a la que la historia se propaga. Ésta lo hace por medios tan poco conductivos como el azar o los registros fósiles. Pero la revelación no se transmite en ese medio, por lo que su calculo es un asunto extraño.
Nuestro pequeño dominio del conocimiento, que compartimos con Job, no nos llega a través del disciplinado método científico. Este método está dentro del cono de luz de nuestro pasado y se mueve dentro de las velocidades conocidas, incluidas la de la desintegración del carbono 14.

¿Qué ves?

Nosotros recibimos la revelación fuera del cono de luz. Nefi en el capitulo 13 habla con un ángel.

“Y me dijo el ángel: ¿Qué ves? Y yo dije: Veo muchas naciones y reinos. Y me dijo él a mí: Estas son las naciones y los reinos de los gentiles.” (1 Nefi 13:2-3)

Nefi no esta escuchando el trueno a un km. Su relato a los historiadores de su tiempo les parecería fuera de razón. Y estarían en lo cierto. A nosotros, a diferencia,  nos parece sumamente acertado, pero nuestro cono de luz ya ha llegado a la visión y forma parte de nuestra historia. Por eso la profecía y la revelación no pueden integrarse como un área académica más. Y han de estudiarse en su propio contexto, sin forzar su encaje con otras formas de conocimiento. No podemos ser admitidos en las sinagogas, ¡aunque hayamos trabajado en su construcción!

Sus caminos no son nuestros caminos.

“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dice Jehová.” (Isaías 55:8)

Con la propiedad que tienen las escrituras de ser fractales, podemos seguir construyendo con este pensamiento una estructura mayor y equivalente a esta verdad que expresa Isaías.

Adán y Eva y el cono de luz pasado
…ni vuestros caminos mis caminos

Recordando nuestra experiencia con con el oído y el trueno que comentamos antes. Ahora la analizaremos más en profundidad.

Nuestra situación. Estamos en el punto de observador. Donde coinciden los vértices del cono pasado y futuro. Nuestro movimiento es hacia arriba, hacia el futuro, el pasado queda atrás. Nuestro presente es la superficie.
Lo que nos afecta. Los sucesos fuera de los conos de luz, no podemos conocerlos, ya que hay un límite en la velocidad de la luz, igual que con el sonido.
Líneas de Universo. Es la historia desde una partícula a una persona. Y todo ello ocurre dentro de los conos de luz. Por ejemplo la línea en negro llamada Suceso 1, puede representar su vida, estimado lector. Desde el pasado al presente y navegando hacia el futuro.

El cono de luz pasado. El cielo nocturno está en el cono de luz pasado, el Sol está a 8 minutos luz en el cono pasado. La restauración a 188 años desde mi posición. Acceder a su conocimiento requiere estudiar su línea dentro del cono pasado. Documentos, fotografías, testimonios etc. Cuanto más atrás más débiles son las señales. De hecho nunca podremos llegar al final del pasado en el Universo, a su inicio. Sus señales serian de una longitud de onda no observable. Con la historia pasa igual, cuanto más atrás, más bruma.

La profecía

O la revelación, no sigue ese camino. Como vemos en las líneas de profecía 1 y 2 (azul). Su camino está a menudo fuera de nuestro cono de luz y nos trae sucesos desconectados de la línea normal de universo a la que estamos acostumbrados. Por lo tanto no es muy práctico aplicar el oído cotidiano a sus palabras o el método científico a sus escrituras. El Señor sabe todas las trayectorias de los hechos humanos, aun cuando no sean observables o aunque se haya cortado la evidencia de su pasado.
Las planchas del Libro de Mormón son un ejemplo de la aparición del conocimiento de un pueblo sin seguir su línea de sucesos dentro de nuestro cono de luz. Por eso nos resulta tan difícil “explicar” su existencia sin recurrir a ángeles. Cierto que hay pruebas y testimonios de sus afirmaciones, pero ninguna evidencia.

En el cerro de Onida

Adán y Eva y el cono de luz pasado
nos han echado de nuestras sinagogas
Pretender demostrar la realidad de la revelación (Adán y Eva, las planchas de oro, la fe y un largo etc) por métodos científicos, es opositar a ser admitidos en las sinagogas de los zoramitas. Podemos rescatar pruebas y huellas en el pasado para fortalecer nuestra fe. De hecho es una obligación documentar la genealogía de la verdad hasta donde podamos. Pero la batalla seguirá.
Una multitud fue a buscar a Alma en Onida, no para escuchar la verdad sino…

“porque nos han echado de nuestras sinagogas, que con tanto trabajo hemos edificado con nuestras propias manos; y nos han echado a causa de nuestra suma pobreza…” (Alma 32:5)

Los santos de los últimos días y personas de otras creencias, participamos en la construcción de “sinagogas” del conocimiento. Somos científicos, ingenieros, profesores, astronautas, técnicos, trabajadores, artistas, arquitectos, estudiantes, madres, hijos, militares, sacerdotes, músicos, químicos, políticos…no hay área académica donde no estemos.
Pero cuando hablamos de Cristo y nos regocijamos en él. Dejamos nuestras ropas y nos vestimos con las de la fe. Que a ojos del mundo son pobres.

Cargar su cruz también es vestir sus ropas.

Próximo artículo

En “El plan de Dios y el de Satanás, diferencias técnicas” Conoceremos qué diferencias hay entre la forma en que actúa Dios y Satanás. No sólo en el sentido del bien y del mal. Sino en qué forma hacen las cosas. En esa labor conocemos a las personas

4 Comments

  1. David me gusta tu artículo, personalmente siempre he intentado comprender las verdades cientificas y cambiantes en el marco de la revelación, y en cuanto esté asunto pienso que las escrituras relatan la historia del hombre y sus tratos con Dios, ahora cuando Dios dice que el hombre es hombre ahí empieza su historia, el como lo hace, ese es otro asunto, pero creo que conociendo como obra él, no cogió un trozo de barro para hacer nuestro cuerpo y al segundo todo funcionaba, mas bien ese proceso de creación fue laborioso y largo y si quizá millones de años y lo mismo para los animales y las plantas y toda la creación.

    • Gracias David por tu comentario. Verás nosotros vivimos en una cultura (que es más que una sociedad) que nos educa en una forma de pensar. En este caso el método científico de pensamiento. Eso nos hace plantearlo todo desde las premisas científicas. El resultado ha sido una descripción del mundo que obedece a ese instrumento de pensar que es la ciencia. Y a mí me gusta, los resultados han sido exitosos en muchos aspectos. Sin embargo no todo se le debe aplicar ese método. El Génesis relata la creación del hombre por la mano de Dios. Me apego a ese mensaje. Me ha dejado de atormentar el como. La ciencia ha descompuesto la creación en átomos, y es correcto. Pero esas vocales de la creación traen un testimonio que la ciencia no puede leer. Porque no tiene formación para hacerlo.
      La verdad es que has planteado un tema muy interesante.
      Gracias por visitar teancum David

  2. Gracias Javier por tu comentario. Los conos de luz es una representación de como se comporta la luz en el espacio tiempo, al igual que la información que lleva. Es una buena imagen para otros asuntos que usaré en el futuro para otros asuntos.
    Y sí, es verdad a veces nos ofuscamos con la bruma y des esa forma perdemos los detalles del presente.
    Gracias Javier por visitar teancum!!!!

  3. ¡Gracias, hermano Moraza! Me ha encantado la representación de los conos de luz y la hipersuperficie del presente.

    “Y esa es, precisamente, la naturaleza del Universo. La de esconder el pasado más, cuanto más lejos miremos.
    En cualquier momento de la historia, por muy reciente que sea su comienzo, el velo del olvido se va tejiendo poco a poco. La bruma va cubriendo aquello que nos era familiar. Vencer al mundo es también sobreponernos a la desmemoria.”

    Nuestra fe siempre será la mayor evidencia de nuestro amor a Dios. Un afán desmedido por descubrir esa bruma puede que nos haga perder la curiosidad por aquellos misterios más cercanos que sí están a nuestro alcance.

    Es bonito decir “hasta aquí he llegado” y “Dios sabe el porqué de todas las cosas”. El conocimiento de lo más lejano nos requiere paciencia y esperar en Él , la fe nos requiere amarlo, confiar y sentir gratitud en toda circunstancia.

    ¡Un gran abrazo!

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